27:Una promesa que durará por la eternidad.

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"En la mafia, las promesas son como tatuajes en la piel, difíciles de borrar y eternas en su significado".

Autor Desconocido.

Narradora:

— Antonio Bonatti, ¿aceptas a Ginebra Inoarden como tú futura esposa? Prometes amarla, cuidarla..... — el padre fue interrumpido.

— Por favor padre, no quiero esas palabras de siempre el día de mi boda. Por lo tanto sí, acepto casarme con Ginebra.

— Señorita Ginebra Inoarden, usted también.... — también fue interrumpido por ella.

— Sí quiero casarme con Antonio, padre — me miró. Aquel lugar donde habíamos decidido casarnos era en "el casino GARDENIA". Habían hecho enojar a Homero, ya que él era el padre en la ceremonia.

— Puede besar a la novia — después de terminados los votos, si es que eso que acaba de pasar se consideraron votos, entonces, empezó la verdadera celebración.

Lorena Valencia:

La fiesta por el casamiento de Ginebra y Antonio estaba muy animada. Muchos de los presentes los conocía. Estaba presente, la señora Leidy Evelyn, Medea Moriarty y Helio Voltav, Valentino Volkov y Rachel Lombardi y algunos colaboradores de la mafia, quienes conocían a Ginebra. Homero que estaba deprimido en una esquina porque Antonio y Ginebra no quisieron decir los votos bien y ya, todos los demás eran completos desconocidos.

— ¿Puedo sentarme contigo? — un chico vino a sentarse a mi lado.

— No te di la aprobación — le dije.

— Me la diste con sólo mirarme — se sirvió una copa de champagne Chandon que estaba sobre la mesa — Lorena Valencia, eres lo más buscado desde la muerte de tu amado, Bruno Lombardi.

— ¿Quién eres tú? ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Y cómo sabes de la muerte de Bruno? — no era posible que alguien supiera algo de la muerte de Bruno, sólo las personas presentes en el entierro lo sabían, a no ser que él...... Sonrió ladinamente y dejó su tarjeta de presentación sobre la mesa.

— Si quieres hablar conmigo, llama a este número, que me voy a encargar de llenar ese vacío que Bruno dejó en tu interior — sin dejarme hablar desapareció entre la gente. Leí el nombre en la tarjeta muy claramente, no tenía foto su tarjeta de presentación, así que era como una invitación para mí.

— Espero que podamos conocernos bien, Arthur Miller.

— La novia está a punto de lanzar el ramo — me levanté de la mesa al oír a Antonio gritar eso. Me giré para ver si él seguía por aquí pero había desaparecido entre las sombras, como si hubiera hablado conmigo misma. Me olvidé de él y me sumé entre todas las chicas que estaban allí presentes para atrapar el ramo de Ginebra.

— ¡¡¡Voy a lanzar el ramo!!! — Ginebra se veía muy feliz. No tuve que moverme de mi lugar, el ramo cayó en mis manos. No me había fijado bien, el ramo que tenía Ginebra era de azucenas.

— Gracias Ginebra — ella caminó hasta mi.

— ¿Son las favoritas de Bruno verdad? — me abrazó y yo asentí — Entonces está orgulloso de que estés aquí tan guapa y que un hombre guapo viniera a seducirte.

— ¿Lo has visto? — le pregunté.
— Si — me confirmó — Lamentablemente, él es Arthur Miller, un ser con el que jamás deberías meterte, Lorena.

— Entiendo Ginebra — ella sabía que yo no le haría caso, pero me dejó con una advertencia. La curiosidad que sentía ahora mismo por ese Arthur Miller era inexplicable.

Con sólo mirarlo, sentí como si él supiera más cosas de mí que yo misma, sentí una gran atracción cuando se sentó a mi lado, y ¿por qué? ¿Por qué después de la muerte de Bruno siento estas cosas si se supone que estoy de luto? Soy una mujer viuda. No voy a tocar a otro hombre después de Bruno, o eso creo.

Ginebra Inoarden:

La boda había terminado. Antes de irme con Antonio a la luna de miel en la entrada del casino lo encontré recostado a la pared.

— No te atrevas a tocar a mi amiga, Arthur. Te lo puedes tomar como amenaza, pero atrévete a tener contacto con ella y vas a morir en cuerpo y alma.

— Sabes que yo sólo me meto con las que estén interesadas en mí, y ella lo está, lo noté en su mirada.

— Su novio acaba de morir.

— Auch.

— Entonces, ni pienses en acercarte a ella. ¿Entendiste, Arthur Miller?

— Fuerte y claro, prima — dicho todo, Antonio salió del casino y Arthur desapareció, como siempre, él era más discreto de lo que pensaba.

— ¿Nos vamos? — Antonio me extendió su mano y nos subimos al auto. A partir de ahora sería todo más divertido, y estando junto a Antonio lo sabía, que me iba a divertir estando a su lado cada segundo.

Estaba más que segura, amaba a Antonio con todas mis fuerzas, por eso no perdoné a ningún miembro de la familia Inoarden por culpar a alguien que yo amaba de un crimen que no había cometido.

Estoy pensando en Lorena. Estoy segura de que logrará superar a Bruno, pero si Arthur termina con ella, no sabría qué pasaría. Jamás quisiera que Arthur le hiciera daño a mi mejor amiga, algo que ya era por ley.

Arthur le hacía daño a Lorena y sabía que moría. Pero de todas formas, si es ella quien lo decide, no hay por qué meterse en eso.
Ya no importa, enfoquémonos en lo que tenemos por delante, y que ninguna de las metas que tenemos se rompan. Espero que todos, podamos estar juntos, sin la necesidad de asesinarnos entre sí. Así, espero que el mundo pueda ir un poco mejor, o eso creía.

Hoy no era una noche para estar pensando en los demás, era una noche para mí y para Antonio. Una noche donde todo el tiempo que habíamos estado sin tocarnos será nuestro detonante. Me gustaba decirlo, estoy a los pies de Antonio, como Antonio está arrodillado a los míos. Hoy era esa noche, esa noche que me haría olvidar los que había hecho en la casa Inoarden, y la necesidad de tener a Antonio sólo para mí me consumía.

— Empecemos por lo fácil, mi diosa — todo lo que hicimos esa noche se quedó en mi memoria, y así quería que fuera. Antonio Bonatti, un oscuro sentimiento se produce entre nosotros y no lo puedo negar, me encanta y lo disfruto, igual que las miles de razones que nos atan el uno al otro. Me gusta ser tuya como a ti te gusta ser mío, pero, ¿hasta cuándo crees que durará ésto?

Una Espada cubierta de Sangre.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora