Después de un rato de estar abrazadas, ella comenzó a besarme. Aunque deseaba seguir con ella, debíamos salir. Me acompañaría al mercado donde yo solía dibujar, ya que ese lugar cerraría pronto. Todo en mi vida estaba a punto de cambiar, y aunque no sabía si mi abuela me había dejado algo, no podía seguir allí. Cuando llegamos, ella estaba a mi lado, mirándome y aferrada a mi brazo. Al abrir la puerta, entró y se sentó en una silla.
—Ar Nueng, ¿qué hacemos aquí? No deberías estar en el palacio —dijo ella mientras me observaba guardar mis cosas.
—Sí, iremos al palacio, pero primero recogeré algunas cosas de aquí. Luego iremos directo, y tú vendrás conmigo para que lo conozcas —le dije mientras dejaba las cosas a un lado y me acercaba a ella, agachándome para darle un beso. Justo en ese momento, su teléfono sonó.
—Es la abuela, me olvidé de decirle que estoy contigo —dijo mientras contestaba. Mientras hablaba, seguí guardando las últimas cosas.
Después de unos cinco minutos, regresó.
—La abuela te manda saludos. Me preguntó dónde estaba y le dije que estaba contigo, que me iba a quedar hoy para darte apoyo. Ella piensa que te veo como mi tutora, pero si supiera... —dijo riendo.
Cuando terminé de guardar las cosas, salimos. Sam me había dicho que enviaría gente a recoger todo. Me di cuenta de que había pasado mucho tiempo y ya era casi la hora del almuerzo, así que la llevé a un restaurante que era de mi familia.
Al llegar, algunas personas se acercaron a saludarme. Ya era de conocimiento público que mi abuela había fallecido, y que mis hermanas y yo habíamos heredado su fortuna. Correspondí los saludos, pero cuando alguien intentó hablar más conmigo, le di una mirada fría y se alejó.
—Ahora que todos saben que eres una M.L. Sippakorn, quieren acercarse a ti, pero no saben que ya eres mía —dijo Anueng mientras me seguía hacia la mesa. Nos dieron una muy buena mesa.
—Pide lo que quieras, es momento de hacerte feliz por ser tan paciente conmigo —le dije mientras veía cómo su rostro se iluminaba. Seguramente ya había venido antes, pero esta vez lo hacía acompañada de su pareja, de su amante.
Después de pedir, hablamos sobre todo lo que vendría en el futuro. Noté miedo en sus ojos, así que la calmé. No dejaría que nadie nos separara, y sabía que ella pensaba lo mismo. Cuando llegó la comida, ella cogió un trozo de carne y me lo dio en la boca. Aunque estaba avergonzada, lo comí, sin temor a que alguien nos viera; quien viera, no podría decir nada.
Al terminar, fui a pagar y regresé para recoger nuestras cosas. Al salir, nos encontramos con la persona menos indicada: Chet.
—¿Qué hacen aquí? Khun Nueng, ¿cómo estás? —dijo él, sorprendido.
—Salimos a comer, además estoy ayudando a Ar Nueng con sus cosas —respondió mi princesa, aún aferrada a mí.
—Me alegro que ayudes a Khun Nueng. Si quieres, puedo pasar más tarde a recogerte para ir a casa —dijo él con una sonrisa.
—No puedo. Esta noche me quedaré con Khun Nueng en su palacio, la abuela ya me dio permiso —dijo ella.
—Ah, ok. Entonces será otro día. Fue un gusto verte, Khun Nueng. Chao, hija, nos vemos luego —dijo mientras se alejaba.
—Amor, no deberías aferrarte tanto a mí. Chet va a sospechar algo. ¿No te importa? —le pregunté mientras la veía. Ella solo me miró, haciendo pucheros.
—No me importa, ya quiero que todos sepan que eres mía y de nadie más —dijo con una sonrisa.
Después de un rato caminando, llegamos al palacio. Allí vi a Sam y a Mon, y me puse muy feliz de ver a Mon, mi pequeña torta rosa. Al llegar, las saludé y presenté a Anueng a Mon, quien la saludó cordialmente. Después de un rato de hablar fuera del palacio, fuimos a la sala, aunque Mon se llevó a Anueng con ella para traer bocadillos. Aunque iba a protestar, Sam me llevó a hablar.
—Nueng, la abuela sí nos dejó algo. Aunque no tenía fe en que te dejara algo a ti, en sus últimos momentos me dijo que este palacio sería tuyo, y además te dejó la mitad de toda su herencia —dijo mientras secaba las lágrimas que empezaban a salir de sus ojos.
—Gracias, abuela —dije en mis pensamientos mientras me acercaba a abrazar a Sam. Después de un rato, vi a Anueng riendo con Mon.
—Así que ya te llevas bien con la pequeña torta rosa —dije, haciendo pucheros.
—Khun Nueng, siempre tan celosa. Ni que te quisiera robar. Yo ya tengo a Sam, y además Anueng solo está enamorada de ti —dijo Mon riendo mientras se ponía al lado de Sam.
—Entonces, si ella no me quisiera y tú no estuvieras con Sam, ¿estarías con ella? Qué feo, mi propia cuñada queriendo robarme a mi novia —dije, fingiendo estar enojada. Así pasó la tarde, hasta que llegó la noche.
Como seguíamos de luto, hicimos una pequeña reunión que duró unas tres horas. Llegaron invitados que conocían a mi abuela, y también llegó la abuela de Anueng, quien me saludó amablemente mientras daba sus condolencias de nuevo. Después de eso, Anueng se fue un rato con su abuela, pero cuando la reunión terminó, vino a mí, saltó a mi regazo, y la cogí en mis brazos mientras la abrazaba. En ese momento, supe que realmente había encontrado a la persona con la que estaría toda mi vida.
Les comento que las actualizaciones van a ser más en la noche justo como en estas horas ya que no tengo otro momento libre ya que ando estudiando ingles , también les comento que conocí a mi propia Khun Nueng pero yo no podré estar con ella porque tiene novio, eso es todo gracias por leer.
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Cuando el amor llama
RandomNo todo siempre debe salir y por eso luchare por el amor que la tengo , aunque eso signifique mi muerte. Khun Nueng no pide un reset así que su día empieza bien teniendo a Anueng en sus brazos durmiendo. Todo es diferente ya que no pidió que olvidar...
