9:Muerta para el mundo, viva para Antonio.

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"Y me vi en mi tumba, pero con su mano extendiéndose para ayudarme a levantarme como su esposa. Y yo encantada, iba a aceptarlo.

Ginebra Falcone".

Ginebra Falcone:

— A partir de hoy estás muerta, Ginebra Falcone — Antonio me lanzó el periódico. Había regresado de una importante inversión con la familia Erten, alemanes. No sé con exactitud en qué fue en lo que invirtieron, sólo sé que fueron más de dos mil millones de dólares estadounidenses. ¿Cómo lo sé? Simplemente veía las noticias cuando Antonio llegó con la otra noticia. En el periódico lo decía, y lo leí una y otra vez para que me quedara claro.

"La muerte tan atroz de Ginebra Falcone, alias la "Asesina de Sangre", a manos de la familia Inoarden. La familia Inoarden ha cobrado venganza de la muerte de su hombre más fiel, Angelo"

— ¿Cómo es posible que yo.....? — solté el periódico al suelo de un sólo manotazo. Miré a Antonio y él me miraba desafiante esperando ver mi reacción — ¿Y ahora qué, Antonio?

— ¿No lo sabes? Hasta yo soy capaz de saber qué hará — Vanessa había llegado a la casa. No conozco los detalles, pero por la llamada que hizo antes de salir me percaté de que iba a comprar una fábrica de cerámica — Te conozco tan bien, Antonio.

— En todos los ámbitos Vane, menos en la cama — dejó a Vanessa sin palabras. Se sentó en el sofá y juntó ambas manos sobre sus piernas realzando su masculinidad — A partir de hoy no serás Falcone, serás Bonatti y nos largamos ya a Rusia. Así que ambas recogen sus cosas, que nos vamos de aquí — ya había terminado de recoger todo sin entender nada. ¿Qué quería Antonio de mí? ¿Y qué podría ofrecerle yo? No entendía nada. Vanessa me explicó a medias luego de que Antonio nos mandara a recoger todo. En mi caso, no tengo ropa en casa de Antonio, así que me limité a ayudar a Vanessa.

— ¿Jamás te separas de ella, verdad? — me pregunta Vane. Yo me encontraba en su cama sentada y afilando mi espada.

— ¿Tú te separas de tus instrumentos médicos? — ella negó — Desde que la familia Bonatti mató a mi padre, mi madre se dedicó no sólo a darme su amor, a darme las fuerzas para pertenecer al mundo de la mafia. La espada me la regaló mi padre cuando cumplí los 10 años, antes de que muriera.

— Waoh, mis primeros instrumentos médicos se los arrebaté a mi madre de su cuarto cuando apenas tenía 8 años. Creo que sí lo recuerdo. Conocí a Antonio con 8 años. Lo apuñalé con un bisturí que le había quitado a mi madre el día anterior. Digamos que fue muy divertido ese día.

— ¿Por qué? — la infancia de estos dos, ¿habían estado desde el principio juntos? Entonces yo, ¿para qué estaba metida aquí como mal trío? No pude dejar de hacerme esas preguntas. Habíamos terminado de acomodar las cosas de Vanessa. Y antes de bajar al primer piso, Vanessa me dijo.

— Antonio me disparó en el brazo izquierdo, justo donde tengo el tatuaje de la rosa que viste cuando nos conocimos — ella sonrió.

— ¿Cómo sabías que yo......?

— Tranquila. No me importa lo que haga Antonio contigo. De todas formas, sólo será follar. Nada tiene de especial.

— ¿Debo subir a buscarlas a ambas? — sugirió Antonio desde el primer piso.

— ¡¡No seas imbécil!! — le lanza una de sus maletas del segundo piso al primer piso, cayendo justamente al lado de Antonio.

— Cuídense los dos — Antonio abre la puerta de su auto.

— ¿Qué.....? — yo estaba desconcertada.

— En realidad, yo me quedo aquí en Nueva Orleans. Iré con ustedes después de ajustar cuentas con Valentino Volkov — me subí al auto, igual que Antonio.

— Más te vale no matarlo, Vanessa — dijo Antonio.

— Más te vale a ti no matar a Helio, Antonio — ella sonrió.

— Claro que no lo haré, Medea Moriarty — diciendo eso, Antonio se puso en marcha. Llegamos al aeropuerto, nos subimos al avión y cuando despegamos que vi la vista de Nueva Orleans desde arriba, me percaté de todo.

— ¿Tienes sexo con una policía encubierta? — Antonio me miró, empezó a reír y a aplaudir.

— Tal parece que los Falcone no tienen tanto poder como se esperaba. Todas las familias tienen a un policía de su lado. Claro, menos los Falcone — se burla — Vanessa protege a los Inoarden, Valentino a los Volkov, Lorena a los Valencia, mi otro amigo Homero protege a los Lombardi. Y a mí, me protege la mafia rusa, querida. Vete adaptando a esta vida, porque ya eres una Bonatti — me dijo al oído — Mía y sólo mía, Ginebra Bonatti — me echa el cabello para atrás. En su otra mano traía una felpa con la que me ató el cabello, no sin antes dejarme un beso en el cuello y otro en el lóbulo de la orejas para luego decirme en un susurro — Yo sé que tú también lo quieres — se iba a despegar de mí pero yo no lo dejé, giré y lo pegué contra la pared. He aquí orgullosa de mi 1.69 y el de 1.82.

— Y....... — hice un juego con mis dedos sobre su traje y lo miré con curiosidad — ¿Qué es lo que quiero yo, Antonio?

— Quieres que te lea de arriba a abajo y te diga, ¿qué es lo que quieres, Ginebra? — me agarró, me cargó y yo enrollé tanto mis piernas en su espalda como mis manos por su cuello. ¿Y por qué no dejarse llevar?

— Uy, deseo que Antonio Bonatti me lea completamente — lo había dicho en voz alta, su mirada ya me tenía cautiva y prisionera desde el principio.

Una Espada cubierta de Sangre.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora