"Ella, la que se viste de un rojo intenso y le gustan las espadas. Ella es lo prohibido y más oscuro que un hombre pudiese desear.
Antonio Bonatti."
La vida era una caja de sorpresas desde mis 6 años.
— ¡¡¡Felicidades Ginebra en tu día!!! — todos aplaudieron. Yo era una niña inocente y no sabía nada del mundo del que estaba rodeada, en el mundo oscuro al cual pertenecía.
— ¡¡¡Papá!!! — hasta que los Bonatti mataron a mi padre. Desde entonces mi madre, Dorothea Falcone, me ha enseñado todo lo que sé. La mafia para mí se volvió lo primero en mi vida cuando cumplí los 12 años y que la familia Inoarden matara a mi mejor amiga Celeste.
Como siempre la ley de la mafia es que ningún mafioso puede tener familia y mira que todos lo cumplieron al pie de la letra.
— Ginebra, ¿vas a hacer ejercicio hoy? — mi madre me preguntó antes de salir hoy de casa temprano en la mañana.
— Si mamá. Me dejas el desayuno en la mesa. Vuelvo más tarde — cerré la puerta y salí como si nada. Al final, ¿quiénes sabían que yo era la hija de Camilo Falcone? Jamás nadie me había visto. A parte, mi padre jamás me había registrado como hija de esta casa y siempre quise averiguar el porqué.
Estaba ejercitando por el mismo parque de siempre cuando miré a un chico que me resultó muy conocido. Me acerqué y me agaché a coger su celular que se le había caído.
— Que despistado — el aire me había despeinado, se me había olvidado que traía el cabello suelto. Me puse de pie y le entregué su celular. Me recogí el cabello en una coleta y lo miré detenidamente de pies a cabeza. Resulta que no estaba nada mal — ¿Te creíste capaz de no sentir? — solté sin pensarlo dos veces — Hay perdón, me equivoqué de persona. Adiós — salí corriendo de allí avergonzada. ¡¡¡Pensé que se trataba de Adolfo, uno de los guardaespaldas de mi madre!!! Lo había confundido con tra persona, pero me repito en mis adentros, el chico estaba guapísimo. Me doy cachetadas en ambas mejillas — Regresa a la realidad Ginebra, hay que regresar a casa.
Antonio Bonatti:
Regresé a la gran casa de Bruno siendo recibido por Lorena quien estaba preparando el desayuno.
— Buenos días Antonio. Siempre sales temprano a hacer ejercicio todos los día. Ojalá y Bruno entrenara tanto como tú — suspiró — Ya casi termino, puedes sentarte ahí a esperar.
— Gracias Lorena, siempre eres muy amable — ella sonrió cálidamente. Dos segundos más tarde sentí un ajetreo en el 2do piso, para que al final, bajara mi amigo frenético porque al parecer no podía quitarse el tatuaje del cuello.
— Oye, ¿qué carajos hice anoche Antonio? ¿Y por qué tengo un tatuaje en el cuello que dice "Te amo Lorena. ¿¿¿Con todo el corazón, Bruno"??? — Lorena rió bajito — A ti te doy duro después, amor — la miró con su mirada posesiva de siempre — Pero, ¡¡contéstame de una vez, Antonio!!
— ¿En serio no lo recuerdas Bruno?
Bruno Lombardi:
Cuando Antonio me puso a pensar me acordé de todo lo que pasó ayer.
— Oye Antonio, ¿hacemos una apuesta? Considéralo mi perdón por haberte enviado un encargo nada más llegar a Nueva Orleans.
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Una Espada cubierta de Sangre.
ActionTRILOGÍA DE SANGRE 🩸: PRIMER LIBRO. 🩸🩸🩸🩸🩸🩸🩸🩸🩸 "En el intrincado mundo de la mafia, la rivalidad entre Bonatti y Falcone trasciende el simple rencor, convirtiéndose en una pelea interminable por la codiciada corona del liderazgo. En medio d...
