7:Encuentro que no fue casual.

19 5 0
                                        

"Nadie se encuentra casual ni siquiera tú con tu peor enemigo. Las cosas suceden porque sí, porque el destino lo ha querido".

Vanessa Inoarden:

Estaba en casa de Antonio como siempre, haciéndome preguntas que jamás tendrían respuestas. ¿Cuándo lograría encontrar el placer de Antonio? ¿Por qué ya él conocía el mío? ¿Tan fácil era yo que lo había descubierto desde que me llevó a su cuarto con el espejo?

Si, no lo podía negar, era excitante y más cuando se trataba de tener a Antonio entre mis brazos. Ese sentimiento que no quiero compartir con nadie que no sea Antonio, y él que lo sigue rechazando porque yo....

— ¡¡Brrr, Brrr!! — vibró mi celular justo a mi lado. No me había dado cuenta porque estaba metida en mis pensamientos sobre Antonio. Me había llegado un mensaje de Rebeca.

— Que inusual. Normalmente me escribe cuando.... — agarré mis cosas,  las llaves de mi auto, me subí en él, no antes de cerrar la casa de Antonio y activar el modo de seguridad por si alguien decidía visitarla estando vacía. Regresé a la casa Inoarden en un santiamén para encontrar a mis hermanos todos tirados en el suelo con heridas muy profundas.

— Mira quién llegó tarde — caminó hasta mí, con su sonrisita de niña buena. Su espada no tenía ni una sola gota de sangre de mis hermanos, y comenzaba a entender porqué la llaman la "Asesina de los Falcone" en el mundo de la mafia — Pero si es mi rival favorita Vanessa Inoarden — llegó a mi lado y puso su mano en mi hombro — ¿Sabes qué me dijo Reynold cuando llegué?

— Me imagino que no tienes la cara de venir a divertirte con eso que trae entre las piernas — miré a Reynold de forma obvia.

— Bingo — Ginebra Falcone, una mujer que muy pocos conocen. Es pelirroja natural y de ojos azules, la mirada siempre es atrayente y su característica es que cuando tiene su espada es una fiera, pero cuando la guarda en su funda, es como si una maldición desapareciera de su cuerpo regresándola a la niña indefensa y luchadora por la paz interna en su interior — ¿Qué me dices, Vanessa Inoarden? ¿Tendrías un duelo conmigo justo ahora? — cayó al suelo paralizada — ¿Cómo?

— He venido a quitarte la diversión, Ginebra Falcone — antes de entrar a la casa leí el mensaje de Rebeca.

+Antes de que entres a la casa, préstame una de las agujas de tu habitación+

+Toma la que sea, me da igual cuando se trata de Ginebra Falcone+

— Uno siempre está preparado para todo — Rebeca estaba en el segundo piso apuntando a Ginebra con un arco, las manos le temblaban por la herida que había provocado Ginebra antes que yo llegara, pero no le impidió dispararle — Y la familia Inoarden, va a por su presa — diciendo ésto, todos mis hermanos se levantaron del suelo sacudiendo la sangre de sus cuerpos y rodeamos a Ginebra, la cual estaba de rodillas al suelo.

— ¿Qué opinas de la familia a la que tanto poder quieres quitar, Ginebra? — le preguntó Nicolás.

— Tú no hables. Haz caído muy bajo después de usar a ese grupo de bandidos para atacarme — todos no parecían estar sorprendidos ni siquiera Nicolás, en cambio, todos mis hermanos empezaron a reír.

— Yo quiero su brazo derecho — dijo Rebeca desde el segundo piso.

—Yo el izquierdo — dijo Emelyn.

— Yo quiero su pierna derecha — dijo Ernesto.

— Yo la izquierda — dijo Nicolás.

— Y entonces yo.... — Reynold me miró con inocencia.

— Me conformo con oírla gritar. Luego, cuando terminen, me la llevaré a la sala — sonreí, esto iba a ser divertido — Te puedes quedar con su cabeza, Reynold.

Una Espada cubierta de Sangre.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora