Al girarme para ver quién era, pude ver a mi hermana menor, Song. Pero eso era imposible… ella estaba muerta. Mi corazón dio un vuelco, y con rapidez aparté a Anueng, quien estaba tan sorprendida como yo.
—¿Eres tú, Song? ¿Realmente eres tú? —pregunté con una voz entrecortada, sintiendo que el aire me faltaba.
—Sí, soy yo. Ha pasado mucho tiempo, hermana —respondió ella antes de abrazarme.
Le correspondí el abrazo, sintiendo cómo mi mundo, que hasta entonces había estado incompleto, empezaba a repararse. En ese momento, tuve la certeza de que todo lo que había deseado estaba comenzando a cumplirse.
Cuando nos separamos, Song me miró con una sonrisa traviesa y luego dirigió su atención a Anueng.
—Así que tú eres quien enamoró a mi hermana. Espero que sepas amarla porque, si no, te las verás conmigo. —Rió, intentando romper la tensión.
—Es un gusto conocerte, Khun Song. Soy Anueng —respondió mi prometida con un toque de nerviosismo.
Intentando aligerar la situación, interrumpí:
—Tranquila, Nueng, solo es mi hermana. Además, solo me lleva dos años. Pero cuidado, no te vayas a enamorar de ella, ¿eh? Tiene el mismo encanto que yo. —Reí, dándole un leve empujón.
—Tonta, ¿cómo me voy a enamorar de alguien más? Ya te tengo a ti —respondió Anueng, golpeándome suavemente en el brazo.
Song observaba la interacción divertida.
—¿Así te tienen, Khun Nueng? Quién diría que una "pequeña" te tendría así.
—Ya basta tú también, Song. Estás igual que Sam. Hablando de eso, tienes que contarnos todo.
—Está bien, les contaré, pero será en la noche. Ahora ve a pasar tiempo con tu prometida; apenas le acabas de proponer matrimonio. Además, Sam está hablando con Ice ahora mismo. Nos veremos más tarde en mi casa para cenar. —Antes de irse, Song me dio su número para mantenernos en contacto.
No podía creerlo. Mi hermana estaba viva. Por fin, la vida parecía darme todo lo que siempre había deseado. Con esa emoción, cargué a Anueng en mis brazos y la llevé a la playa. Jugamos como niños, dejando que nuestras risas llenaran el aire, mientras mi corazón se llenaba de felicidad.
Al regresar a casa, encontramos a Sam emocionada, corriendo hacia mí.
—¡Es Khun Song! —exclamamos al mismo tiempo, dándonos cuenta de que ambas ya sabíamos la verdad.
Rápidamente nos preparamos para la cena en casa de Song. Anueng permanecía a mi lado, sonriente en cada momento, iluminando mi mundo con esa sonrisa que hacía que cualquier preocupación desapareciera.
Cuando llegamos, una pequeña niña salió corriendo detrás de Song, quien gritaba su nombre:
—¡Alice!
La pequeña se acercó a mí con una gran sonrisa.
—¿Tú eres mi tía Nueng, verdad? Mi mamá habla mucho de ti.
—Sí, soy yo, pequeña. Tú debes ser Alice. Eres tan hermosa como tu madre. —Me arrodillé para estar a su altura y le di un abrazo cálido.
Alice también corrió hacia Sam para abrazarla, mostrando la misma ternura que me recordaba tanto a Song cuando era pequeña.
Después de saludarla, me acerqué a mi hermana y la abracé nuevamente. No podía evitar sentirme feliz de verla con su familia, con esa vida que tanto merecía.
Durante la cena, Song nos contó su historia. Después del accidente, estuvo en coma durante seis meses. Al despertar, se encontró en un hospital en París, llevada allí por alguien que jamás supo quién era. Decidió reconstruir su vida lejos, buscando a Ice, con quien comenzó un nuevo capítulo. Se casaron y tuvieron a Alice. Juntas fundaron una empresa que prosperó rápidamente.
Cuando se enteraron de la muerte de nuestra abuela y mi encarcelamiento, no pudieron quedarse al margen. Investigaron y encontraron pruebas que demostraban mi inocencia. Con esas pruebas, lograron enviarlas a las autoridades y, finalmente, consiguieron mi liberación. Además, al saber que Sam trabajaba para su empresa, decidieron ayudarla, reconociendo su talento y dándole la oportunidad de crecer profesionalmente.
Song explicó que, al ver que nuestra familia había sufrido tanto, sintieron que era el momento de regresar y reunirnos de nuevo.
Esa noche, mientras escuchaba todo, no podía dejar de agradecerle a la vida por habérnosla devuelto. Ella no solo había encontrado la felicidad, sino que había luchado para devolvernos la nuestra.
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Cuando el amor llama
CasualeNo todo siempre debe salir y por eso luchare por el amor que la tengo , aunque eso signifique mi muerte. Khun Nueng no pide un reset así que su día empieza bien teniendo a Anueng en sus brazos durmiendo. Todo es diferente ya que no pidió que olvidar...
