Thabit

2 0 0
                                        

Le he visto, le he vuelto a ver, a su pelo, a su cara, a sus ojos, y ese mismo sentimiento que no se si es de angustia o de qué me ha vuelto a invadir.

-- ...¡¿Y lo veras normal?!, menos mal que te expliqué qué tenias que hacer, pero no el señorito hizo lo que se le dio la gana, ¡di que sí!, dios mío, me van a decir de todo-- gritaba Imhotep mientras se agarraba el pelo frustrado.

No se de que hablaba, pero parecía enfadado, estamos en la sala grande de antes, donde se había hecho la coronación, no había nadie, y los gritos de Imhotep hacían eco.

Su mano había rozado con la mía, mi boca había tocado su mano, nuestros ojos habían cruzado, habían vuelto a conectar.

--...¡¿Thabit me estas escuchando?!-- pregunto Imhotep muy alterado.

--Sí....obvio....-- en realidad no, todavía notaba sus manos con la mías, todavía me invade ese sentimiento que me agobia que hace que el corazón se me comprima y deje de latir por unos milisegundos.

Hay algo en mi cabeza gritando que vuelva esa sala donde esta él, que él sigue hay esperando a que yo vuelva a aparecer, que la ultima mirada que me hecho era de eso, era de que quería que le volviese a coger la mano, de que quería de que se la besase, de que le siguiese mirando, de que quería sonreír, de que quería sonreírme.

Yo también quería hacerlo, quería poder co-

-- ¡Entonces di algo!-- volvió a chillar. No entiendo de que me reclama, ni si lo esta haciendo, hice lo que me dijo, bese la mano del rey después de la rein-

La reina. Ella también estaba allí, también había más gente allí.

Pero te miro como tu a él.

Sí, si lo hizo, ¿no?

Alto, primero bese la de la reina, era así, o al revés. ¿Por eso me regañaba?

Pero si era en lo único que había fallado, todo lo de más lo había hecho bien, había bajado la cabeza... bueno aunque después la subí, bueno dos cosas. No sonreí, bueno no al principio, me arrodille ante todos los presentes, creo que fueron todos, hable cuando me dijeron, ¿no?

Había fallado en bastantes cosas, pero, dudo que pase algo, ¿no?

Quien se enfadaría por estas cosas, solo gente tipo la corte y así, ósea solo me he presentado ante la cort-

-- ¿¡Entonces, no me miraba con amor?!, ¿¡curiosidad?! ¡¿algo?!-- grité en alto, como si alguien supiese la respuesta.

--¿Quien?- preguntó Imhotep.

Lo había dicho en alto, todo el que estuviese en esa sala pudo escucharlo, por suerte, solo éramos dos en total, y uno de ellos no se entera de nada, aunque se lo pongan en frente.

-- ¿Me odian?-- pregunte.

-- ¿La corte?-- preguntó.

--Sí-- respondí.

--Sí-- respondió.

No puede ser, solo unas horas aquí y ya me iban a echar, no podría volver con mi familia, seria una completa decepción, mis hermanos me arrojarían en una fosa, se morirían de hambre, el padre de Arshinoe les quitara todo, y también les quitara sus vidas por lo del otro día, vamos a morir todos, y solo por que creí interesarle a un rey, con una feliz esposa.

-- Pero no te pueden echar, así que no pasa nada-- dijo-- Aun que la próxima vez que alguind e la corte o los reyes se te acerquen espero que te comportes, por que si quieren se buscan a otro ¿entendido?

Mi alma volvió a mi cuerpo, no me echarían, tengo otra oportunidad.

-- Entendi-

De repente en la gran sala apareció una joven, pelirroja, muy pelirroja, y muy blanca, bastante flaca, llevaba puesto un vestido blanco, y encima un delantal negro.

Morir De AmorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora