Al llegar a casa en plena noche, James y yo hicimos el amor. No fue sexo duro y sin control, fue suave y tierno. No me arrepiento de haber ido detrás de él, a rogarle que no me dejara. Él dijo que nunca lo haría y debo confiar en su palabra, ¿No? Sé qué pese a cualquier cosa, ese tonto va a estar para mí.
* * *
Han pasado tres meses con una semana, el tiempo se ha ido volando, ¡Es una maravilla! Y es increíble, nunca pensé que el tiempo fuera tan rápido. Las cosas se han calmado mucho, aunque no falta una que otra pelea que terminamos resolviendo con sexo. No he visto a Alicia así qué, creo que desapareció completamente de nuestras vidas. El trabajo regreso a mi vida y cada día tenía que levantarme y enseñar lo que más me gusta: música. He tenido muchos cambios de humor y no sé cómo James me ha soportado.
-A ver, chicos, todos juntos toquemos un Re. — les digo a los adolescentes, entre ellos, Jo.
Todos hacemos Re en la guitarra.
-Ok, necesito que para dentro de... tres días traigan una canción. Pueden inventarla o hacer como un cover.
Dejo la tarea. Una chica levanta la mano y le doy la palabra.
-Señorita, ¿Podría darnos más tiempo?
-¿Por qué?
-Bueno, inventar una letra y melodía no se hace en tres día.
-Vale, vale, vale; les daré... cinco días y no más.— sonrió.
El timbre suena y todos se van, incluso Jo. James le dio una gran paliza para que se alejara. Arreglo mis cosas y tomo mi cartera, a la vez llevo mi móvil a la oreja y le hablo a James.
-Hola, nena.— contesta.
-Hola, James. ¿Dónde estás?
-El auto tiene un desperfecto, así que estoy en el taller. ¿Ya terminaste?
-Sí, justo ahorita estoy saliendo.
-Vale, esperame un minuto y aparezco por ahí.
-Ok.— Antes de que James cuelgue, digo —: James.
-¿Sí?
-Te quiero.
Y cuelgo, por miedo a su respuesta aunque sé qué es la misma que la mía. Camino por los pasillos y me despido de la directora. Salgo de la Academia y veo a James esperándome y viste guapísimo, como siempre. Los lentes de sol solo hacen que se vea más provocativo y con ese cigarro en mano. Me acerco a él.
-Hola.— sonrío.
-Hola, nena. ¿Qué tal tu día?
-No es fácil tratar con adolescentes.— me encojo de hombros.— ¿El tuyo, cariño?
-El auto tiene un desperfecto. A pesar de eso... no me quejo.
Empezamos a caminar por la acera mientras platicamos.
-¿En qué taller está el auto?
-Ah, sí, hay un taller cerca de la Academia. Lo iba a arreglar yo, pero necesitaba una pieza nueva y no sabía dónde comprarla.
-¿Puedes arreglar autos? — pregunto.
-Claro. ¿De qué pensabas que vivía cuando tenía 17 años?
-Mmmmm... la verdad, no imagino nada.
-Aparte de vender droga, arreglaba autos.— se encoge de hombros.
-¿Vendías drogas? — pregunto atónita.
-Sí. No es algo de lo que este orgulloso, pero me ayudó a sobrevivir en dicho tiempo.— James me mira pero luego, deja de hacerlo y seguimos caminando.
-¿Y tus padres adoptivos? — Inmediatamente me arrepiento de decir dichas palabras. — Mierda, lo siento James.
Suspira.— No importa.
Nos quedamos callados. Mierda, no debí hablar. Pasamos por una tienda de electrodomésticos y la vitrina está llena de televisores mostrando a Alicia. Me detengo en seco y la observó, James sigue avanzando pero se detiene y vuelve a mí y ambos miramos a la perra esa.
-¿Es cierto que tienes algo que confesarnos? — Dice la presentadora.
-Sí, algo de lo que estoy orgullosa.— sonríe. Esto no me huele nada bien.
-Bueno, tú nos contactaste, ahora cuenta.
-¡Vale! Yo era una mujer sin refugio. Una mujer triste y sola. Sin trabajo y sin familia. Pero... conocí a alguien. Él es un ángel. Me dio trabajo y amor. Su nombre es James Miller y es el amor de mi vida. Él me brindó esperanza. Y ahora lo perdí. Y mi confesión es que... lo amo.
La gente se ha arremolinado, se a juntado viendo también la entrevista. ¿Qué mierda es esto? Las lágrimas suben a mi garganta y mi corazón se siente humillado. Miro a James que está viendo la pantalla, ido, casi se le resbala baba de la boca. Me giro y salgo corriendo de ahí. Las lágrimas se agrupan en mis ojos y me es imposible ver con nitidez.
-¡Arabella! — escucho a James.
Pero no regreso. Mis sentidos empiezan a apagarse pero eso no me impide a seguir andando. La multitud se interpone en mi camino pero las esquivo, las empujo y me abro paso en el camino. No pido disculpas a la gente y solo camino.
Lo único que escucho es mi respiración acelerada. No hay ni gritos de James y no es por que no quiera escuchar, él no me está llamando por que sé qué si lo estuviera haciendo, fuera lo único que escuchará.
Parezco una persona ciega, doy pasos en falso y casi caigo, pero sigo andando con vista borrosa. Me paso los dedos sobre los ojos tratando de quitar las lágrimas acumuladas, pero al ratito vuelvo a ver borroso. Sin prestar atención, esquivo y me lanzo a cruzar la calle.
-¡ARABELLA!
James grita. Algo chica contra mi y salgo disparada a algún lugar de Inglaterra. Mi cuerpo duele demasiado, tanto que no puedo moverme. Pero un agudo dolor me invade en el vientre y la espalda baja. Cierro mis ojos, con fuerza y grito de dolor. Todo me duele, los brazos, las piernas y siento sangre por todos lados, desde mi cabeza se desliza por todo mi cuerpo hasta resbalar por mis muslos. Me retuerzo y siento que de a poco, todo mi sistema empieza a apagarse. Escucho la voz de James pero la escucho muy lejos.
-¡Mierda, Arabella! ¡No! ¡Llamen a una ambulancia, por favor! Te amo... Dios, no te vayas...
Todo se apaga y lo último que siento es como James me abraza y su cuerpo tiembla por los espasmos de miedo.
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Touching Your Dark Heart
RomanceHabían pasado seis años separados y por fin James había encontrado a Arabella. Lo más fácil que James y Arabella sabían hacer era enamorarse mutuamente. De lo contrario, todo les resultaba difícil. Una vida juntos no es nada fácil cuando los dos so...
