Cuando llegué a la comisaría, me llevaron a una celda y me dijeron que debía esperar a que llegara mi abogado. Pasaron quince minutos y Sam llegó con el abogado de la familia.
—Tienen 30 minutos para hablar, y luego la señorita saldrá a dar su versión —dijo el policía antes de retirarse.
—¿Pero qué pasó? ¿Por qué estás aquí? —preguntó Sam con evidente preocupación.
—Tranquila, Sam, todo va a estar bien. Te cuento lo que pasó. Tienen que encontrar la manera de sacarme de aquí; me están incriminando —le dije, dirigiéndome al abogado al final.
Después de contarles lo sucedido, Sam quiso salir corriendo para buscar a la abuela de Anueng y pedirle que dijera la verdad, pero la detuve. No podía permitir que se involucrara en esto. Cuando se terminó el tiempo para hablar, los policías los sacaron y me llevaron a una sala para testificar.
—Bueno, Khun Nueng, tendrá que contar todo lo que ocurrió, y recuerde que si miente, podría perjudicarse —me advirtieron.
Después de dar mi versión, me devolvieron a la celda, ya que tenían que escuchar a otro testigo para confirmar los hechos. Sabía que Priengfah tardaría en llegar, ya que le pedí que llevara a Anueng a la universidad primero; aunque ella hubiera querido estar conmigo, tenía clases y un examen importante que no podía perder.
Una hora después, Priengfah llegó con comida y un cambio de ropa. Fue directamente a testificar, aunque no estaba segura de si eso ayudaría, ya que todas las pruebas parecían estar en mi contra. Cuando terminó, le pedí que fuera a buscar a Anueng, ya que no quería que me viera en ese estado. Aunque al principio no quiso irse, sabía que debía hacerlo para cuidar de su hija. También hablé con Sam; ella tenía que irse si quería ayudarme. Necesitaba investigar lo que realmente había sucedido. Al final, solo quedó el abogado, quien seguía intentando sacarme de allí. No era nada agradable estar en una celda, pero lo que más me preocupaba era Anueng, sabiendo que estaría sola y asustada, sin tener noticias de mí.
Así pasó la noche, en la oscuridad de la celda. Al día siguiente, sabría si había algo que pudiera sacarme de ahí.
Al Día Siguiente
La luz filtrada por la ventana me despertó. Me sentía adolorida; dormir en la celda no fue nada cómodo. Me trajeron el desayuno, que no estaba nada bueno, pero mi ánimo mejoró cuando el abogado llegó con buenas noticias: no tenían pruebas suficientes para acusarme de haber golpeado a Philai. Así que me dejaron salir.
Sabía que nadie me estaría esperando afuera, ya que era muy temprano, así que me dirigí al palacio. Al llegar, vi a varios reporteros en la entrada. Entré rápidamente, tratando de evitarlos, y caminé despacio hasta mi habitación. Realmente necesitaba un baño y descansar, ya que mi cuerpo dolía por completo. Le envié un mensaje a Sam para que viniera en la tarde, porque quería hablar con ella.
Al llegar a la habitación, encontré a Anueng sollozando en nuestra cama. Me acerqué y escuché lo que decía.
—¿Por qué siempre las personas que quiero salen lastimadas? ¿Por qué no puedo ser feliz? Perdóname, Ar Nueng. Es por mi culpa que estás en la cárcel... —decía, abrazándose a si misma.
Ella hablaba sola, así que decidí intervenir.
—No es tu culpa. Yo tomé la decisión de hacerlo. Nada en este mundo podría hacer que me aleje de ti, solo la muerte… Tranquila, pequeña, todo está bien. Ya estoy aquí —dije mientras ella se abalanzaba sobre mí.
—¿Estás aquí...? ¿Te dejaron salir? ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué no me dejaste ir a verte? —me reclamó entre lágrimas.
—No quería que me vieras así. No puedo dejar que entres a lugares como ese. ¿Qué te parece si me doy una ducha y luego nos quedamos en la cama hasta la tarde? Te contaré todo entonces —dije, mientras la levantaba y la llevaba de vuelta a la cama.
Hoy, realmente, solo quería estar con ella y descansar. Todo lo demás podía esperar.
Ya mismo comienza el drama , espero que les guste si tienen recomendaciones o algo que decir comentes los estaré leyendo gracias
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Cuando el amor llama
RandomNo todo siempre debe salir y por eso luchare por el amor que la tengo , aunque eso signifique mi muerte. Khun Nueng no pide un reset así que su día empieza bien teniendo a Anueng en sus brazos durmiendo. Todo es diferente ya que no pidió que olvidar...
