Título: Después de la oscuridad. Parte II
Con: Wanda Maximoff
Solo un par de horas desde lo sucedido, la noticia de la riña entre Natasha y Aubrey había circulado por toda la facultad.
En toda la universidad no se hablaba más que de eso, de cómo las habían tenido que apartar para que no se mataran la una a la otra.
Esa noche me quedé en la habitación de mi hermana para curarle las heridas, parecía que la hubiesen agarrado como saco de boxeo y hubiesen entrenado con ella unos quince boxeadores, Natasha no quedó diferente, la pelea fue verdaderamente tétrica. Casi no las logran separar.
Pensamos en todo el camino a casa que el sermón de papá iba a ser lo no visto.
¡Cuánto hubiésemos deseado verlo una vez más!
Aunque hubiese sido para darnos el regaño de nuestras vidas.
Pero eso nunca lo vimos llegar, nunca vimos pasar a papá por la puerta principal de nuestro hogar.
En cambio recibimos una llamada a mitad de la noche, nuestro padre había muerto en un accidente automovilístico, junto a nuestra hermana menor y Hera, nuestra pitbull, venían camino a casa.
Nadie Sobrevivió.
Habíamos quedado solas.
Los días pasaban y pasaban, no podía asimilarlo. Ahora solo éramos Aubrey y yo.
Me costaba caminar en la misma casa que un día fue un lugar lleno de luz, de risas y de paz.
Nada podía calmar ese sentimiento de vacío, un vacío que no sabía que existía y que de repente, invadió todo. Era como si el mundo, que hasta hacía un momento giraba con normalidad, se hubiera detenido en seco.
Unas semanas después quise llamar a Natasha, lo había pensado muchas veces ya, pero ese día lo hice, ese día me atreví y ella no respondió. La persona que amaba aunque me hubiese hecho daño, no apareció.
Pensé que iba a morir de dolor, me costaba respirar.
Mi primer ataque de ansiedad se sintió como si fuese a morir.
Estaba sola cuando perdí el control de mi cuerpo y caí al piso del estacionamiento de la universidad. El aire parecía más pesado, más denso, mis manos entumecidas y mi cuerpo al borde del colapso.
Mi mente se nubló con mil pensamientos por segundos: las palabras que me dijo alguna vez mi madre "Cuando la muerte llega, no hay nada más que hacer que ser fuertes" "Lo que queda después de la muerte es el entendimiento"
Luego las palabras de Natasha "Querías una respuesta, pues ahí está, ahora solo quiero que me dejes en paz" "Solo estás confundida, te gusta el sexo conmigo pero no es amor" "Ella me buscó, ella se me insinuó" "no es mi culpa que tu hermana sea una cualquiera"
Las palabras del agente de policía "Lo siento mucho, pero nadie sobrevivió" "Deben ir a reconocer los cuerpos"
Todo se reproducía en mi mente una y otra vez.
Sentía la presión en mi pecho, mientras mi cabeza buscaba aferrarse a cada recuerdo, a cada momento. Con mis manos temblando intenté llamar a Aubrey, pero no contestó.
Ella también estaba librando sus batallas en ese momento, quizá alcoholizandose en cualquier bar.
Llamé a Natasha.
Si, volví a llamarla, me quedé escuchando el tono interminable tras el teléfono, pero nunca contestó y hoy agradezco que no lo hiciera, porque cuando te alejas de ese alguien de quien eras adicto, buscas cualquier oportunidad para recurrir a ella, es esa droga que mata, pero a la que siempres acudes por la satisfacción momentánea que te da. Mi droga era ella, Natasha, pero me estaba haciendo las cosas más fáciles, no quería saber de mí y eso era lo mejor.
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Historias Breves | Marvel
Fiksi PenggemarUn espacio donde encontrarás historias cortas con tus personajes femeninos favoritos de Marvel y DC.
