Taehyung sabía que Hoseok comenzaría a bajar la guardia. De hecho, lo hizo durante bastante tiempo hasta el día de hoy.
Hoseok comenzó a tener una personalidad bondadosa, amable, risueña y tierna la mayor parte del tiempo. Cómo un bebé al que le habían enseñado a divertirse sin estar amarrado a sus padres. Todo le parecía nuevo, todo le parecía fascinante, todo le parecía divertido.
Aunque debía ser sincero: todo lo que hacía con Taehyung le parecía divertido, tal vez porque era con el único con quién salía y con el único con quién realmente se sentía relajado.
Como la vez que lo acompañó a comprar víveres (claro que él iba con una gorra y barbijo) y el hombre más pequeño había estado teniendo un ligero choque al no saber que responderle al cajero a una simple pregunta, pero después de posar su mano en el hombro de Hoseok y este mirarlo, se sintió un poco más confiado para contestar y pagar por las cosas.
Le había preguntado si se había sentido nervioso; ya que se había quedado sin habla por un segundo (ya le había pasado con él, pero este creía que tal vez era porque era intimidante a cagar). Este respondió: “No, ya no más, porque usted estaba conmigo, señor Kim” y le tendió una sonrisa diminuta.
A Taehyung le tomo por sorpresa aquello y más aún conforme pasaban los días.
Se levantaba de buen humor y con una sonrisa, ya no preguntaba el que le gustaría desayunar, ya que sabía (después de mucha charla sobre cosas triviales entre los dos) que comidas le gustaban y no. Más bien a veces experimentaba y hacia recetas sabrosas que podrían gustarle.
La mayoría de esas le gustaba, aun si alguna no le gustaba, trataba de comérsela y no decírselo porque sabía que Hoseok se deprimiría si fuese así. Además, le resultaba gracioso lo feliz que se ponía cada vez que hacía una comida que le agradaba.
En las cenas, Hoseok ya no esperaba en silencio, sino que preguntaba todas las noches el cómo le había ido en el trabajo, si le gustó la cena y le contaba lo que había hecho en el día o qué había descubierto en su tiempo libre como aprender a tejer según un libro de pasos o una historia nueva que había empezado o algo que había visto en la televisión.
Estaba sonriendo demasiado y Taehyung se encontró ablandándose sobre eso y también sonriendo con él.
En las épocas libres, ambos veían películas (a petición de Hoseok, a veces las suyas y otras veces recomendaciones de Taehyung) o Hoseok le había leído parte de sus libros que había dejado a la mitad o Hoseok hacía galletas y las decoraban juntos. Algunas veces, si Hoseok se ponía demasiado animado, le gustaba jugar ajedrez, aún si siempre perdía, pero para él estaba bien porque “Usted está ganando, no habría por qué enojarme”.
Taehyung no podía entender la simpleza o belleza de lo cotidiano. Sentía a veces que Hoseok hacía a propósito todo esto, que más bien estaba jugando con él y que al contrario, Taehyung era parte de su juego, porque Hoseok lo había atrapado con sus constantes modos de operar sus días con días.
Hoseok siendo amable todo el tiempo, sonriendo como si fuera la primera vez que abriera los ojos, comiendo todo tipo de comidas que preparaba para los dos y buscando su opinión, preguntándole si podía abrazarlo (se veia demasiado hermoso preguntando casualmente por eso, como si abrazarlo se estuviera saliendo con la suya para ser feliz. Apartando el hecho de que le hubiera dicho que casi nunca lo abrazaban y que lo haya hecho ahora, le daba cierta alegría. Sus palabras, no las de él), jugando cuando tenían ganas o viendo películas y comentando sobre ellas, aún si Hoseok era demasiado tímido para decirlo por completo.
Simplemente Hoseok siendo él mismo, aún con cierta timidez, pero mucho más libre.
Taehyung le había dado eso, y aún con todo eso, no había dejado de decirle “Señor Kim”, como si lo que estuviera haciendo era parte de su vida ahora como empleado y no dándose cuenta que se estaba comportando como una real pareja para el contrario.
Pareja. Que divertido llamarlo así, cuando ni siquiera se habían dado un beso. Pero a Taehyung le gustó la confianza plena del chico en él para hacer cosas que antes no hacía solamente para complacerlo y porque sabía que lo que estaba haciendo estaba bien a ojos de Taehyung, sino, no lo hubiera pensado.
No sabía si Hoseok seguía tomándolo así, pero estaba seguro que para él esto era normal. Taehyung lo había llevado a esa conclusión, probablemente ni se daba cuenta de lo que hacía o era con Taehyung. Pero estaba bien, mientras siguiera haciéndolo, solo con él, aún si no supiera que como catalogarlo, Hoseok seguía con aquel comportamiento encantador porque le estaba enseñando a que debía dejar de tener miedo a ser feliz y estar bien.
Y era el trabajo que había hecho Taehyung del día uno y había dado resultados.
Ahora era más comunicativo, mucho más soñador, mucho más feliz… algo que no había sido antes. Claramente lo sería si Taehyung le había dado su mano y le había demostrado que no estaba mal ser feliz, que estaba bien siéndolo con él mismo, que no tenía que preocuparse por nada.
Ni siquiera lo decía Taehyung, porque sí, Hoseok se lo había dicho él mismo.
Una noche, como muchas otras, Hoseok había salido con otra de sus únicas ocurrencias.
Antes, había Taehyung comprado ropa para él y se la probó una por una para el contrario y le dijera si le gustaba o no. Ya ni siquiera se sentía culpable por gastar el dinero de Taehyung, era un regalo de parte de él y según Taehyung: “Acéptalo si es un regalo mío”. Por eso Hoseok no se sentía culpable y le agradecía con un abrazo y que “Hare mejor mi trabajo, señor Kim”.
Solo quedarse en su casa y seguir sirviéndole comida casera. Eso era todo.
Al parecer era una de esas noches en donde hacía cosas sin pensar, pero que llenaban el corazón de Taehyung.
Este tenía que rasurarse la barba para una reunion de la nueva película que están co-dirgiendo y protagonizando. Aún no se sabía todo el cast, pero se suponía que debía venir impecable para ver los procedimientos de la producción.
Se lo había comentado a Hoseok y este lo felicitó con entusiasmo y sus ojos brillaban mientras hacía miles de preguntas acerca de su nuevo proyecto. Nunca antes alguien había estado tan interesado en su trabajo, casi siempre solo lo felicitaban y ya, pero Hoseok parecía auténticamente curioso acerca de todo y a veces lo ayudaba organizando sus archivos por colores para que Taehyung no se perdiera.
Demasiado adorable.
Taehyung iba a hacerlo, de hecho se estaba dirigiendo hacia el baño, cuando Hoseok entonces lo había parado diciéndole: “Déjame hacerlo por ti”.
Taehyung no estaba seguro de si manejar una cuchilla cerca de su garganta y rostro por otra persona era lo adecuado, pero estábamos hablando de su dulce Hoseok, aquel chico que una vez pidió un recipiente para huevos que vio en una revista y que creía conveniente para hacer omelets.
Hoseok sonreía mientras ponía crema en su rostro y pasaba el rastrillo por su mentón. Tocaba su rostro con tanta delicadeza. Ambos hacían comentarios breves, pero el ambiente era cómodamente íntimo. Algo que haría una pareja de años en un momento cursi y cotidiano de su vida.
Taehyung pregunto: “¿Te sientes cómodo haciendo esto?”.
No es que se sintiera inseguro de repente, eso lo dejaba para Hoseok. Sin embargo, no quería una falsa idea de que Hoseok en realidad seguía teniendo miedo y lo hacía para dejar de estar desempleado, eso sería retroceder miles de pasos.
“Sí”. Respondió de inmediato y le alzó la barbilla. “Señor Kim, me gusta su mentón, en realidad, me gusta mucho su rostro”.
Taehyung sonrió.
Cosas así jamás lo hubiera dicho antes.
“¿Lo hace?” pregunto aún sin dejar de sonreír. “¿Qué más te gusta de mí?”.
Hoseok río ligeramente.
“No se mueva”. Carraspeo.
Ahora Hoseok sabía lo que era la coquetería gracias a que Taehyung lanzaba muchos comentarios como estos algunos días. Hoseok casi siempre tenía la misma reacción, sonrojarse y reírse o comentar otra cosa.
“Si no me lo dices es porque no te agrado”. Solo lo dijo para molestar y hacerlo reír.
Pero Hoseok paro su tarea y lo miro seriamente y con ojos abiertos. Era la primera vez que lo veía realmente serio y no tratando de esconderse. La mirada era racionalmente dura, casi como un gato enfurruñado porque no le das más Whiskas. No intimidaba a Taehyung, pero si le parecía de lo más interesante porque Hoseok nunca estaba serio desde que aprendió a sonreír.
“No vuelva a decirlo, señor Kim”. Hoseok lo decía con una voz paciente, pero cargada de algo como regaño. Taehyung realmente se impresionó por la osadía de regañarlo. Entonces volvió a su tarea. Pensó que había quedado hasta ahí, pero Hoseok entonces soltó: “¿Cómo podría desagradarme la única persona que me hace feliz y me enseñó a estar bien?”.
Había sonado bajo, pero Hoseok había querido que lo escuchara, como para que entendiera el punto.
Taehyung lo supo, tuvo que hacerlo suyo. Tal vez algo ligero, tal vez algo inconsciente, pero real, para que Hoseok entendiera que en serio lo tenía muy tonto con respecto a él. Jamas se había considerado tonto desde que se hizo valer en el mundo, pero lo era por Hoseok.
Sostuvo su mano, casi cortando su mejilla y Hoseok no tuvo tiempo de reclamarle y culparse por casi cortarlo cuando hizo inclinar a Hoseok cerca y darle un beso que no duró ni 5 segundos, pero era un beso en los labios al fin y al cabo.
Casi como en un trance, Taehyung se apartó y espero la reacción de Hoseok, pero este no se movía. Se veía realmente pasmado mirándolo fijamente y con un poco de crema en la comisura de los labios. Se veía cómico y en cualquier otra circunstancia se habría reído como las miles de bromas inofensivas que le gasto a Hoseok, pero ahora estaba expectante.
Esperando seriamente si había valido la pena tanto esfuerzo o había retraído a Hoseok nuevamente al inicio de todo.
Pero ahí, ahí paso algo realmente lento, pero ciertamente fue un gran descubrimiento para Taehyung que no dejaba de ver lo que estaba pasando. Deslumbrado y a sabiendas de que lo había logrado, aunque sinceramente seguía hipnotizado con lo que sucedía.
Hoseok estaba sonriendo de oreja a oreja, todo y muelas y mirándolo fijamente. Entonces dijo suavemente con la voz de terciopelo que tenía, abriendo el caño y limpiando la cuchilla lentamente. Miro hacia otro lado, pero no había dejado de sonreír: “Una vez leí en uno de sus libros guardados en la librería de su oficina, cuando se me ha permitido entrar allí, que el protagonista masculino besaba a la chica debajo de un árbol y le había confesado que le gustaba. Bueno, no soy una chica, pero espero que esté bien entonces...”
Alargó.
Taehyung supo que le estaba haciendo una pregunta indirecta, había hecho eso con cosas más casuales y sin gran importancia, pero ahora buscaba su validación acerca de esto. Taehyung no pudo dudar, porque sabía que Hoseok tomaría todo lo que estuviera bien para él como suyo.
Por eso le encantaba Hoseok, no había sido una mala persona y jamás podría. Él buscaba su aprobación, aceptándolo él, pero esperando que lo aceptará el contrario también. No sabía si había estado bien porque sabía que Hoseok era asi, Taehyung podría decirle que la luna era de gelatina y él le habría creído, pero le encantaba que Hoseok buscará su aceptación para todo.
Hoseok era un ángel, nunca sería alguien manipulador y groseramente audaz, no como otros… incluyéndose. Tal vez es por eso que jamás había funcionado anteriormente, tal vez solo debía haber esperado a alguien como él, que era todo lo que había necesitado y más.
“Sí”. Breve, pero conciso.
Hoseok siempre se contentaba con todo lo que Taehyung hacia. Volteó y le sonrió sin dientes, pero era sincero.
“Entonces está más que bien”.
Posterior a eso le dio un beso en la mejilla posando sus brazos detrás del cuello de Taehyung. Rápidamente se apartó y siguió con su trabajo, todo sonrojado, pero sin soltar su sonrisa de su rostro.
Taehyung sonrió también.
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Hermano mayor
RomanceHoseok busca un final feliz para su triste historia. Taehyung sabe que Hoseok busca un final feliz (aún si este no lo admitiría nunca) y él es capaz de dárselo, pero solo con una simple condición: Pertenecerle. . . . . . ADVERTENCIAS: (aunque yo sé...
