Título: Descubriendo el verdadero amor, Parte II Con: Sharon Carter.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
— ¡Mamá! Abre ¡Por favor! Necesitamos hablar.
No escuché ningún ruido, ninguna respuesta, nada que me diera indicio de movimiento allá dentro.
— Sé que estás ahí, y probablemente sea la persona que menos quieras ver ahora, pero si no abres la puerta en los próximos tres segundos le diré a Sharon que la derribe, así no me obligarás a arreglarla después — recibí un golpe leve en el hombro por parte de mi novia.
— ¡Auch! — me quejé sacándole la lengua a lo que ella rodó los ojos.
— Quieres que tu madre me mate --- Reí
Sentí pasos fuertes acercarse y después abrir la puerta dejando ver a mamá.
— Aunque Sharon la derribe, te obligaría a ti a arreglarla — colocó sus ojos rojos escarlata, aunque aún así sus ojos están rojos, ha estado llorando.
— Wanda Maximoff, das miedo cuando haces eso — hice cara de susto — ¿Podemos pasar? — mamá asintió sin mucho ánimo de recibir visitas, debe sentirse fatal y me duele verla así.
— Amor yo creo que ustedes necesitan hablar a solas — sugiere Sharon acariciando mi espalda — yo tengo que preparar nuestra cita para esta noche — me dió una tierna mirada y una cálida sonrisa, luego un corto beso en los labios y al terminar unimos nuestras frentes, mamá aclaró su garganta frente a nosotras, se nos había olvidado por un momento su presencia — ¡Nos vemos luego, cariño! Adiós Wanda — la rubia hizo un gesto de despedida y caminó perdiéndose por los pasillos del complejo.
No pude dejar de ver su recorrido hasta que estuvo fuera de mi vista, ¡Es simplemente hermosa!
Giré para ver a mamá quien estaba mirándome fijamente con una ceja alzada.
— ¿Qué? ¿Tomarás el papel de Natasha?
— Más respeto, soy tu madre y ella también — Rodé los ojos.
— Gran cosa.
— Ivanna — me miró con cara de pocos amigos
— ¡Está bien! — contesté con las manos en forma de rendición — ¿Cómo te sientes? — abrió la puerta de par en par para que pudiera pasar.
Se sentó en la cama y yo en un pequeño sofá frente a ella.
Hubo un silencio incómodo, su actitud era como si quisiera decirme algo importante pero no le salían las palabras.
— Le pedí el divorcio a tu madre.
La miré rápidamente detallando su rostro, descifraba si de verdad era cierto, se le nota a kilómetros la tristeza, y para ser sincera no pensé que eso pasaría, demoró demasiado en hacerlo, mi otra disque madre no ha hecho más que lastimarla.