Un mundo sin tu amor

218 27 1
                                        

Después de festejar, nos fuimos al hotel a festejar . Realmente no podía hacer nada con ella por su trasplante, pero no significaba que eso arruinara algo. Lo nuestro es sentimental, no carnal, así que no importa. Me pasé toda la noche conversando con ella, lo cual fue hermoso. Nos contábamos dónde queríamos pasar nuestra luna de miel, lo cual decidimos hacer un viaje por cada parte del mundo.

Luego de eso, tomamos un baño y decidimos dormir. Mañana sería un día largo; mañana ella tendría ese trasplante y no sabía cómo sentirme al respecto. Por lo cual, después de que ella se durmió, salí de la habitación, subí a la azotea de la habitación y sentí que pude liberar lo que tenía guardado. Lloré y grité para sacar todo lo que sentía. Luego de eso, sentí unos brazos abrazarme y consolarme. Era Song quien había llegado.

—Tranquila, hermana, todo estará bien. Ella estará bien, no te preocupes —dijo ella mientras seguía abrazándome.

—Tengo miedo, Song. Si ella muere, todo se acaba. Además, eso no es lo único, está Chet. Él fue el causante de que ella esté ahí, y todo porque yo fui una cobarde y no confronté antes a la abuela y decirle que no quiero casarme. Así todo sería mejor. Todas las personas que quiero salen lastimadas. Por ejemplo, tú, Song, por irme, tú sufriste. No me perdono esto, me consume y no sé si pueda seguir.

—Escúchame, no es tu culpa. Ella estará bien, todo saldrá bien. Sabes que ella es fuerte. Y por mi parte, nunca te culpé. Yo sé que hiciste por tu bien; ya no podías más. Lograste que nuestra abuela no hiciera nada por un tiempo, pero ya era hora. Tenías que vivir tu vida y ve lo que logró eso: la conociste, encontraste el amor. Así no hay nada que temer, pero debes contarle, porque cuando ese dolor te consume no hay nada que pueda pararlo.

—Gracias, Song, por todo. Lo intentaré. Ahora vamos de aquí que nuestras esposas preguntarán dónde estamos.

—Hermana, qué gobernada que andas —dijo ella riendo.

—Calla, tú andas igual. Vamos de aquí.

Luego de eso bajamos y cada una se fue a su habitación. Al llegar, Anueng seguía dormida, así que me acosté al lado de ella y la abracé para quedarme dormida.

La mañana llegó. No comimos nada, ya que ella tenía que estar en ayunas para la operación. Así que fuimos. Al llegar, nos llevaron a una habitación para arreglar todo para el trasplante. Llegaron enfermeras y le hablaron de todo, luego se fueron para preparar el quirófano.

—Amor, mírame. Todo saldrá bien y cuando salgamos de aquí nos iremos a todos lados. Seremos felices por siempre. No te rindas, te amo.

—Nunca me rendiría. Por fin te tengo, así que no puedo renunciar a ti. Así que espero que cumplas tu promesa. Te amo por siempre —dijo ella mientras juntábamos nuestras frentes y nos dábamos un beso simple, pero con mucho significado.

Luego de eso, llegaron las enfermeras y la llevaron. Luego de eso, Lada apareció diciéndome que esperara noticias y que haría todo para que salga bien. Luego de eso, se fue, y yo sentí falta de aire. No podía respirar, sentí que mis hermanas me sentaron en una silla y me empezaron a calmar, pero no podía. Sentía que mi corazón se iba, podía sentir que algo malo pasaba, pero luego de eso sentí que mis ojos se cerraban tranquilizándome. Antes de dormirme, dije algo:

—Anueng, te amo.

La operación estuvo complicada, se dieron algunos problemas, pero al final todo está bien.

—Me contaron que te pusieron un tranquilizante. Ya está todo bien, no te preocupes, Khun Nueng —dijo Lada.

—Gracias, Lada, no sé cómo pagarte por todo —dije con emoción.

—No hay de qué, es mi trabajo... pero debes prometerme que vas a volver para una salida. Corre con tu esposa, que te quedaste dormida mucho tiempo y ella ya está.

—Te lo prometo, pero me voy porque mi esposa debe estar despertando —dije caminando hacia la habitación de Anueng.

Al llegar a la habitación, pude ver a Anueng, quien estaba con Alice hablando. Alice, al verme, vino corriendo a abrazarme.

—¿Qué andan haciendo sin mí? —dije viendo a Anueng, y luego le dije a Alice—: Y tú, pequeña, ¿ya me andas queriendo robar a mi esposa?

Alice solo se rió y le empecé a hacer cosquillas.

—¡Tía Nueng, por favor, bájame, bájame! —dijo riendo.

Luego de un rato, la dejé y ella salió porque Song la llamó.

—Hola, esposa, ¿cómo estás? —dije dándole un beso.

—Muy bien ahora que te veo, esposa. Me encanta cómo suena cuando me llamas así —dijo ella después del beso.

—Bueno, amor, tendremos que quedarnos por aquí durante unos meses y luego nos iremos a donde tú quieras —dije.

Y así pasó el tiempo, ella recuperándose durante el hospital, donde estuvimos tres meses. Luego de eso, decidimos quedarnos en París por un año por su recuperación y todo. Queríamos evadir los problemas que dejamos en Tailandia por un tiempo. Durante ese año, mi matrimonio ha sido de lo mejor. Cada día es algo hermoso. Despierto con ella abrazándome, otros días con ella encima mío dándome besos. Otra cosa que hicimos fue visitar cada lugar turístico de París. Fue algo increíble. También compartimos muchas cosas con Lada y Earn. Ellas eran nuestra guía en París. Supimos muchas cosas de ellas y ellas de nosotras. Por otro lado, mis hermanas regresaron a Tailandia después de un mes que se quedaron aquí, ya que tenían asuntos que arreglar. Priengfah las acompañó porque su esposo la esperaba.

En este año, también nos enteramos de que Anueng tendría una hermana. Festejamos a lo grande por esa nueva vida . Fue un increíble año, pero es momento de regresar y enfrentar el problema que dejé atrás.



Cuando el amor llamaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora