"Luchar por la verdad es bueno, pero garantías de que sobrevivirás a la verdad son mejores".
Raymond Chandler.
Ginebra Falcone:
— Tengo algo importante que decirte, pelirroja — Antonio me habló al otro día en la mañana. Aún estábamos en el hotel. No planeábamos regresar a la casa de Antonio porque sería muy peligroso, y ninguno de los dos va a poner en peligro la vida del otro, en eso por lo menos estábamos de acuerdo.
— ¿Qué pasó? — estaba preocupada. Había sido divertido todo esto de llegar a Rusia, pero nada bueno ha comenzado desde que estoy aquí, empezando por lo que ocurrió ayer en la casa de Antonio.
— Localizaron a toda la mafia de Rusia. Según la información que enviaron, la reunión será mañana a las 9 de la noche, en Gamsutl. Es un pueblo abandonado, situado en lo alto de la cima del monte Gamsutlmeer, es uno de los asentamientos más antiguos de la región. ¿Por qué nos querrán reunir allí? Ya esto no trae pinta de ser bueno.
— Creo que se trata de la policía — deduje mirando Antonio — Te recibieron a pleno tiroteo en el aire cuando nos lanzamos del avión, aunque ese no sería el caso — Antonio me tomó por la barbilla y me dió un ligero beso en los labios.
— No creo que se trate de eso, mi reina — me dice al oído — No te preocupes, nada de esto es tu culpa. Que vayan a recibirme así es parte de la diversión de Helio y no te preocupes por lo de la casa, eso tampoco es tu culpa — sabía leerme tan bien, que me emocionaba saber, ¿qué más sabía Antonio de mi que ni yo misma sabía? Para él yo era como un libro abierto, fácil de leer. Pero cuando yo trataba de leer a Antonio parecía como si estuviera leyendo un libro escrito en idioma antiguo. Ni siquiera sabía en qué estaría pensando Antonio ahora mismo.
Narradora:
El día de la reunión, la noche se cernía sobre la ciudad como un manto oscuro, lleno de secretos y peligros. Las luces de neón titilaban en la distancia, destacando el horizonte de edificios que parecían susurrar historias de traición y poder. En un pueblo olvidado por el tiempo, en una antigua fábrica que servía de refugio para los más oscuros elementos de la mafia rusa. En su interior, el aire era denso y cargado de tensión.
Antonio y Ginebra se encontraban en la entrada, los rostros iluminados por la luz tenue de una farola. Ambos eran no eran conscientes del significado de esa reunión. Ginebra ajustó su chaqueta de cuero negro, tratando de ocultar el nerviosismo que la invadía estar rodeada de tantos mafiosos rusos y ser la única allí presente de la mafia en Nueva Orleans. Antonio, impasible, la contemplaba con admiración.
— ¿Estás lista para lo que sea que pueda suceder aquí? — le preguntó con una voz grave pero suave. Ginebra tocó la funda de su espada y suspiró.
— Más que lista — respondió ella, aunque la preocupación la atravesaban. Sabía que esa noche podría cambiarlo todo. Entraron en la fábrica. La oscuridad envolvía cada rincón, y el eco de sus pasos resonaba contra las paredes desconchadas. Al avanzar, el sonido de murmullos se convirtió en un murmullo creciente, llenando la atmósfera con una sensación amenazante.
Hombres de rostro afilado y miradas frías se agrupaban en torno a una mesa de madera desgastada. Entre ellos, el imponente Viktor Petrov, el líder indiscutido de la mafia rusa, pero verdaderamente, era de Japón, o sea, pertenece a la Yakuza, lo que ahora está trabajando con su nombre real.
Viktor se encontraba en el centro, pero su mirada buscaba más allá de sus hombres. Al notar la llegada de Antonio y Ginebra, una leve sonrisa apareció en su rostro.
— Bienvenido Antonio. Sabía que no tardarías en llegar — dijo, su voz profunda resonando en el abarrotado espacio. Miró de arriba a abajo a Ginebra — ¿Y esa hermosura que viene contigo, quién es?
— Mi mujer — Antonio la reclamó al instante. Viktor, quién iba a tocarle el cabello, volvió a darle vueltas a aquel lugar, siendo perseguido por la impotente mirada de Antonio.
— Hay cosas que no podemos ignorar, Viktor. La policía está cada vez más cerca de nosotros. ¿Cómo planeamos lidiar con ésto? — uno de los hombres allí presente sacó la cara primero y preguntó.
— Debemos hacer algo, o sino, nos quedaremos sin territorio — declaró otro de los hombres. La atención del grupo se centró en ellos. Viktor, con su porte autoritario, se reclinó hacia atrás mientras entrelazaba los dedos.
— El miedo y el respeto son los únicos que nos mantendrán unidos. Es hora de mostrarles lo que significa cruzar la línea — un murmullo de aprobación recorrió la sala.
Ginebra observó a los rostros alrededor de la mesa, sintiendo el peligro que emanaban. En un rincón, dos hombres discutían en voz baja, sus gestos evidenciando su desacuerdo.
— Debemos tomar medidas drásticas si queremos que nuestro plan no se filtre. Hay que deshacerse de los informantes que están merodeando haciéndose pasar por los nuestros — declaró otro de los hombres.
— ¡Desháganse de todos! — ordenó Viktor. Las decisiones se tomaron rápidamente.
— En fin, nada interesante — le dijo Antonio a Ginebra — Vámonos.
— Alto Antonio — Viktor lo detuvo — Tenemos cosas de qué hablar.
— Claro que si Viktor. Yo también debo hablar contigo, vamos — todos se fueron en sus autos del pueblo, como si nada hubiera pasado, como si allí no se hubiera reunido la mafia rusa, no quedaba ni un rastro de humo.
— Qué lindo que traigas a una Falcone a Rusia, ¿no es así Antonio? — en el auto en que iban con Viktor se tensó el aire al momento — Sabes que hay cosas que no puedes ocultar de mí, amigo mío.
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Una Espada cubierta de Sangre.
ActionTRILOGÍA DE SANGRE 🩸: PRIMER LIBRO. 🩸🩸🩸🩸🩸🩸🩸🩸🩸 "En el intrincado mundo de la mafia, la rivalidad entre Bonatti y Falcone trasciende el simple rencor, convirtiéndose en una pelea interminable por la codiciada corona del liderazgo. En medio d...
