He mantenido cierta distancia con James, porque, aún estoy molesta. Vamos, me dolió, tuve que soportar a Rachell ¡Yo sola! No es justo. Últimamente, mis ánimos están variando considerablemente y no sé sí es por el embarazo, también que tengo apetito de todo. Y me estoy aburriendo muy seguido. Ahora preparo el desayuno para James y para mí, usualmente pedimos comida o contratamos a una muchacha para que nos cocine, pero quiero comida casera hecha por mí. Preparo huevos con tocino, unas tostadas acompañadas con frijoles y zumo de naranja.
Tras haber dormido con James, no negaré que dormí divinamente, no hubo sexo por órdenes del doctor y por nuestra apuesta. He colocado un poco de música, que suena con un volumen perfecto para no despertar a James. Hoy es sábado y tengo planeado salir de compras, ahora que sé qué es niño, podré comprarle ropa y demás. Se siente raro decir eso.
Ya tengo planeado cuál será su habitación, estará frente a la de la nuestra, donde tiene un hermosa vista a la calle y la ciudad, mientras que yo tengo la vista del jardín y el campo que se extiende detrás de la casa. Preparo la comida y la sirvo, colocó los platos en el taburete y voy a la habitación.
-¿James? Ya está el desayuno.— Digo al nomas entrar.
James aún está acostado boca abajo, las sábanas se encuentran a un lado de su cuerpo y yace con la misma ropa de ayer. No creo que me haya escuchado, por lo que me acerco y coloco mi mano sobre su espalda, no puedo evitar recorrer con la yema de mis dedos sus tatuajes. Nunca le pregunté el por qué de tantos tatuajes. ¿Cómo será verle sin tatuajes? Igual de maravilloso, lo sé.
-¿James? — susurro.
-¿Mmmmm? — logra contestar.
-Hice el desayuno, si tienes hambre puedes bajar a comer ya.— por alguna extraña razón, mi corazón se llena de ternura al verle así.
-¿Tú tienes hambre? — Se levanta y retrocedo tres pasos, James se sienta en la orilla de la cama.
-Sí.
-Te acompañaré a comer.— se restriega los ojos y se revuelve el cabello; reprimo una sonrisa.
-Vale.
Me volteó y salgo de la habitación, bajo las escaleras y luego, me siento a comer. Al poco tiempo, James baja sin camisa y se sienta a mi lado y ambos nos disponemos a comer.
-Te quedó rica la comida.— comenta.
-Gracias.
-¿Aún estás enojada?
-Sí.— le doy un sorbo a mi zumo.
-Lo siento, ¿Vale? Perdón.
-Lo hecho, hecho está.
Me levanto y llevo mi plato sucio al fregadero. Luego llamaré a alguien del servicio para que haga la limpieza y todo eso.
-Ok, me voy a disfrutar un rato, no me esperes.— Grito mientras subo los escalones.
Llego a la habitación-guarda-ropas y empiezo a buscar qué ponerme; por la esquina del ojo veo a James con el ceño fruncido.
-No puedes irte de fiesta así.
-¿Por qué? — Digo, mientras elevo un pequeño vestido con mis manos.
-¡No puedes ponerte eso! — Dice alterado a la vez que se lanza y me quita el vestido de las manos.
-¿Por qué? — vuelvo a preguntar con tono de voz pasivo.
Tomo otro pequeño vestido y me lo pruebo por encima de la ropa, lo coloco sobre mis hombros y este cae en mis muslos, cabe de decir que me lo pruebo sin adentrarlo en mi cuerpo.
-¡Demonios! Porque no. ¡Tampoco puedes usar eso! — exclama, aterrado al ver lo que me pondré. Me lo quita de las manos.
Me quiero reír, pero me hago la seria.
-¡Tampoco puedes usar eso! ¡Jesús! — se acerca a mis ropas y empieza a tomar todos los vestidos cortos que tengo.— Votaré esto e iremos de compras mañana.
-¿Qué cojones te pasa? — exclamó. Ya no es divertido.
-No puedes usar esto.— James tiene una gran pila de vestidos en sus brazos, a penas veo su rostro. Se gira y sale de la habitación, le sigo.
-¿Por qué?
-Muestras mucha piel.
-¡Estás demente! ¡DAME MIS MALDITOS VESTIDOS! — Grito.
James me ignora y baja los escalones, llegamos a la cocina y empieza a lanzar mis vestidos en una gran bolsa negra.
-James, no te atrevas. ¡MIS VESTIDOS! — chillo como una niña.— ¡SACA MIS VESTIDOS DE ESA BOLSA, JAMES!
-Juro que te compraré vestidos bonitos. — termina de echar todos los vestidos y le hace un nudo a la bolsa.
-No, ¡Me gustan esos! ¡JAMES!
Se lleva la bolsa al hombro, se acerca a mi y me da un beso en la frente.
-Te compraré unos más bonitos, tendrás más vestidos, lo juro.
Empieza a caminar e irse hacía la salida, corro y le sigo, ¡Maldito idiota! ¡Ag!
-¡James! ¡No!
James abre la puerta y el camión de la basura viene... ¡Mierda! De pronto, James lanza la bolsa hacía dentro, a la casa y cierra la puerta, tan rápido y veloz, me contramina a la pared y pega su cuerpo al mío con cuidado, su rostro está a centímetros de distancia del mío y una sonrisa se forma en su rostro.
-Caíste.
-¡Mierda! Eres un tonto.— mis mejillas se tornan rosas por el enojo, pero luego, pongo los ojos en blanco y sin que yo quiera, una sonrisa aparece en mi rostro.
-¿Aún sigues enojada? — ronronea en mi oído.
Acerco mi boca a su oreja y suelto un largo y sensual gemido. ¿Quiere jugar? ¡Bien! James se estremece encima mío y veo cómo su cuello es invadido por escalofríos, a la vez que siento cómo empieza a erectarse su miembro.
Sonrío con victoria y malicia por lo que cause en él.
-Eres una chica mala.— susurra en mi cuello. Me estremezco.— Mi chica mala. — Su lengua recorre mi clavícula y cierro los ojos fuertemente para tratar de no debilitarme.
-Tengo que irme, James.
-No irás sin mí.
Coloco mis manos en los hombros de James y lo empujó, se mueve y no es porque yo tenga mucha fuerza, sino por que él se deja. Giro y le coloco contra la pared, beso sus hombros y pectorales, siento en mis labios cómo se tensa.
-No saldré contigo.
-Mmmmm... — ronronea.— Claro que si iré.
-Ni siquiera... — juego con su tetita y el arete que hay en ella.— sabes dónde iré.
-Ahh... No importa... iré.
Sigo lamiendo y mordiendo su tetita, James se retuerce y sé qué ya está muy excitado, su miembro lo delata.
Me alejo repentinamente de él.
-Iré a cambiarme.
James me mira con los ojos abiertos, su pecho sube y baja, y se estremece al no sentirme más. Sonrío con inocencia y me voy a alistarme.
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Touching Your Dark Heart
Roman d'amourHabían pasado seis años separados y por fin James había encontrado a Arabella. Lo más fácil que James y Arabella sabían hacer era enamorarse mutuamente. De lo contrario, todo les resultaba difícil. Una vida juntos no es nada fácil cuando los dos so...
