13:Primera mañana con Antonio.

8 3 0
                                        

"Y desperté con él a mi lado después de tantas cosas que me hizo sentir. Antonio, era más intrigante de lo que pensaba.

Ginebra Falcone"

Narradora:

La mañana siguiente, el sol se filtraba a través de las cortinas de la habitación de Antonio, iluminando el rostro de Antonio que yacía a su lado. La pasión de la noche anterior dejaba un dulce recuerdo en el aire, un aroma de piel y deseo que se mezclaba con la frescura de la mañana.

Ginebra se levantó de la cama con cuidado, sin querer despertar a Antonio que dormía profundamente a su lado. Sin embargo, su mirada se detuvo en Antonio, admirando la forma en que la luz del sol dibujaba sus rasgos masculinos, la firmeza de su mandíbula, la intensidad de sus ojos aún cerrados.

Una sonrisa se dibujó en los labios de Ginebra, y sintió un escalofrío de placer recordar la noche que habían pasado juntos. La intensidad de su deseo, la fuerza de su cuerpo, la forma en que la había tocado, todo se reproducía en su mente, y su corazón comenzó a latir con fuerza.

Ginebra era una mujer de fuerza y de carácter, una figura de poder en el mundo de la mafia, sólo con mencionar su nombre el mundo temblaba. Ni siquiera hacía falta mencionar que era hija de Camilo Falcone porque jamás fue gran merecedora del apellido. Pero en ese momento, sintiendo el eco de las caricias de Antonio en su piel, se preguntaba, ¿qué significó esa noche para ella? Qué lugar ocupaba Antonio en su complejo mundo después de eso?

Se dirigió al baño. La calma de la mañana, el aroma de su perfume aún en el aire, y la sensación de su cuerpo aún lleno de la intensidad de la noche, la hicieron desear un poco más de tiempo a solas. Al salir del baño, se vistió con rapidez, recuperando la seguridad y la frialdad, pero calidez y amabilidad que la caracterizaban. Se acercó a la cama y se inclinó sobre Antonio, observando la forma en que dormía.

— ¿Qué piensas hacer ahora? — preguntó con un tono suave, casi un susurro. Antonio abrió los ojos y la miró con una sonrisa picara.

— Lo que tú quieras, mi querida Ginebra — Ginebra sonrió, eso era raro, pero se sentía bien. Sabía que habían compartido una noche pasional que podía tener sus consecuencias, pero también sabía que Antonio era un hombre de fuerza y de poder, un mafioso que no se dejaría influenciar fácilmente por un simple capricho, aunque eso los llevara a la cama con un sólo propósito.

— ¿Qué tal si vamos a divertirnos hoy? — preguntó Ginebra, sin dejar que sus pensamientos la traicionaran. Antonio asintió con la cabeza, entendiendo a la perfección la naturaleza de esa relación tan rara que ellos tenían. Era una alianza forjada en la pasión, pero que no dejaba de ser una matanza entre ambos por obtener al fin, la paz o la muerte de alguna de las familias, Falcone y Bonatti.

— Te espero abajo en el comedor, para desayunar — dijo Antonio, con un tono amable pero firme, sin dejar lugar a dudas sobre la naturaleza de su encuentro. Ginebra asintió con la cabeza, sin decir nada más. Se dirigió a la puerta de la habitación, y mientras cerraba la puerta detrás de ella, se volvió a mirar a Antonio.

Sabía que su camino con Antonio era un camino peligroso, pero también sabía que era un camino que debía recorrer. Se dirigía hacia un futuro incierto, pero lo hacía con la firmeza de una mujer que sabía lo que quería y que estaba dispuesta a luchar por ello. La pasión y el poder se mezclaban en su alma, y ella sabía que no podría separar uno del otro.

Una Espada cubierta de Sangre.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora