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Estoy en mis aposentos, tumbado en mi cama, mirando al techo, pensando en... En demasiadas cosas.

Le había vuelto a ver, a ese chico del que todavía no se ni el nombre, a ese chico que me hace pensar cosas muy extrañas, cosas que nunca antes había pensado, que no se que son ni que significan pero hay están, como si todo esto que siento fuese una señal, una advertencia del peligro.

Y aquí vuelve a estar, en mi mente cuando lo único que intento es sacármelo de la cabeza, pero me va a ser complicado, es mi guarda de salidas, vamos a estar bastante juntos las primeras semanas, por suerte también estará Anat, mi preciosa y hermosa esposa a la que quiero y querré siempre...Y por siempre....

Sonó la puerta.

--Adelante --dictamine.

--Señor, la corte ha pedido su presencia en la sala de reuniones, la reina ya se está dirigiendo hacia allí.

--Ahora mismo voy... Retirate.

--Sí mi señor.

La criada se marchó y me levante obligándome a dejar de pensar en quien no debía pensar, no tiene sentido que siga pensando en él.... No le conozco, es ridículo e ilógico.

Salí de mi habitación bajando las escaleras que dan al jardín de la piscina, y como siempre hay estaban zarandeando las "ayudantes" de mi esposa.

Segui caminado, ni siquiera las mire, siempre intentaban tirarme los tejos como si a mi me interesase, si miro a alguna ya vendrán todas, hoy no va a ser excepción.

--Mimi, viste al nuevo guarda, esta uff para darle... -- escuche que susurraron.

--Y no consejos... --completo otra mientras todas se echaban a reír.

No me importa, ni me interesa las bajezas de esas fulanas, son una peor que otra.

Ya había llegado a la sala de reuniones, donde estaba mi esposa, y Imhotep, sin embargo faltaba toda la corte por llegar.

--Cariño --salude a mi esposa con un beso en la mejilla, se sobresalto, se ve que no me escucho llegar, ya que esta de espaldas a la puerta junto al guarda.

--Amor, me asustaste, ¿que tal? Ahora en un momento llegará la corte...

--Bien, bien, Imhotep, la verdad que estoy muy contento, muchas gracias por haber cumplido tu cometido a tan poco tiempo-- le agradecí, al final el chico no tiene ni idea del dolor de cabeza que me produce el chico al que ha traído, no es su culpa solo hizo su trabajo y ya, se merece sus cumplidos.

--Yo encantado de hacer lo que sea por usted mi señor --me respondió.

--Me alegro, ya hablaremos de cuál será tu recompen-

Entró la corte, la puerta se abrió dejando pasar a todos los miembros de esta. Todas las sillas se completaron, salvo la que estaba a mi izquierda, cosa que me hizo deducir a que venía esta reunión.

--Hay que hablar de ese nuevo guarduchio que has escogido, mi Faraón --habló Rasidi con su típica condescendencia.

--No creo que halla nada que hablar ese es el nuevo guarda de salidas y punto.

--O, ¿enserio? Me parece que es un cualquiera, como si no estuviese preparado, como si no hubiese tenido meses de prepararse, y encima, venir aquí así, el último día, de repente, así sin más, como si le tuviésemos que suplicar...

--Es lo que hay, es de una familia muy unida e-

--Yo también lo era y sin embargo las cosas de trabajo me las tomaba enserio, ni siquiera tiene practica con personas importante, cero educación como si estuviese hablando con pleveyos, pero digame ¿hace cuanto que le tiene asignado?

Morir De AmorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora