Lamento estar tardando en subir capítulo pero estoy hasta el cuello de tareas. Pero, espero estar actualizando más seguido. Ahora, les dejo con la lectura.
Dos días han pasado y para mí es insoportable estar en un hospital, aunque James no se ha alejado de mí ni un solo segundo me es irritante estar encerrada en una habitación blanca. James ya ha notado mi desesperación por salir de aquí y el que yo este inquieta e irritada, hace que él también se desespere. Ahora ha salido en busca de agua mientras se supone que yo estoy dormida.
Me remuevo en mi camilla, ¿Cómo es que la gente soporta estar aquí? No es que no me gusten los hospitales, lo que no me gusta es que me ingresen en ellos. La puerta se abre e inmediatamente, cierro mis ojos y me hago la dormida, rogando que él no me haya visto despierta, con los ojos abiertos.
-Maldita mierda.— escucho a James resoplar.
No se sienta a mi lado, pero escucho sus pies vagar de un lado a otro. Está inquieto.
-Tengo que ser fuerte... por ella. Mierda, ¿Cómo es que seré papá? ¡Joder! No estoy listo... ¡Ag!
Me tenso. ¿Qué... que dices, James? Abro un poco mis ojos y lo veo dar vueltas, masajear sus cienes y resoplando. Abro mis ojos completamente y le observo, mi corazón late muy lentamente pero muy fuerte.
-Maldición... — de pronto, se voltea y me mira, sorprendido pero se recompone.— Hola, nena.— Saluda.
Se acerca a mi poco a poco y seguimos manteniendo el contacto visual, su mirada ya no expresa nada, no sé qué está pensando y procuro que en mi mirada no encuentre nada, escondo mis sentimientos rotos y decepcionados.
-Hola.— mi voz es ronca.
-¿Cómo estás?
-¿Cómo crees que estoy?
-¿Me escuchaste, verdad? — respondemos con preguntas.
-¿Tú que crees?
-Creo que sí. Pensé que estabas dormida.
-Sí, bueno.— quitó la vista y la alejo de sus intimidantes ojos verdes.
-El miedo me dominó.
-Quiero irme de aquí.— susurro, mirando cómo mis manos juguetean entre ellas.
-Arabella...
-Quiero irme.— le corto.— Seguro no es nada grave y puedo cuidarme en casa.
-Vale, iré a ver qué puedo hacer.
-Vale.— murmuro.
Se acerca a mí, me toma de las mejillas y delicadamente, eleva mi cabeza haciendo que nuestras miradas se crucen.
-Lo siento, no quise dañarte con mis palabras.
-Tus palabras ya fueron dichas. Ya dañaron. No hay nada que hacer.
Cierro mis ojos para ya no verle. Sé qué es normal que el miedo en él crezca, pero, ¿Qué pasa si después no quiere a éste hijo que espero? Estaría sola en esto y eso, sí que me mataría.
-Ve a ver qué puedes hacer.— susurro.
Aún con mis ojos cerrados dejó que James se aleje de mí y vaya a hablar con quien sea para que me saque de esta maldito hospital. James sin decir nada más, sale de la habitación cerrando la puerta muy lentamente,
tanto que ni escuchó cuando se cierra. ¿Qué haré cuando James decida irse? Yo no podría cargar con un hijo y no por el lado económico sino por el lado maternal y emocional; si apenas sé cuidarme a mí misma y el amor que me brinda, ¿Cómo voy a cuidar a un bebé yo sola? Podría contratar a una niñera de tiempo completo pero sé que eso no estaría bien.
No sé qué hará James para sacarme de este hospital, pero algo tendrá que hacer y sé que lo hará porque... A pesar de todo sé qué James quiero cumplir todas mis necesidades y caprichos, y como más de alguna vez lo ha dicho, hará lo imposible para hacerlo. Mis manos viajan a mi vientre y le doy leves caricias a ese pequeño bulto que crece.
No sé cuánto tiempo pasa pero James regresa con un doctor que trae unos papeles en mano. La mirada de James me demuestra lo mucho que se siente haber dicho esas palabras o al menos, haber dejado que su miedo lo dominará. Qué estúpida, yo no soy quién para juzgar su miedo cuando yo soy la que más pánico tiene.
- Hola, Arabella. Tu novio James me ha informado que quieres irte del hospital pero antes que nada nesecito saber ¿Cómo estás? — habla muy amablemente.
- Hola, estoy bien, gracias, pero creo que el estar aquí encerrada en este lugar solo hace que me alteré más y me irrité, no creo que sea conveniente estar aquí mucho tiempo.
-¿sabes que no te puedo dejar ir así por así?
-Quizás, pero no quiero estar aquí. Quiero ir a casa.— desgraciadamente, mi voz tiembla.
-Puedo pagarle una buena cantidad de dinero si eso es lo que quieres.— esta vez interviene James.
-No, no es necesario. Pero necesitas saber que si algo malo te llega a pasar no es responsabilidad del hospital. Por lo tanto, deberás firmar aquí aclarando que estás consciente que a pesar de tu salud quieres irte. Aunque debo decir que tu salud se encuentra en muy buen estado y no corres mayor riesgo pero uno no sabe lo que pueda pasar, así que tienes que tener mucho cuidado. Recuerda que estás esperando un hijo y ahora no velas sólo por ti sino que ahora llevas una vida dentro de ti que pronto nacerá.
Esas palabras sólo hacen que mi corazón pálpite mucho más fuerte.
-De acuerdo, ¿Dónde firmo? — mi voz es un delgado hilo.
Después de haber firmado y salir de ese horrible hospital, James me conduce hasta su camioneta donde pone una suave melodía que hace que mis extremidades alejen la tensión que hay en ellas; en el transcurso del camino no decimos mayor cosa, de hecho, no decimos nada y tengo las palabras revoloteando en mi cabeza y nadando en mi garganta. James hizo mi maleta y la guardó, a decir verdad James me ha tratado muy bien. Joder, él siempre me trata bien.
Llegamos a casa más rápido de lo estipulado y más rápido de lo concordado y lo esperado, pensé que llegaríamos más tarde, pues había un tráfico horrible en la carretera. Sin decir nada, James se baja del auto, lo rodea, abre mi puerta y me toma de la mano, me ayuda a bajar de la camioneta como si estuviese inválida y aunque sé que no lo estoy dejo que me ayude en todo. La verdad es que no tengo razón para estar enojada con él, al contrario, debería estar agradecida con él.
-¿Tienes hambre? — pregunto para matar el silencio.
-No, pero, ¿Y tú?
-No, estoy bien.
-Vale, estaré en el gimnasio, si me necesitas, llámame.— dice.
Y James se va al gimnasio de la casa.
Después de haber instalado mi maleta en la habitación, vi la tele un rato y observé las noticias, esperando algún espectáculo loco sobre James con alguna chica, pero nada de eso apareció en las noticias, de hecho no salió absolutamente nada de James. Mis piernas están cansadas de no hacer nada, así que me levanto de mi cama, caminó por la casa, bajo los escalones y voy por un vaso de agua en la cocina. Desde aquí puedo escuchar el rock pesado que suena en el gimnasio y eso me indica que James aún sigue ejercitándose, así que, decido ir a espiarlo un poco y me sorprendo al verlo, tan guapo y caliente como siempre el sudor baña sus deliciosos músculos y unas ganas terribles de llevarlo a la cama crecen en mí pero recuerdo la apuesta que hicimos y no perderé ante él. Así que me deleito solamente con la vista observando como levanta las pesas, hace barra y suda bello cuerpo.
ESTÁS LEYENDO
Touching Your Dark Heart
RomansaHabían pasado seis años separados y por fin James había encontrado a Arabella. Lo más fácil que James y Arabella sabían hacer era enamorarse mutuamente. De lo contrario, todo les resultaba difícil. Una vida juntos no es nada fácil cuando los dos so...
