Fang miró a Anon, su mente envuelta en un torbellino de emociones. Había pasado tanto tiempo junto a Trish, compartido risas, sueños y confidencias. A pesar de los celos hacia Naomi, a pesar del cariño que sentía por ella después de tantos años de amistad, simplemente no pudo encontrar la fuerza para perdonarla. Sabía que había llegado el momento de tomar una decisión que cambiaría todo.
Tras un largo y pesado silencio, Fang habló, rompiendo finalmente la tensión en el aire. Su voz temblaba, pero no por inseguridad, sino por el dolor que le causaba lo que estaba a punto de decir.
—Trish... no puedo perdonarte por lo que hiciste. Anon tiene razón... nunca quise verlo, nunca quise aceptar que solo me usaste. Que siempre fui una marioneta para ti. Pensé que me querías, pensé que éramos amigas de verdad, pero lo que hiciste... arruinaste todo. — Fang tragó saliva, luchando por mantener la compostura. —Hiciste daño a Anon, rompiste a Naomi, destrozaste algo bueno solo por un acto egoísta. No puedo seguir con esto. —
Trish la miraba con ojos suplicantes, buscando en Fang el perdón que no llegaba. Fang continuó, su voz ahora más firme, con un tono que dejaba claro que no había vuelta atrás.
—Ya no quiero verte nunca más, Trish. No quiero que me hables, no quiero que me mires. Nuestra amistad... se acabó. —
La sala se sumió en un silencio pesado, roto solo por el suave zumbido del aire acondicionado. Trish, con el rostro bañado en lágrimas, intentó dirigir su mirada hacia Reed, esperando encontrar algo de compasión. Pero Reed, que hasta ese momento había estado en silencio, habló con voz firme y cansada.
—Trish... abusaste de mi confianza. Nunca pensé que podrías hacer algo tan cruel, considerando todo lo que hemos vivido como amigos. — Hizo una pausa, sacudiendo la cabeza en un gesto de decepción. —Estoy de acuerdo con Fang. Nuestra amistad contigo... ya no tiene salvación. Yo tampoco quiero verte más. —
La expresión de Trish se desplomó. Las lágrimas caían de sus ojos mientras intentaba suplicar, pero las palabras se le ahogaban en la garganta. Naomi, que aún la sostenía, poco a poco aflojó el agarre, ya más calmada. Sin embargo, en su rostro no había ningún atisbo de compasión, solo una frialdad dura e implacable.
Trish intentó una última vez dirigirse a Fang, con la esperanza de que su amiga de tantos años cambiara de opinión. Pero Fang, con los ojos llenos de lágrimas, dio un paso hacia Anon y lo abrazó, su espalda rígida, evitando siquiera mirar a Trish. En ese abrazo, dejaba claro que la conexión entre ellas había sido rota para siempre.
El director Spears, que había estado observando todo en silencio, dejó escapar un suspiro pesado antes de hablar.
—Trish... no te expulsaré. Ya casi acaba el año, y sería demasiado duro. Pero... — Hizo una pausa, mirando a la joven con seriedad. —Siento que este castigo que te están dando tus... ex amigos, aunque es más que suficiente. Estás suspendida por dos semanas. —
Trish asintió, abatida, pero el director no había terminado.
— Naomi, — continuó, su tono severo, — a pesar de que tuvo razones, perder la cordura de esa manera es algo indigno de usted. No puedo ignorar el reglamento. Queda suspendida por una semana. —
Naomi aceptó el castigo con la cabeza en alto, pero su mirada no mostraba ni un rastro de arrepentimiento. No le importaba la suspensión, solo le importaba que Trish recibiera lo que merecía y que Anon consiguiera paz.
Trish, ahora completamente sola, intentó encontrar algún rastro de apoyo, alguna mirada compasiva en el grupo. Pero ya era demasiado tarde. Con el corazón destrozado, finalmente comprendió que ella era el problema, que su propio egoísmo la había llevado a este punto.
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Dos perdedores
RomanceDespues de un evento bastante triste, Anon y Nomi desarrollan una fuerte Amistad, cambiando el rumbo de todo, la decisión de cada personaje podría cambiar para siempre como las cosas ocurrirán, Naser, Fang, Naomi y Anon, tendrán que sentir el peso d...
