CAPÍTULO 13: INFILTRACIÓN I

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DOS HORAS ANTES.

El primer equipo se había retirado para cumplir su misión, dejando a los jóvenes héroes a cargo no solo de su propia tarea, sino también del control del Nexus. Sin embargo, nadie había anticipado un detalle crucial: si su misión era infiltrarse en la base del enemigo, primero tendrían que abordar su nave, una tarea que parecía condenada al fracaso desde el inicio. Mark, pensativo, se acercó a la orilla del barco, observando el infinito que ofrecía la corriente multiversal. Entrar a esa nave sin morir en el intento no solo era vital, sino que además debían evitar enfrentarse al hermano de Arcano. Aunque, en el fondo, Mark sabía que si se daba ese duelo, no dudaría en acabar con él.

–¿Alguna idea? –La voz de Zack rompió el silencio, apartando a Mark de sus pensamientos. Giró la cabeza, encontrándose con las miradas expectantes de Zack y Morgan. Mark se rascó la barbilla, su mente trabajando a toda marcha. Tras unos instantes, sus ojos se posaron en Morgan, cuya expresión serena escondía algo más.

–Tú tienes un plan, ¿no es así? –preguntó Mark, con un tono que mezclaba curiosidad y desafío. Todas las miradas convergieron en Morgan, quien simplemente sonrió, confiada.

–Claro que lo tengo. ¿Por qué crees que estoy aquí? –respondió ella con orgullo, lo que hizo que Mark frunciera ligeramente el ceño. –Aunque este barco pueda transportarnos entre mundos, sería una pésima idea llegar con él y ser vistos de inmediato. Por eso mi plan es simple: vamos a robar una de las naves de Amalgam.

–¿Robar una nave de Amalgam? –repitió Zack, incrédulo, mientras su mirada alternaba entre Mark y Morgan. El plan era audaz, pero también arriesgado. La idea de usar una nave enemiga para infiltrarse en la base era tan ingeniosa como peligrosa.

–Puede funcionar –admitió Mark después de una pausa. –Pero, ¿dónde conseguimos una nave de Amalgam? –preguntó Zack, señalando el defecto más evidente del plan. Esas naves no eran algo que se pudiera tomar de una estantería, y todas estaban tripuladas por las implacables máquinas de guerra de Amalgam.

Morgan no parecía perturbada. –Es un problema menor. Si estamos en la corriente multiversal, debe haber una patrullando cerca.

–Creo que tengo una idea –intervino Mark, con una chispa de determinación en sus ojos. Avanzó hasta el timón del Nexus y lo sostuvo por primera vez. –Nexus, llévanos a donde se encuentre una nave de Amalgam.

El barco pareció responder, acelerando a través de la corriente multiversal con una fluidez impresionante. Los tres jóvenes se miraron, asombrados. Hasta ese momento, el Nexus solo había obedecido a Arcano, y una vez a Warren. Mark soltó el timón, notando que el barco se movía solo, como si entendiera perfectamente lo que necesitaban.

–Supongo que nos llevará directo a una –murmuró Mark. Morgan, sin esperar una señal, señaló el nido de cuervo en el mástil.

–Voy a hacer vigilancia –anunció, antes de comenzar a trepar con una gracia y velocidad que dejaron boquiabiertos a Zack y Mark.

–Ella es impresionante –comentó Zack, con un dejo de admiración en su voz. Mark asintió, sonriendo levemente.

–Se llevaría bien con algunas de mis compañeras –añadió Zack, pensativo.

Mark lo miró de reojo, intrigado. –¿Con algunas? ¿Y con otras no?

Zack soltó una risa. –Bueno, quizá no tanto con las que son... temperamentales. Como la chica que te besó antes de irte.

El comentario hizo que Mark lo mirara, molesto. –¿De qué hablas? –preguntó, aunque el leve rubor en su rostro lo traicionó.

–Vamos, no te hagas. Si llegas a casa con alguien como Morgan, ¿no crees que se pondría celosa? ¿Es tu novia acaso?

DIMENSIONALES: PROTECTORES DEL MULTIVERSO*Donde viven las historias. Descúbrelo ahora