Thabit

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--Bien, ahora tu vienes conmigo-- Me dijo el Faraon que no estaba precisamente contento.

Pero yo tampoco lo estaba asi que nada.

Fui detras de él, salimos de la zona de piscina y empezamos a recorrer unos pasillos.

El silencio era incomodo y habia suficiente tension como para que cualquiera que pasase la notase.

Seguimos caminando pasando por dos estancias más, la de la coronacion y la del trono, seguimos por un pasillo que finalizaba con unas escaleras que a su vez terminaba en una puerta negra con el pomo dorado.

El Faraón entro primero y me dejo la puerta abierta.

--Cierra al entrar --dijo una vez subí.

Entre a la estancia y me quede anonadado.

La estancia terminaba de forma triangular y las paredes eran practicamente enteras balcon haciendo que entre una cantida de luz exorbitante y más ahora que es mediodía

El monarca esta de espaldas a mi, apoyado en una gran mesa con muchos papeles y candelabros apagados encima.

--Sientate-- Una vez dijo esto se movio hacia el otro lado de la mesa quedando frente a mi.

--Bien, creo que tenemos muchas cosas de las que hablar.

Demasiadas diria yo.

--Sí...

--Bueno, pues empecemos con tu duda, ¿Cuál era?

¿Mi duda?¿acaso se cree que solo tengo una?

--¿Usted acaso sabe que yo nunca he trabajado en nada parecido? Qu- -- me interrumpió.

--Soy bastante consciente de ello, te mande buscar con una semana de antelación, tampoco puedo pedir mucho. Pero esto es algo que todo el mundo puede aprender.

Su tono era innecesariamente serio como si le hubiese hecho algo.

Me quede en silencio, no me interesa responderle, por que no va acabar a bien.

--Estoy seguro de que lo llevaras bien, es algo sencillo, solo tienes que vigilar que nadie me quiera herir.

--Algo fácil --dije a regañadientes, ¿Fácil? JÁ, no se lo cree ni el, soy el primero que le quisiera infligir daño y le conozco desde hace... día y medio.

Pasaron veinte minutos más en los que hablamos de todo y de nada en particular, pensé que me hablaría un poco sobre los demás guardias y sus funciones pero pensándolo bien el no será quien los conozca.

Tocaron la puerta.

--Adelante --ordenó el hombre frente a mi.

Una chica entró, se arrodilló y dijo:

--Mi Faraón, el señor Busquet Gans necesita hablar con usted con urgencia --Dijo con cara de preocupación

--Bien, hazle pasar --respondió.

La chica se fue y a menos de un minuto subió un señor,alto, gordo, sin una gota de pelo y poca barba.

--Oo, Faraón --dijo nada más entro --Como se nota que lleva una buena vida --dijo mientras se reía y hacia un gesto con la mano en señal de reverencia.

Sin embargo el Faraón no se veía sumamente contento con su presencia.

--Zaya, retírate --Me dijo sin mirarme.

De puta madre, me puse de pie hice una semi-reverencia y me largue por donde vine.

Increíble, necesito explicaciones de demasiadas cosas y solo me habla con maldita condescendencia, con su putito tono de superioridad.

Morir De AmorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora