Las vacaciones las iba a disfrutar al máximo, sino, ¿Para qué las tengo? Voy a salir y disfrutar, para luego volver a la rutina de siempre: el trabajo. Estando con James, mis salidas de fin de semana se habían acabado, o quizás no, pero no sería lo mismo. No me iba a emborrachar y a meterme con el primer tipo guapo que viera. Tal vez me emborrache.
Al regresar a la casa ayer, pusimos las noticias y al instante, salió una noticia de James saliendo de comisaría y yo esperándolo, la pregunta más dicha por todos era: ¿Es la novia de James? Y me dolía saber que James no tenía intenciones de actuar y afirmarlo. Ni siquiera se inmutó. Solo negó con la cabeza, se levantó del sofá y se fue a la habitación; sabía que yo le diría algo. Tenía las palabras en la garganta y estaban deseosas por salir. Los chicos (Daniel, Roy y Cameron) han venido a visitarme muy seguido, James está indeciso si trabajar como doctor o seguir como artista. No me importa qué elija.
Está mañana hacía un calor insoportable, así que levanté a James y le dije que nos íbamos para la playa. Ahora, nos encontramos haciendo nuestra maleta.
-Nena, ¿Dónde están mis bermudas? — Pregunta James buscando su ropa.
-En el tercer cajón. — Digo, buscando mi bikini.
-No están aquí... ah... ya las vi.
Pongo los ojos en blanco. En la maleta meto un bikini de dos piezas color rojo y la ropa de James, también bloqueador y unas toallas.
-¿Nos vamos? — Le pregunto.
-Claro, muñeca.
De pronto, James me carga en su espalda y me sujeta de las piernas mientras que yo me sujeto de su cuello, una mano me sujeta de una pierna y en la otra lleva la maleta. James baja corriendo las escaleras y empiezo a reírme. Salimos de casa, James me mete al auto y luego me da un beso en la frente; rodea el auto y se sube, lanza la maleta a los asientos de atrás. El auto regresa a la vida y nos lleva a la playa.
Bajo las ventanas y dejó que la brisa acaricie mis mejillas. Como extrañaba esto. James pone música y saca dos cigarrillos, uno para mí y otro para él. Saco el humo por mi nariz.
-Es el último cigarro que recibirás por parte mía, nena. Así qué, disfrutalo.
-No dejaré de fumar.
-No dije que no lo hicieras. Solo dije que sería el último que yo te regalaría.
Pongo los ojos en blanco, me inclino y del bolso, saco mi cámara instantánea y le tomó fotografías al paisaje. James forma parte de esos paisajes.
-¿Por qué siempre me tomas fotos? — Pregunta mientras conduce.
-Dentro de los paisajes debe haber algo feo.— miento. En realidad, él le da vida al paisaje.
James empieza a reírse a carcajadas. El idiota sabe lo bueno que está.
-Sabes que no es así.— Dice con una sonrisa. — Sabes que vuelvo loca a cualquiera.
Le pego en su brazo ante su broma. Y eso sólo hace que se ría más.
Nos mantenemos callados y el transcurso del viaje se convierte en algo muy efímero. Al llegar a la playa, estacionamos el auto y James baja la maleta. Y una brisa muy helada cubre nuestros cuerpos.
-No me jodas. — Dice James, mirando al cielo y hablando a la nada.
De pronto, el cielo se torna muy oscuro. Va a llover. Le lanzo arena a James y empiezo a correr. No lo he visto pero sé qué me persigue. Así qué, corro lo más rápido que puedo. James es jodidamente veloz por lo que me alcanza y me toma de la cintura, me eleva y me carga sobre su hombro. Y empieza a correr pero de pronto, se detiene en seco.
-¡HIJO DE PUTA, DEJA DE ESPIARNOS! ¡O te meteré esa cámara por el culo!
Grita James y me baja muy bruscamente al suelo. A lo lejos, veo a un tipo de estatura pequeña corriendo lejos de James que intenta seguirlo, pero lo tomo del brazo y entierro mis pies en la arena para evitar que camine. Pero es en vano, este tipo tiene mucha fuerza.
-¡JAMES! — Gritó e inmediatamente, se detiene. Se voltea, me mira y tiene una vena en su frente que amenaza con explotar.
-¿Qué? — Dice, bruscamente.
-¡Tranquilo, hombre! Por Dios, solo es una puta foto.— Mi paciencia se está acabando.
-¡Es una foto contigo! — Grita y levanta sus manos al cielo.
Mi mano hormiguea e impacta con la mejilla de James. Este no hace nada, aún cuando mis dedos están marcados en sus mejillas.
-¿Por qué fue eso? — Su cara está roja por tanto contener la ira.
-¡Por idiota! ¿Acaso no quieres una foto conmigo? — Pensarlo no dolía tanto, pero al decirlas... duele.
-¡No es eso! Es el hecho de que esa foto éste siendo publicada en cada jodida revista.
-Te avergüenzas de mi.
No es una pregunta, es un afirmación.
James me mira confundido, trata de procesar mis palabras. Quizás James de verdad es idiota o se hace, porque nunca termina de comprender mis palabras. O de verdad se avergüenza de mí y no sabe cómo decirlo.
La lluvia no había caído hasta ése momento. El agua hace que mi cabello se pegue a mi piel al igual que mis ropas. Esperaba una respuesta de James, pero nunca llegó. Suspiro, cansada y me volteo, camino de regreso al auto.
-Arabella...
Le ignoro y sigo con mi camino, pero de pronto, me toma de los hombros y me voltea. Estrella su boca sobre la mía y mueve sus labios sobre los míos, pero yo no muevo los míos. James logra abrir mis labios con su lengua... y también lo beso. Mis manos se aferran a su cuello y James me toma del trasero muy posesivo. El beso de James me reclama como suya y a pesar de lo que acaba de pasar, su beso me hace sentir querida y única. James gime en mi boca.
El beso es urgente, lujurioso y posesivo. Mis bragas empiezan a mojar. James, muy fácilmente, me eleva y mis piernas envuelven su cintura. Nos lleva de regreso a la playa, más cerca, justo donde estábamos. Me deja sobre la arena y me rompe la camisa por la mitad, me besa el cuello y se hace camino hasta mi pecho, donde succiona y lame cada centímetro de mis senos.
Le quitó la camisa a James y me siento sobre él, de manera que mis pliegues quedan justo sobre su miembro. Me balanceo y me restriego en James, provocándole severos gemidos. Me devoro su boca y la hago mía, la saboreo hasta más no poder.
La ropa hace estorbo y los dos estamos desnudos, bajo la lluvia y tendiendo relaciones coitales. Las gotas de agua se deslizan por mis pechos, viaja por mi vientre y se pierde entre la unidad de James y yo.
James entra y sale de mí, aún sin salir de mi, me voltea de forma que estoy debajo de él, toma mi pierna con delicadeza y la pone sobre su hombro. Entra en mí y gritó un gemido, oh, Dios, puedo sentirlo con todo su esplendor dentro de mí. James da sus embestidas para mi, nuestros cuerpos al chocar crean una linda melodía.
Esto es estúpido, nos están siguiendo y nosotros dando shows. Pero en este punto, no me importa. James entra y sale de mi... esto... Es el cielo.
-Eres.
Una embestida.
-Solamente.
Otra embestida.
-Mía.
Otra embestida, hasta qué, juntos, probamos el éxtasis y alcanzamos un orgasmo devorador.
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Disculpen la tardanza. Estaba vacía de ideas y de todo. Espero les guste y no dejen de leer.
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Touching Your Dark Heart
RomansHabían pasado seis años separados y por fin James había encontrado a Arabella. Lo más fácil que James y Arabella sabían hacer era enamorarse mutuamente. De lo contrario, todo les resultaba difícil. Una vida juntos no es nada fácil cuando los dos so...
