--A levantarse.
--Mmm.
--Nuevo, es la quinta vez ya, te aseguro que no te lo repito una vez más, a la sexta vas al faraón.
Al faraon... al faraon... mi am-
Mi sanguijuela en el brazo. El causante de arruinar mi vida y futuro.
Ya se me ha fastidiado el día y ni ha empezado.
Baje a desayunar, era muy pronto, todos estaban desperezandose o dirigiendose al baño, el comedor estaba desertico asique cogí algo de desayuno y me senté.
Pasado un rato empezó a aparecer la gente, ya hiba conociendo más a mis compañeros, no mucho pero algo.
Conmigo se sentaron Tecfun, Sate, Madu y un chico que conocia...
--Zaya, este es Seb-- me presentó Tecfun al desconocido. Tenia piel oscura, ojos marrones, no parecia alto, y era bastante delgado. Me dio una sonrrisa.
--No oye, no puede, pero con el tiempo le acabas entendiendo.
Seb hizo unos jestos con las manos.
--Dice que encantado de conocerte.
--O, eh, dile que igualmente. ¿como sabes lo que dice?
--Es una legua para poder entender a los que no escuhan. Es super listo, creo que el la ha inventado. Pero yo no se hablarla, solo entenderle.
--De aqui solo se ablarla yo -- dijo Sate.
--¿Como?
--Seb y yo somos amigos dede pequeños, su madre tampoco podia oir y se comunicaba con esos signos asi que el y yo aprendimos, con el tiempo Seb tambien se quedo sordo.
Seb hizo más gestos.
--Dice que aunque no nos escuche nos entiende a la perfeccion. Es que puede leernos los labios.
--¿Leernos los lab-
La carta.
Mierda.
--Me tengo que ir, a sido un placer, ¡ya nos vemos!
--¡Thabit pero si no has terminado!-- me grito Tecfun.
--¡Comeoslo! --le respondí mientras atrevesaba el pasillo direccion habitaciones. La conversación me estaba interesando, pero esto no puede esperar.
Una vez llegue al cubiculo cogí la carta y baje a llevarla.
A llevarla... ¿a quien? ¿a quien le tenia que dar mis cartas?
Buena pregunta.
"las dudas me las preguntases personalmente..."
Ni de coña.
Nefer.
Perfecto.
Salí de la zona de criados y desde la sala de coronación salí al jardin donde menos mal vi a Nefertari viendo algo en un banco
--Nefertari -- la llame.
--Thabit, cuanto hace, ¿que tal?
--Bien bien, oye, me dijistes que cuando tuviese dudas os las preguntase, ¿no?
-- Sí, pero nuestro querido Faraón quiso que se las hicieses personalmente...--dijo de una forma...extraña.
--Bueno, olvidemonos de eso.
--Como quieras, pero yo no te he respondido a nada eh.
--Soy una tumba.
Me sente a su lado en el banco para hablar con más tranquilidad.
--Quiero mandar una carta.
--¿Una carta?
--Sí, ¿pero a quien se la tengo que dar?
--Ja, primero deberias preguntar si se te permite mandarla.
--¿Que?...
-- Querido, no se pueden enviar cartas, esta prohibido.
-- ¿Y para que se supone que nos dan los papeles?
--Pues para que nos entretengamos, ¿para que si no?, es algo que tienen desde siempre, tienen miedo de que se filtre algo perosnal del Faraón, al hacer el juramento de servir a los faraones viene por detras letra pequeaña que nadie te dice salvo el tiempo.
¿Y ahora que hago?
Esa opresión en el pecho estaba volviendo.
--Venga no te preocupes --seguro se fijo en mi cara, soy muy expresivo-- ¿para quien es la carta?
--Para mi familia...--suplica --...de verdad que necesito enviarla, enserio. Es super importante. ¿no podrias hacer una excepción?
--Si dependiese de mi quitaba esa norma, pero del unico que depende es del Faraón. Puedes pedirselo.
--¿Que? no ni de broma hablo yo con es-
Me tapó la boca mirando alrededor.
--Thabit, me gusta esa actitud malota tuya, pero aqui nadie es tu amigo, controla lo que dices, ten cuidado-- dijo susurrando.
¿Estaba en peligro?
--Vale perdona. Pero de verdad que no puedo hablarlo con el.
No podria, la carta la queria enviar justamente por su culpa, y lo último que quiero es verle la cara.
Se me estan empezando a agüar los ojos.
--Ay amor no llores...-- odio que me digan eso, me da más ganas de llorar, cosa que ha empezado-- Ssh, bueno bueno. Quizas puedo hablar con la faraona. Seguro que ella puede hacer una excepción.
Luz.
--¿Enserio?
-- Sí, puedo intentarlo--remarco.
--Sisis muchisimas gracias Nefertari de verdad, me salvas la vida gracias gracias--dije abrazandola.
--Vale vale, pero no pormeto nada eh.
--Sisisi, gracias-- dije.
Menos mal, mi familia leeria la carta y ahorraria.
Saque la carta del bolsillo y se la dí, la guardó bajo su camison, se despidió y se marcho, yo solo me quede ahí, mirando la fuente.
No he hecho la cama.
Pues primer trabajo del día.
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Morir De Amor
RomanceFacil Dos chicos Un amor Un destino inevitable Un villano O muchos, depende desde donde lo mi...
