El Faraón de Egipto me llevo hasta la calle agarrandome muy fuerte de la muñeca.
Una vez ya fuera tiro de mi para acercarme a el, estabamos literalmente a 3 centrimetros, sus ojos me miraban de una manera muy intensa y me di cuenta ahí que me saca unos centímetros, no es muy notorio, pero al estar asi para mirarle a los ojos tengo que levantar sutilmente la cabeza.
Sus ojos son castaños pero profundo, como si de verlos se te quitase el sueño, son tan rasgados y sus pestañas tan pobladas, su nariz practicamente tocando la mia, recta, definida. Sus labios a punto de rozar los míos, rosados... su aliento contra el mio...
todo eso me esta haciendo sentir quizás demasiado...
--¿¡ PERO A TE PARECE MINIMAMENTE NORMAL?!-- me gritó mientras agitaba mi muñeca.
--¿que..?-- yo la verdad seguía bastante ensimismado, hace menos de diez segundos pense que me-... y ahora me grita.
Me soltó la muñeca bruscamente, y me dejo una falta de calor muy notoria.
Se alejo un par de centímetros más y siguió chillándome.
--... PONERTE DIRECTAMENTE A COMER, MAS QUE TE HAS, JODER TE LO DIJE NO PUEDES HABALR CON NADIE...-- siguió.
De verdad que estoy intentando reaccionar pero es que simplemente no me sale. Sigue en mi cabeza su respiración sobre la mía, su mano agarrándome, dándome un calor muy distinto a lo que había sentido anteriormente.
Pero el seguía chillando, y yo seguía sin escucharle.
--Faraón...-- dijo el señor de la cara rara que había salido por la misma puerta que nosotros hace unos minutos.
El monarca frente a mi sin mirar a ese señor le dijo --No me interesa Tarek, me marcho ya.
--Per-- intentó razonar, pero el Faraón ya había recorrido casi mitad de salón mientras todo las personas de esa estancia le miraban un poco desconcertados.
Me limite a ir detrás el, todavía no era consciente de que narices se supone que estaba pasando, seguía considerablemente ido. Cuando llegue a la gran alfombra roja con velas un carruaje al que el Faraón se estaba subiendo estaba al terminar el camino de flores y velas, me dirigí hacia ahí y una vez dentro la puerta se cerro y se puso en marcha.
Llevábamos no se, casi veinte minutos, y ya parecían tres horas, la incomodidad era hasta más palpable que antes y el Faraón no había movido un solo musculo, parecía que ni respiraba, pero yo sin embargo no podía dejar de verle, lo intentaba, mirar al suelo, a la ventana, a mi propio cuerpo, pero mi mirada al cabo de segundos volvía a el, a averiguar el por que de que le diese la luz de la noche en la cara le hacia tan atractivo, el como se le marcaba las venas del cuello o el mentón, lo precioso que era de perfil.
Como si la pudiese sentir su mirada se dirigió hacia la mía como una daga, como una flecha en llamas que no me impacto por el hecho de que volvió a llevar la mirada a la ventana.
--En estos momentos no puedes irte, la corte acaba de conocerte, pero en unos cuatro o cinco meses podrás marcharte, le diré a la corte que te has ido por voluntad propia, inventare cualquier motivo, seguro que en unos meses consigo encontrar a un guarda de salidas que te sustituya.
Y ahí desperté.
Marcharme.
--Vale...
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Morir De Amor
RomanceFacil Dos chicos Un amor Un destino inevitable Un villano O muchos, depende desde donde lo mi...
