24:Antonio es un hombre inocente.

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"No confíes en la voz que te diga que 'ten cuidado'. Confía en la que te diga 've por ello''

Patti Callahan Henry.

Ginebra Falcone:

¿Por qué? ¿Por qué tuve que aceptar esa promesa tuya? Antonio Bonatti, un explosivo tan grande para mí, se ha convertido en un misil de largo alcance que no puedo detener con todas mis fuerzas.

Antonio es algo indescriptible, algo que mi cuerpo llama constante y desesperadamente desde que lo conocí, y sé que para él es el mismo sentimiento, algo existe, algo que nos impulsa a estar juntos.

Llegamos a Rusia en cuestión de minutos, siendo recibidos por el mismo policía de la otra vez, Helio Voltav. Aunque ahora mismo vamos de camino a la estación de policía, ninguno de los tres fue arrestado, porque estamos llendo por nuestra cuenta.

— ¡¡¡Ha llegado Antonio Bonatti!!! — entramos a la estación de policía — Siéntate — le dijo Helio — Y dime, ¿qué te parece estar sentado aquí?

— Algo normal. Desde que tengo 12 he estado en todos los lugares de esta estación, y es por culpa de alguien que me vio nacer aquí. ¿No es verdad, Helio Voltav?

— Exacto, tenía 20 años cuando eso sucedió, ha pasado tiempo desde la última vez que estuviste aquí, Antonio. Pero bueno, eso no viene al caso — le saca lo que parece ser una carpeta con fotos — ¿Eres tú, no? — Antonio saca las fotos.

— No parece que sea él — Vanessa habló, aunque se veía muy distinta a la Vanessa que conocía. Su cabello lo traía recogido en una coleta, tenía lentes puestos, estaba con un traje de policía y en la placa leí que claramente decía: Medea Moriarty — ¿Dices que tráfico de drogas el día 25 de enero de 2023 a las 5:00 pm en Clarisoom PD en Asya Berta #51? — Helio asintió — Esa imagen es falsa — le enseña otra foto — Ese día a esa misma hora, el joven Antonio se encontraba en una reunión con la empresa JK Production para llegar a un acuerdo monetario acerca de la ropa de marca Celine. ¿Cómo podría estar en dos lugares a la vez? A menos de que uno de los dos, sea falso.

— ¿Tienen testigo que compruebe que estuvo en esa reunión ese día? — preguntó.

— Por supuesto — Vanessa sacó una grabación — Ese día yo fui como secretaria del señor Antonio.

— ¿Y por qué una secretaria llevaría consigo una grabadora?

— Por si el cliente se atrevía a amenazarnos, había que tener pruebas para que aceptara si o si — escuchamos la grabación — Si ya no tienen más pruebas de Antonio que no sean falsas como esas. Por favor, necesito que nos dejes salir.

— Ellos se pueden ir, ninguno de los dos me interesa. Ya que, la que me interesa eres tú, Medea Moriarty, ¿o quizás debería llamarte, Vanessa Inoarden? — dijo Helio y Vanessa tensó la mandíbula.

— Entiendo — Antonio y yo salimos de la estación de policía dejando a Vanessa allí dentro.
— ¿Sabes qué planea decirle? — le pregunté.

— Es su novia, que lo resuelvan ellos — vi delante de mis ojos una bala pasar — ¡Corre Ginebra! — no alcancé a oir a Antonio, la estación de policía estalló en llamas y en disparos por todo el lugar.

— ¿Qué está pasando Antonio? — nos quedamos detrás de uno de los coches.

— Al parecer han venido a buscar a Medea — un avión pasó sobre nosotros y me hizo seguir entrando en curiosidad sobre ella. ¿Quién era Vanessa? ¿Cuál de los dos era su verdadero trabajo, una mafiosa sádica o una policía? ¿Cuál de las dos era su verdadera identidad, Vanessa Inoarden o Medea Moriarty? Miles de preguntas sobre ella me salieron en la cabeza, pero sabía que Antonio me las podía responder rápidamente.

— Antonio.... — antes de que pudiera preguntarle algo a Antonio, escuché la voz de Antonio gritarme.

— ¡Ginebra, ten cuidado! — por delante de mis ojos pasó lo que parecía ser una bala de un rifle de largo alcance, que terminó haciendo explotar una gasolinera que estaba justo al lado de la estación, la cual ya estaba sumida en las llamas.

— Creo que no sólo han venido por Vanessa, también han venido por ti, Ginebra — lo miré sacando mi espada de la funda y me hizo mirar al avión, esa era mi....

— ¿¿Madre??

— No puede ser posible. No me dejan besarte ni por cinco minutos — salieron Helio y Vanessa de las llamas — Así que han venido por las dos — se pusieron a nuestro lado.

— ¿Qué dicen? Nos aliamos hasta que se vayan, tanto como los que vinieron a buscar a Medea como los que vinieron a buscar a la pelirroja.

— Ginebra Falcone, es un gusto conocerlo, policía Helio Voltav — puse la mano en mi pecho y bajé la cabeza un poco en señal de saludo, cosa que también fue devuelta por él.

— ¿Una Falcone en Rusia? Ya entiendo todo — miró a Antonio — Con que es tu mujer — asintió.

— ¿Podemos dejar eso para después? ¿Si saben que tenemos dos familias delante de nosotros que debemos derrotar? — Vanessa nos hizo entrar a todos en razón.

— Entonces, ¿empezamos a divertirnos? — después de la gran batalla.

Ginebra Falcone:

— Vanessa, ¿puedo hacerte una pregunta?

— Si Ginebra, la que quieras.
— ¿Quién eres realmente? — Helio se ahogó con el agua. Vanessa lo ayudó mientras yo me quedaba en mis múltiples teorías sobre ella.

— Waoh, ¿te has interesado en mí? Vale, acepto que estoy mejor que Antonio pero no tengo relaciones con mujeres. Y por si acaso, Helio es mi novio.

— No era eso — Antonio y Helio se rieron de mi cara — Simplemente quería saber, ¿cuál de las dos es la verdadera tú?

— Eso se puede responder fácilmente — Helio carraspea la garganta — Soy Medea Moriarty, y claro, como te demostré allí — señala la estación de policía incendiada, igual que la gasolinera. Ambas estaban siendo apagadas por los bomberos — Soy detective y a parte, fui contratada por la familia Inoarden cuando tenía 13 años, no llevo tanto tiempo como la 4ta hija de la familia.

— O sea, ¿que nada de lo que he visto de ti hasta ahora ha sido real?

— En realidad no — sonrió — Todos en este mundo tenemos una doble identidad que debemos ocultar a toda costa y me parece que puedo confiar en ti, Ginebra.

— Tienes mi palabra, no te fallaré — miré a Antonio dispuesta a irnos de regreso a Nueva Orleans. Debía enfrentarme a mi madre, pero por qué, ¿por qué había venido hasta aquí? ¿Había venido a eliminarme?

— Bueno — Antonio soltó un silbido que en un instante estaba un auto frente a nosotros — Ginebra y yo tenemos que detener a mi suegra. Espero que ambos se me cuiden — acaso dijo, ¿suegra? Se refiere a mi madre?

— Ustedes dos cuídense también — nos dijo Vanessa....., o quizás Medea....., no tengo idea de cómo la voy a llamar.

— Adiós, Helio y Medea — el auto arrancó y salimos de allí — Va a ser difícil que esa estación de policía pueda ser reconstruida — miré por el retrovisor del auto. Aquel lugar, aunque estuviese siendo apagado por los bomberos, todo estaba reducido a cenizas.

— Tranquila Ginebra, soy un hombre generoso — de regreso a Nueva Orleans, con Antonio.

Narradora:

En ese mismo momento, Helio se tocó los bolsillos y sacó un cheque de más de 10 000 pesos americanos. Se rio con Vanessa al ver la cantidad de dinero.

— Este Antonio derrochador, no cambia ni con una mujer a su lado.

Una Espada cubierta de Sangre.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora