-¡Vuelvan a buscar!-
Un león en una jaula se hubiese aburrido de ver a Rebecca recorrer una y otra vez la sala de monitoreo central donde las cámaras de la ciudad arrojaban datos.
-Becca, es la cuarta vez que triangulamos las ocho cámaras que tienen acceso a esas calles en específico-
-Se que no la imaginé, por favor Irin-
-Ok, pero ¿Qué harás si la encuentras?-
-Aún no lo sé, pero estoy segura que cuando la tenga enfrente lo sabré.-
-¿Vas a denunciarla?-
-¿Por interrumpir algo que tal vez no debía pasar?... Legalmente solo puedo acusarla de disturbio e invasión, pero al no ser una propiedad privada obviamente no puedo arrestarla por entrar a una iglesia y...¡Ahí, regresen la imagen!-
La mano derecha de Rebecca soltó su cabello que acomodaba con ambas manos mostrando una ligera pero evidente ansiedad. Su dedo índice señalando una de las pantallas mientras los oficiales de turno encargados del control de las cámaras volteaban a verla casi asustados. Ella cruzó los brazos acercándose a la pantalla y fijando la vista como un águila en los aires que ha elegido su presa.
"Te tengo" pensó, y solicitó de inmediato el reconocimiento facial.
-Comandante Armstrong, si la mujer no tiene antecedentes penales, dudo que aparezca en los archivos de reconocimiento facial- uno de los oficiales se atrevió a decir, pero al instante cerró la boca cuando Rebecca lo miró con ganas de ladrarle y saltarle encima.
-Quiero la imagen más nítida para poder reconocerla, también quiero su trayectoria a partir de ese instante-
-De inmediato, comandante- contestó otro oficial. A los tres minutos le entregaba en mano imágenes impresas del rostro de la misteriosa mujer.
-El informe de seguimiento estará listo en cuanto se termine el rastreo.-
-Envíelo a mi correo, por favor. Gracias muchachos, les debo una; Irin...-
Tomó su abrigo de una de las sillas poniéndolo doblado en su brazo mientras hacía un movimiento con la cabeza señalando la salida. Irin entendió y la siguió, despidiéndose de los oficiales presentes en la sala.
Caminaron hacia la salida, más bien Irin seguía los apresurados pasos de Rebecca que parecía estar en otro lugar mientras avanzaba.
-¿No te parece que le estás prestando demasiada atención a esa chica mientras Dan se encuentra detenido en la comandancia?-
-Dan está detenido por que tomó una mala decisión, y supongo que a esta hora ya sus padres deben haberlo sacado de ahí, puesto que las quince llamadas perdidas que tengo desde su número no creo que se hubiesen hecho solas.- Dijo levantando y agitando levemente su teléfono mientras en la otra mano llevaba el abrigo y las fotos de su "amante desconocida". Se subieron al auto de Rebecca y ella comenzó a conducir despacio.
-A tu casa, ¿verdad?-
-Y luego tú a la tuya, por favor. Si no vas a ver a Daniel o a su familia, será mejor que descanses, evita hacer lo mismo que él y tomar alguna mala decisión.-
Irin bajó del auto y antes de entrar a su casa agitó la mano en señal de despedida. Rebecca correspondió agitando una mano también y esperó a que Irin cerrara su puerta. Estaba decidida a ir a su casa cuando el correo llegó a su teléfono, se orilló para estacionarse y comenzó a leer el informe: "Después de salir de la cafetería ubicada a media cuadra de la detección, Con trayectoria hacia el suroeste, dos cuadras después de la intersección donde inicia el seguimiento, la sospechosa avanza unos metros y la cámara siguiente ya no la detecta. Probabilidad de que haya abordado algún vehículo o ingresado a algún establecimiento o domicilio en ese mismo bloque"
-La cafetería...- dijo en voz alta.
Fue de nuevo hacia el lugar señalado y comenzó a seguir la trayectoria descrita. Después de tres vueltas lentas en su auto no pudo detectar nada que le diese una pista de la chica.
Los nervios de Freen estaban tan alterados que decidió destapar una botella de vino, era fin de semana y su directora en el proyecto de restauración no la iba a dejar ni siquiera entrar a trabajar. Después de una botella de vino ya todo pintaba menos trágico, así que su humor mejoró. Ya iba a acostarse a dormir y recordó que por las prisas la reja mosquitera de la entrada se había quedado abierta y decidió ir a asegurarla. Abrió la puerta de madera, jaló la puerta mosquitera, dio un par de vueltas a la llave que aseguraba la parte metálica, cerró la puerta, la aseguró y apagó la luz interior de acceso a la sala. Iba a comenzar a subir la escalera cuando el timbre sonó. Estaba tan relajada que regresó y abrió la puerta alzó la vista y la borrachera desapareció de inmediato.
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Tras sus huellas.
Fiksi PenggemarEl caos y el orden son los momentos opuestos por los que todo tiene que atravesar alguna vez, pero coexisten en un breve momento... Y ese momento puede ser la razón de la existencia de ambos. Un momento inesperado, pero necesario.
