Unas horas después, ya estábamos de regreso en el palacio. Priengfah salió a cenar con su esposo, mientras yo me quedé con Anueng. Decidí preparar su comida favorita, buscando sorprenderla con una cena tranquila, sin que ella supiera. Anueng estaba estudiando para un examen, así que aproveché el tiempo para organizar todo. Una hora más tarde, la comida estaba lista y pedí a la Tía Nim que preparara los platos, dándole algunas instrucciones adicionales.
Subí a la habitación donde estaba Anueng, quien tan concentrada en sus estudios, no se dio cuenta de que había entrado. Me acerqué y comencé a llenarla de besos por toda la cara, provocando sus risas.
—Amor, ¡me haces cosquillas! —dijo ella, intentando alejarse.
—No te dejaré escapar. Estás demasiado guapa estudiando, no puedo resistir las ganas de besarte —respondí, riendo con ella.
Si alguna vez alguien me hubiera dicho que me enamoraría de alguien como Anueng, probablemente me habría reído. Sin embargo, aquí estaba, con ella, la persona que había cambiado mi vida y mi forma de ser. A veces me sentía culpable por mi pasado, por casi hacer que ella no naciera. Pensar en los errores que cometí y en cómo perdí a mi hermana me enojaba conmigo misma. Pero ahora, la vida me estaba dando una nueva oportunidad, y estaba decidida a aprovecharla.
Después de bromear con Anueng, le cubrí los ojos y la guié hacia el jardín. Había preparado todo para una cena romántica.
—Listo, amor. Abre los ojos —dije, arrodillándome con un ramo de flores en la mano.
Ella abrió los ojos y se quedó sorprendida.
—¿Qué es esto, Ar Nueng? —preguntó, tomando el ramo.
—Esto, señorita, es algo que quiero que escuches con atención. Anueng, desde que llegaste a mi vida, todo ha cambiado. Cada día que pasa, haces que mi corazón lata con fuerza. Has estado a mi lado cuando más te he necesitado y nunca te lo he dicho antes. Sé que ya somos algo más, pero quiero hacerlo oficial. ¿Quieres ser mi novia? —le pregunté con el corazón en la mano.
Ella, emocionada, se lanzó sobre mí, gritando "¡Sí, quiero ser tu novia!" Nos besamos mientras la levantaba y la abrazaba, sintiéndome la persona más feliz del mundo.
Después de ese momento, la llevé a la mesa para cenar. La velada transcurrió tranquila hasta que llegó el postre, en el cual escondí un regalo muy especial. Anueng notó algo en su postre cuando lo probó; era un anillo. Me miró con los ojos brillantes de felicidad.
—Este anillo representa mi amor por ti. Quiero que, cuando lo veas, recuerdes siempre lo nuestro. Es mi promesa de amor eterno —dije, extendiendo mi mano para colocarle el anillo.
—Y este es para mí. ¿Quieres ponérmelo? —le pedí con una tímida sonrisa.
Ella extendió su mano y me puso el anillo.
—Ar Nueng, prometo no alejarme jamás de ti. Te amo demasiado para hacerlo —dijo ella mirándome con dulzura. La noche continuó con risas y confidencias, compartiendo historias y sueños.
Después de la cena, nos acostamos en el jardín, pues había preparado un cine al aire libre como segundo regalo. La película que elegí fue *Las ventajas de ser invisible*, una que invitaba a la reflexión sobre la vida.
Cuando la película estaba a punto de comenzar, Priengfah y su esposo llegaron y se unieron a nosotras. No me molestó su presencia; el ambiente era tan acogedor que casi me quedé dormida. Al finalizar la película, conversamos un rato hasta que di la señal para que la Tía Nam activara los fuegos artificiales, haciendo la noche aún más especial.
ESTÁS LEYENDO
Cuando el amor llama
CasualeNo todo siempre debe salir y por eso luchare por el amor que la tengo , aunque eso signifique mi muerte. Khun Nueng no pide un reset así que su día empieza bien teniendo a Anueng en sus brazos durmiendo. Todo es diferente ya que no pidió que olvidar...
