Me recuesto en el sofá, sosteniendo un cuadro con una foto de Arabella y mía, donde ella sonríe abiertamente, sosteniendo un ramo de flores y un hermoso vestido blanco. Sí de por sí ella era preciosa, con ese atuendo se veía divina. Sonrío abiertamente acariciando la foto.
FLASHBACK.
—¿Estás lista, Arabella? —Toco la puerta impaciente. ¿Cuánto tardan las mujeres para arreglarse, joder?
—Ya cálmate, James.—Grita la madre de Arabella, que le está ayudando a ponerse el vestido.
—Lo siento, señora, pero no puedo pasar mucho tiempo sin verla.—Digo con una sonrisa, abriendo la puerta.
—¡NO! ¡No debes ver a la novia antes!—La mamá de Arabella se lanza sobre mí para tapar mis ojos, pero la esquivo.
Oh, jodido señor. Arabella se ve más hermosa de lo normal, creo que mi quijada está rozando el suelo. Maldita sea, ella es maravillosa. Sonrío de oreja a oreja.
—Arabella... —me acerco a ella, la tomo de las mejillas y la miro a los ojos.— No tengo palabras para describir cuán malditamente bien te ves.
Los ojos es Arabella se llenan de lágrimas, pero ella no deja que ninguna salga. Esa es mi chica, fuerte. La abrazo suavemente.
—Me estás matando con ese vestido.
—Lo sé.—Me guiña un ojo, sonriente.
Me alejo y me inclino, observo su viente donde está nuestro hijo. Le acaricio.
—Tu madre es preciosa, pero no más que tú padre, he.
—James, vete.—Escucho la mamá de Arabella.— Por tu culpa tendrán mala suerte en su matrimonio.
—Tranquila, señora, la mala suerte ya está en mi sangre. Adiós, nena, te veré allá.
Me voy con una sonrisa y cerrando la puerta detrás de mí. Me observo en un espejo, yo ya estoy listo solamente falta Arabella. Mi teléfono empieza a sonar, es la alarma que puse para no olvidar a qué horas tengo que ir a la iglesia. No es que se me fuese a olvidar, pero prefiero atenerme.
Bajo corriendo las escaleras, salgo al estacionamiento y me subo a mi auto. Las llantas rechinan al salir y pongo música a todo volumen. Enciendo un cigarrillo, a decir verdad estoy muy nervioso. ¿Quién diría que yo, un mujeriego, iba a casarse, formar una familia y ser feliz? Nunca lo imaginé, pero la vida me ha sorprendido de la mejor manera. Tengo a Arabella, la mujer de mi vida, quien espera un hijo mío.
Quizás este matrimonio será un total desastre, que es lo más seguro, pero lo intentaré y arreglaré las cosas cada que quieran romperse. Supongo que ese es el amor, ¿No? Me estaciono delante y corro dentro del salón. Es boda civil, y el salón está decorado muy genial, la gente ya se encuentra aquí. Hay luces por todo el lugar, aunque el lugar no está decorado con colores fuertes, se ve bien y elegante.
Me gustaría que Ashley estuviera aquí para darle apoyo a Arabella, sé que cada día la extraña pese a los años. La gente me saluda y bendice nuestro futuro matrimonio. Dan, mi mejor amigo de toda la vida, se acerca a mí con una sonrisa
—Al fin, ¿he? Al fin te domaron, fiera.
—Cállate, imbécil.—Lo abrazo y revuelvo su cabello.
—Cállate tú.—Trata de soltarse de mi abrazo pero no puede.
—Ya, ya, vete al carajo.—sonrío. Me alejo de mi mejor amigo.
Me coloco frente a la persona que nos casará, me sonríe y yo asiento con la cabeza. El silencio reina el lugar y sé que es porque Arabella acaba de entrar al lugar. Observo cuando entra, caminando lentamente con una sonrisa nerviosa y su padre al lado. Carajo, mis ojos se mojan levemente pero me controlo.
—Tienes que cuidarla muy bien, he.—Me dice su padre cuando se acerca.
—No dude de ello, señor. Jamás lo defraudaré.
Arabella se posiciona a la par mía y la ceremonia empieza. El abogado empieza a hablar, pero en realidad no le presto atención. Tomo la mano de Arabella y acaricio sus dedos.
—Oiga, ¿podemos pasar a la parte donde yo acepto ser su esposo y ella mi mujer?
Escucho risas por todo el salón y Arabella me mira.
—Estás loco.—sonríe.
—No es novedad, nena.
—Bueno, entonces... ¿Arabella Smith, acepta a James Miller como su esposo?
—Mmm... —Arabella parece dudosa y mi corazón empieza a latir fuertemente.— ¡Claro que sí!
Sonrio como tonto. Jesús, esta mujer me va a matar. Le coloco el anillo en su perfecta mano.
—James Miller, ¿Acepta usted a Arabella Smith como su esposa?
—Sí, acepto a esta loca como mi esposa.
Nuevamente escucho risas en todo el salón. Arabella me golpea y coloca el anillo sobre mi dedo tatuado. Me acerco a Arabella y rozo los labios suavemente con los de ella.
—Te amo.—susurro.
—Te amo más.
Aún con una sonrisa en el rostro, observo la foto. ¿Cómo podría alguien olvidar algo así? Aunque es una pena que Arabella no este conmigo en este mundo, yo sé que está aquí de alguna manera. Y no me importa buscarla después de esta vida si se puede. Sé que la encontraré, donde sea que esté.
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SORPRESAAAAA. Primeramente, hola. He visto TODOS sus comentarios, y de verdad muchas gracias. No actualizo aquí desde muchisimo tiempo, de hecho, esta historia es bastante vieja y lamento por todos los errores que tiene, cuando la escribí no sabía muy bien cómo se hacía. Sin embargo, a muchos les ha gustado, y de verdad gracias.
Leí en algunos comentarios que no había narrado la boda y que querían leerla, y bueno, aquí está. Este capítulo es muy corto, ya saben, pero sólo quería que leyeran cómo fue todo. Quizás no esté muy explicíto, pero me he tomado unos cuantos segundos para hacer esto, ya que he estado muy ajetreada.
Estén pendientes que luego, puede, posiblemente, tal vez, subiré otro caps extra donde narre la muerte de Arabella. Sé que a muchos no les gustó que ella muriese, pero bueno, ese es el fin de todos, ¿No?, así que estén atentos.
Gracias por leer esto, y les deseo mucha suerte. Adiós.
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Touching Your Dark Heart
RomanceHabían pasado seis años separados y por fin James había encontrado a Arabella. Lo más fácil que James y Arabella sabían hacer era enamorarse mutuamente. De lo contrario, todo les resultaba difícil. Una vida juntos no es nada fácil cuando los dos so...
