Lanzo mis ropas y me quedo solo con mi vestido, haciendo que el frío invada mi cuerpo, pero eso es algo que en estos momentos no me importa. Mi suéter, bufanda y guantes caen en los escalones, mientras corro a mi habitación, sé que James vendrá protno. Y no quiero verle. Me encierro en nuestra habitación, que ahora solo la ocuparé yo. Lanzo la puerta y me desplomo sobre la cama y para mi desgracia, huele a James. Me acuesto en posición fetal con cuidado de no lastimar a mi bebé.
Me es inevitable el no sentirme de una manera...tan mal. Se supone que James es el fuerte aquí, se supone que James tenía que estar en ese momento tan especial. Pero no... ni una de las dos cosas pasó. Las lágrimas se hacen presente y me hacen compañía. Tendré un niño... de James... y nosotros (James y yo) somos tan indescifrables, tan compatibles pero a la vez, no; somos una explosion... un huracán. Escucho el garaje abrirse y el motor de un auto, luego el garaje se cierra y ya no escucho nada.
-¿Arabella? ¡Sé que estás aquí!
Claro idiota, mi auto está aquí, pienso. La voz de James me llama pero no atiendo a su llamado. Solo me encojo en mí misma y me tapó la boca para que no escuche mis sollozos ni mis jadeos.
-Nena, lo siento... la cagué, ¿vale?
James esta detrás de la puerta, habla a la vez que golpea la puerta. Tapo más fuerte mi boca, estoy reteniendo las ganas de gritarle, de decirle cuánto me ha lastimado y que lo odio por tener ese poder sobre mí... un poder tan grande que puede hacerme y deshacerme.
-Tenía miedo. Y no sabía qué pasaría. Perdón. Lo siento tanto, muñeca...
Miro la puerta y me abrazo a mí misma, hace frío. Sé que quizás... James está ahí, aun parado frente la puerta esperando a que la abra. Pero no lo haré. Cierro mis ojos... solo quiero... dormir. Y al despertar, saber que James fue conmigo. Quizás a muchos les parezca ridículo esto... pero duele.
* * *
Obligué a mis ojos ha que se cerraran y caí en un profundo, desenfrenado y aterrador sueño. No sé cuánto tiempo ha pasado, ya que las ventanas están cerradas al igual que las cortinas azules. Tomo mi móvil y observo la hora: 2:15 de la madrugada, con un mensaje de James en mis notificaciones.
J: Estaré frente la puerta, por si necesitas algo.
J: No me moveré de aquí hasta que salgas ;)
J: Descansa, preciosa. Besos con baba solo para ti.
Sonrió ante el último mensaje. Me acomodo en la cama y miro finamente el techo, pero siento mi garganta seca, así que me levantó de la cama y abro la puerta. Abro los ojos, sorprendida al ver a James ahí, sentado, el codo en su rodilla y su mano en su pómulo. Me mira fijo, ¿Acaso no ha dormido? Paso de largo, con mi corazón en la boca. Bajo los escalones y voy a la cocina, donde abro la refri y bebo agua. Cierro mis ojos fuertemente, mientras el líquido frío alivia mi garganta. Dejo de beber agua y cierro la refri, me apoyo con la cadera en la mesa del taburete. Suspiro y mi mano masajea mis sienes. Niego con la cabeza a la vez que me impulso con los pies y decido subir, nuevamente. James no se ha movido, sigo viendo la puerta. Al escuchar mis pasos por el pasillo, me mira. Pero yo no le miro. Entro a la habitación y cierro la puerta detrás de mi muy suavemente. Me acuesto en la cama y tomo mi móvil.
A: Ve a dormir en la habitación de invitados.
J: No, estoy bien aquí. Además, no me iré hasta que hables conmigo y me perdones.
A: Mañana puede que hablemos. Vete.
J: No. Puede que necesites algo.
A: Yo puedo sola, ¿Acaso no lo acabas de ver hace unos minutos?
J: Solo tratas de hacerte la fuerte, pero te conozco. Ahora, tú duerme; más besos con baba solo para ti ;)
Pongo los ojos en blanco y guardo el móvil debajo de la almohada. Saco el móvil. Me acomodo en la cama pero ahora me es imposible dormir. Me levanto de la cama y me coloco frente a la puerta, esperando algún sonido que me indique que James se durmió. Pero sé que no es así. Pego mi oreja a la puerta, pero no escucho nada. Me alejo y abro la puerta muy lentamente, asomo mi cabeza con cuidado pero ahí está James, observándome. Para mi desgracia, una sonrisa tonta se dibuja en mi rostro. Él también sonríe. Tecleo en el móvil:
A: Duerme dentro, pero mantén distancia.
James mira su móvil y teclea en el.
J: ¿Qué pasa si no la mantengo?
A: Para eso, mejor ni entres.
J: ¡No! ¡Espera! Trataré de mantener distancia...
James se levanta de un brinco y ambos nos vamos a meter dentro de la cama, dejando un buen espacio entre ambos. Me volteo y le doy la espalda, trato de acomodarme y siento el aroma de James flotar en toda la habitación. Siento a James moverse por la cama, pero no me toca. Quizás... no me tocará y me odio por querer que él lo haga.
No sé cómo termine así, pero estoy debajo de James y éste tiene mis manos por encima de mi cabeza, las sujeta con sus manos y está sentado en mis piernas, con mucho cuidado, tanto que su estómago no toca mi vientre abultado.
-No puedo hacer esto, lo siento. No puedo saber que estás a la par mía y no te puedo tocar. No puedes prohibirme tocarte, Arabella, porque nunca, nunca, lo cumpliré. Porque si para ti, el dejar que no te toque se convierte en una regla, será una de las reglas que más romperé. Y sabes que soy experto en romper reglas.
Dice a un centímetro de mis labios, siento su aliento rozarlos y envolverlos. Mi corazón late a mil por hora, seguro cada latido es un terremoto en otro país. Su mirada me quema, me consume y me rehace, maldición, me hace sentir viva... me acerco a él y lo beso tan fuerte como puedo, con ímpetu, con deseo y desesperación, rabia y enojo... porque estoy enojada... muy enojada y dolida. Desgasto mis labios sobre los suyos, succiono y muerdo. James no se queda atrás, me sigue el paso y me besa de igual manera. Me alejo de él unos segundos, rozo mis labios sobre los suyos y susurro:
-No sabes cuánto te odio. No sabes cuánto te amo.
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Touching Your Dark Heart
RomantikHabían pasado seis años separados y por fin James había encontrado a Arabella. Lo más fácil que James y Arabella sabían hacer era enamorarse mutuamente. De lo contrario, todo les resultaba difícil. Una vida juntos no es nada fácil cuando los dos so...
