CAPÍTULO 14: INFILTRACIÓN II

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"Una mision facil dijieron ellos"

"solo deben ingresar a la base del maldito loco que quiere erradicar a la humanidad, ¿que saldría mal?

Los pensamientos de Morgan se arremolinaban en su cabeza como soldados marchando en una pista corta. Viking había combatido en campos de guerra, liderado pelotones y sobrevivido a infiernos que habrían quebrado a otros. Pero nunca antes había enfrentado una horda de soldados androides, armas en mano, capaces de borrar una existencia con un solo disparo. Aun así, había algo que su padre le enseñó en sus días como soldado: la mejor manera de morir es luchando. Si estos iban a ser sus últimos momentos, no serían junto a dos jóvenes con trajes coloridos... bueno, uno con un esmoquin blanco impecable y el otro envuelto en un traje oscuro, tan sombrío como su propia actitud.

—Bien, si vamos a morir, que sea como guerreros. —Viking desenfundó sus pistolas, apuntando hacia la puerta mientras el ruido metálico al otro lado crecía—. ¿Están listos?

Zack seguía enfocado en la consola, descargando datos con rapidez mientras Mark se posicionaba frente a Morgan. Con un movimiento fluido, extendió sus brazos y dejó que la materia oscura se materializara en un escudo pulsante.

—Todavía no pienso morir. Tú dispara, yo te cubro. —La voz de Mark era grave, pero había una chispa de determinación que logró arrancar una carcajada a Viking.

—¿Zack? ¿Cuánto te falta? —preguntó Morgan sin apartar la vista de la puerta. Blood Knight no respondió; estaba absorto en su tarea, los ojos enfocados en la pantalla mientras analizaba los datos.

Mark lanzó una mirada rápida hacia Morgan, sus labios torcidos en una sonrisa irónica.
—Mientras él juega al genio, ¿qué dices? ¿Te apetece acabar con unos androides?

Morgan rio, acariciando los gatillos de sus pistolas.
—Siempre he dicho que las mejores citas terminan con disparos. Vamos, Mark.

Con un solo disparo, Morgan desactivó el sistema de bloqueo de la puerta. Esta se abrió con un crujido metálico, revelando la amenaza al otro lado: soldados de metal, sus ojos rojos brillando con frialdad inhumana. La masa de materia oscura que Mark había desplegado comenzó a burbujear, transformándose en espinas que se dispararon hacia ellos. Morgan no perdió tiempo; mientras Mark mantenía a raya a los androides, ella disparó con precisión letal.

Los soldados metálicos eran implacables, sus movimientos calculados. Analizaban cada disparo de Morgan, buscando un patrón, una debilidad. Pero Viking no era una soldado común. Cuando apagó sus armas y corrió hacia los restos de androides caídos, los soldados se detuvieron por un instante, confundidos. Morgan se deslizó entre los cuerpos metálicos, utilizándolos como cobertura mientras se preparaba para su siguiente ataque.

—Los tengo, malditos. —Morgan apuntó con precisión quirúrgica. Había detectado los puntos débiles: la cabeza, el pecho... y, sobre todo, el costado izquierdo, apenas unos centímetros por debajo de la placa principal. Con armas comunes sería imposible, pero las suyas eran perfectas para la tarea.

Mientras tanto, al otro lado del pasillo, Mark luchaba como un demonio. Sus puños estaban recubiertos de materia oscura, y cada golpe resonaba con una furia contenida. Bloqueaba los disparos de los androides, pero sabía que no podría mantenerse a la defensiva por mucho tiempo.

Concentrando la materia oscura en su mano derecha, dejó que esta se transformara en una garra afilada. Con un rugido, perforó la cabeza de un androide y, sin pausa, lanzó las garras hacia otros tres, eliminándolos con precisión. Detrás de su máscara, una sonrisa surgió en su rostro. Había imaginado este momento desde que perdió su mano; pensó que el cambio lo había debilitado, pero ahora entendía que lo había transformado en algo más.

DIMENSIONALES: PROTECTORES DEL MULTIVERSO*Donde viven las historias. Descúbrelo ahora