Hoseok sabía que había estado mal tomar el teléfono de Taehyung para guardar el número de Hye en su teléfono, pero lo hecho, hecho estaba. No había vuelta atrás, aún cuando habían tocado el timbre. Cómo había sospechado, llego demasiado temprano.
Hoseok acomodó su chaqueta y respiró temblorosamente, aunque sorprendentemente no había nada de dudas como antes, en lo absoluto. Tal vez su mente se veía plagada de Taehyung como si no importara la cordura a la que se estaba rindiendo.
—Con que era verdad—fue lo primero que dijo al ver a Hoseok parado desde el lado contrario de la puerta.—Bonita chaqueta, ¿me dejas pasar?—sin que se lo permitiera todavía, paso con poca gracia quitándose los guantes.—Deje colgado a mi representante y el after party porque quería venir lo más rápido posible a ver si era verdad tu mensaje de que estarías conmigo en esto, veo que hasta dejaste la casa vacía para nuestra charla. ¿Dónde esta Taehyung?
Hoseok cerró la puerta lentamente y dio la vuelta en medio de la sala de estar para estar frente a Hye que no contemplaba nada y solo lo miraba con curiosidad.
—No lo vi después de las fotos—anunció y al no ver respuesta, se encogió de hombros.—Mientras no esté aquí.
De nuevo dio una vuelta viendo la casa y luego posó sus ojos en Hoseok, que no hacía más que estar de pie, mirándolo como un carnívoro a su presa. No estaba pensando en nada, solamente en su objetivo, como una máquina, pero esta vez ya era diferente porque lo hacía por otras razones.
Hye río y se acercó un paso:—Te ves tenso—luego se fue a la cocina, como si fuera su propia casa, zambullirse como si fuera suyo todo esto cuando nunca lo fue.—Me serviré una copa, ¿quieres? Así te relajas de una vez.
Hoseok lo siguió, parándose en la entrada de la cocina mientras Hye se servía en una copa un poco de vino. Le daría la satisfacción solo porque es su último día, ya que no habría que quitarle la misericordia a las personas que fueron en vida. Hoseok no era cruel, era bastante razonable, era la persona más razonable que conocía y estaba orgulloso de sí mismo por tener algo bueno en él.
—Bueno, me está dando escalofríos, así que hablaré yo. Si estas de mi bando, solamente tienes que hacerme caso y destruir a ese maldito hijo de puta—termino de servirse, pero aún no lo miraba—Ese cretino seguro te encerró aquí y ya estás sintiendo lo sofocante que es. Hiciste bien, pronto te quitaría tu libertad, si es que aún no lo haya hecho. Él hasta podría perjudicar a quienes más amas. Es asi, una mala persona.
Cómo si algo hubiera hecho click, Hoseok despertó un poco y la ira sobrevino a lo que oyó y no podía soportar que alguien dijera eso de él.
—¿Lo es?—preguntó, pero no reconoció su voz, era demasiado baja y grave.
—Lo es—bufo como si Hoseok hubiera dicho un chiste—Él me hirió cuando menos lo espere. Faltaba poco para que te hiciera lo mismo.
—¿Lo mismo?—Hoseok se acercó un paso con la cara tensa y los labios apretados, pero no perdió la mirada del hombre que tomaba un sorbo de su copa y lo miraba con relajación—¿Entonces somos lo mismo?
—Claro, por qué no—dejó su copa y se cruzó de brazos sonriendo—Si estamos bajo el mismo objetivo, debemos acabar con ese objetivo. Primero debemos probar el mal que nos hizo, hacer que la gente nos crea y quede destruido para siempre. Claro que hay el riesgo de que nos haga daño y tome represalias, pero es mejor quitarle todo a que se quede impune cuando es una mala persona siendo tan influyente.—Hye bufó y tomo otro sorbo—Me da asco de solo pensarlo, y creo que a ti también.
Hoseok rechino los dientes y respiro.
—Creo que no estamos bajo el mismo objetivo—declaró.
Hye lo miró con el ceño fruncido.
ESTÁS LEYENDO
Hermano mayor
RomansaHoseok busca un final feliz para su triste historia. Taehyung sabe que Hoseok busca un final feliz (aún si este no lo admitiría nunca) y él es capaz de dárselo, pero solo con una simple condición: Pertenecerle. . . . . . ADVERTENCIAS: (aunque yo sé...
