Después de dejar la casa, dejando a Anueng atrás, me dirigí a París. Me habían informado que allí existía la posibilidad de un trasplante, y si era viable, mañana mismo la llevaría para que pudiera recibirlo. Wan y Pleng me acompañaron en este viaje, ya que necesitaba toda la ayuda posible para gestionar el proceso. Sé que irme sin decir nada fue algo imperdonable, pero me sentía impotente por no poder hacer nada en ese momento. Sin embargo, ahora tenía una oportunidad que podría salvar su vida.
Al llegar a París, fui directamente al hotel para descansar un poco. Mi mente no dejaba de pensar en Anueng y en cómo estaría. Llamaba a Sam cada hora para saber de ella, y fue ahí cuando me enteré de que había tenido un ataque de pánico al enterarse de que me había ido a París. Quise regresar de inmediato, pero sabía que debía dejar todo listo primero.
A la mañana siguiente, fui directamente al hospital, donde una doctora llamada Lada nos esperaba. Ella me explicó todo el proceso del trasplante y mencionó que Anueng necesitaba estar allí al menos una semana antes para realizar las evaluaciones necesarias y asegurarse de que todo estuviera bien. Más tarde, Lada nos invitó a comer, donde nos presentó a su esposa, Earn, una mujer rubia con un carisma encantador, que me recordó mucho a Anueng. Verlas juntas me hizo pensar en cómo el amor a veces sí dura. Eso es lo que deseo para nosotras.
Después de esa comida, fui directamente al aeropuerto. No necesitaba quedarme más tiempo; Wan y Pleng decidieron quedarse unos días más, pues también necesitaban unas vacaciones. Gracias a mis conexiones, logré abordar un avión que estaba por salir. El vuelo era de noche, así que tenía tiempo para descansar antes de llegar a Tailandia. Extrañaba tanto a Anueng que necesitaba verla. Antes de subir al avión, llamé a Sam y le conté todo. Ella respondió que ya lo sabía, pues Wan no había podido mantener el secreto. Me dijo que Anueng esperaba mi llegada y que no me preocupara, que todo saldría bien.
Así pasaron las horas y yo ya estaba de regreso en Tailandia. Cuando estaba a punto de salir del aeropuerto, alguien me abrazó, y por el perfume supe de inmediato quién era. Era mi chica, mi futura esposa. Al darme la vuelta, ahí estaba ella con su hermosa sonrisa, esa que ilumina toda la galaxia. La abracé con todas mis fuerzas; la había extrañado tanto.
—¿Qué haces aquí? Pensé que estarías en casa. ¿Viniste sola? ¿Cómo estás? —pregunté con preocupación, pero sin dejar de abrazarla.
—Estoy bien. Vine con Sam y Mon, que están afuera esperándonos. Vamos, regresemos a casa juntas —dijo ella, agarrando mi mano y llevándome a donde estaba mi familia.
Al llegar, saludé a todos y, en especial, a mi hermana Song. Estaba muy feliz de verla; no la había visto desde el incidente, ya que me había mantenido ocupada buscando cómo salvar a Anueng. Al llegar a casa, salí a pasear con ella. Hablamos de muchas cosas que no habíamos podido decirnos antes. Anueng me confesó que tenía miedo de que, si ella moría, yo no fuera la misma. Yo, por mi parte, tenía miedo de perderla. Pero todo ese temor desapareció.
Ahora estábamos en nuestra cama, acurrucadas. Mientras le acariciaba el cabello, ella me besaba. Siempre me encantó cómo nuestros cuerpos encajaban perfectamente. Así pasamos la tarde y la noche, sin salir del cuarto. Quería estar con ella; la había extrañado tanto. Extrañaba su calidez, su olor, sus ojos y sus lindos labios. Pero ahora estaba en casa, y esa casa era ella. Donde ella estuviera, sería mi hogar.
Al día siguiente, guardamos todo para regresar a París. Yo había dejado todo en el hotel, y Anueng estaba radiante, aunque se veía algo triste. Sabía la razón, pero ya tenía todo preparado. Ella sería feliz; yo aún tenía miedo de perderla, pero debía ser fuerte por ella. Además, en estas épocas es imposible no ser feliz.
Feliz Navidad a todos , espero que disfruten , este capítulo decidí publicar este poco solo por navidad cuando tenga tiempo sigo escribiendo pido perdón , gracias a todos por leer
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Cuando el amor llama
De TodoNo todo siempre debe salir y por eso luchare por el amor que la tengo , aunque eso signifique mi muerte. Khun Nueng no pide un reset así que su día empieza bien teniendo a Anueng en sus brazos durmiendo. Todo es diferente ya que no pidió que olvidar...
