Punto de vista de Naomi
Había pasado una semana desde que terminé con Naser, pero la sensación de culpa seguía atormentándome. Anon se veía cada vez más apagado, casi como si una sombra estuviera cubriéndolo, privándolo de su chispa habitual. Ni siquiera pudimos ir al concierto que habíamos estado esperando; él insistió en que lo mejor era no ir, que solo provocaría que la banda se sintiera peor si lo veían. Supe entonces que estaba más afectado de lo que quería admitir.
Me dolía verlo así, y aunque él aseguraba que entendía mi decisión, no podía evitar sentir que todo esto era mi culpa. Había destruido su amistad con Fang, desmoronado su círculo social... y, sobre todo, le había quitado la oportunidad de estar con la persona que amaba.
Anon insistía en que no lo veía así, que no había sido mi culpa, pero yo... no podía verlo de otra forma. Quizás eso era lo peor de todo, la sensación de que, por más que él me apoyara, mis decisiones estaban lastimando a los demás.
El lunes, mientras caminaba por el pasillo rumbo a clase, me encontré de frente con Fang en los pasillos, por suerte no había señal de Trish o Reed. Su mirada estaba llena de rencor, y sin siquiera saludarme, apretó los dientes y disparó su veneno directo a mí.
—Espero que estés feliz, Naomi. Mi hermano está hecho mierda por tu culpa —espetó, cruzando los brazos de manera defensiva.
Sentí un golpe en el pecho, pero traté de mantener la calma, apretando mi antebrazo con fuerza para no responder de inmediato. Fang, sin embargo, no estaba dispuesta a detenerse.
—Ese Retrasado Ala Rota no para de llorar todos los días y me está arruinando la concentración. ¡Y como si eso no fuera suficiente, me quitaste a Anon! —Su tono se volvió más iracundo—. Tal vez lo mejor que me ha pasado en la vida, pero lo engatusaste, puta. —
Sus palabras eran como cuchillas, desgarrándome por dentro. Pero cuando escuché eso último, algo en mí explotó.
No podía dejar que siguiera culpando a Anon y Naser por todo, como si él fueran solo un peónes en su vida.
La ira me consumió, y antes de darme cuenta, golpeé el casillero con un puño cerrado, provocando un estruendo que atrajo miradas de curiosos a nuestro alrededor. Me volví hacia Fang, con la voz temblando de furia contenida.
—La única culpable de que Anon se alejara de ti... eres tú, Fang. Solo tú —espeté, con las palabras escapando de mis labios como un torrente—. No sé cómo puedes decir que era lo mejor que te ha pasado en la vida cuando fuiste tú quien lo traicionó primero, cuando dudaste de él sin siquiera detenerte a pensarlo. —
Su expresión cambió, pero no me importó. La rabia era una ola imparable, y yo estaba decidida a enfrentarla.
—Después de todo lo que Anon hizo por ti —continué, clavándole la mirada, como si pudiera transmitirle todo el dolor que él había sentido—. Te dio su apoyo, su tiempo, y ¿qué hiciste? Le destrozaste el corazón con una sola acción. Eres una egoísta que piensa que el universo gira a su alrededor. Ni siquiera lo viste como una persona; para ti era solo una herramienta, algo para sentirte menos mal contigo misma. —
Fang se quedó en silencio, mirándome con incredulidad, y terminé, dejando salir el último trozo de mi enojo.
—No te mereces a alguien tan bueno como Anon en tu vida, Fang —dije, con voz firme, sabiendo que había dicho la verdad—. Y eso es algo que deberías aceptar de una vez. —
El pasillo quedó en silencio, y Fang me miró, como si acabara de recibir una bofetada. No sabía si había logrado hacerle entender algo, pero, al menos, ya no iba a permitir que siguiera culpándome sin asumir su parte.
Fano se tomo la cabea con ambas manos mientras contenía un graznido, de la furia.
Cuando Fang sin previo aviso se lanzó sobre mí, su mirada llena de odio y su graznido de furia activaron algo en mí, una chispa que había intentado ignorar por tanto tiempo. Sin vacilar, respondí con todas mis fuerzas.
Los golpes, agarradas de cabello y arañazos comenzaron a intercambiarse en una danza de rabia que quemaba por dentro. Fang, con sus ojos inyectados de rabia y su respiración agitada, intentaba acorralarme, pero no podía evitar notar su desgaste. Ella era carnívora, sí, pero su cuerpo carecía de la fortaleza, debido al posible consumo de sustancias y mala alimentación, que yo había logrado mantener con disciplina, dieta y ejercicio constante. En cada golpe suyo había desesperación, y en cada respuesta mía, una furia que había reprimido demasiado tiempo.
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Dos perdedores
RomanceDespues de un evento bastante triste, Anon y Nomi desarrollan una fuerte Amistad, cambiando el rumbo de todo, la decisión de cada personaje podría cambiar para siempre como las cosas ocurrirán, Naser, Fang, Naomi y Anon, tendrán que sentir el peso d...
