Despertar como si te hubiese pasado un tren encima, con morados desde el cuello hasta las rodillas, con un hambre bestial y con una piel suave y cálida atrapada por la cintura con tu brazo nunca se había sentido tan bien (Nunca lo había sentido, de hecho).
Rebecca abrió los ojos desubicada por unos segundos al desconocer la habitación, luego recordó que era la de visitas, esa que nunca había sido usada por ella, solo por sus padres, Irin o Dan (y muy contadas veces) y al notar que entre sus brazos estaba esa mujer que había visto tres veces en su vida, de la cual no sabía prácticamente nada y que se acababa de convertir en un imán para ella, solo pudo sonreír. Se levantó sin hacer ruido soltando despacio y sin poder evitar acariciar esa piel desnuda y buscó la bata para ir a su recámara a ducharse y arreglarse para ir a trabajar.
Los fideos de la noche anterior eran un desastre y optó por preparar café y huevos con tocino y un poco de arroz. Freen bajo ya bañada, cambiada y arreglada, saludando y acercándose directamente a la barra de la cocina donde dos platos y dos tazas de café ya estaban servidos.
-Buenos días.-
-Hola, preparé el desayuno.-
-¿Acaso nunca duermes?-
-Estoy acostumbrada a dormir poco o atender llamados del trabajo a cualquier hora. Por cierto, ¿A dónde crees que vas?-
-Creo que es momento de ir tema por tema, por lo pronto, las preguntas las hago yo.-
Freen miró desafiante a una Rebecca divertida que alzaba las cejas en señal de sorpresa.
-Y bien, dispara entonces.-
-Para empezar, lo que pasó anoche fue delicioso pero, ¿no está incluido en el trato, verdad?-
-¿Te arrepientes?- preguntó Becky cambiando de inmediato su gesto a uno de evidente desilusión.
-No es eso, es solo que no sé bien que está pasando contigo, ¡con nada!. ¿Sueles rescatar damiselas en peligro con frecuencia, traerlas aquí y "protegerlas de esta forma"?.-
-Freen yo...-
-¿Por qué me dijiste ayer totalmente alterada y convencida que mi vida estaba en riesgo?. Que yo recuerde no perdí en alguna apuesta clandestina, no muevo drogas, no lavo dinero ni hago deportes extremos. Hasta podría apostar que solo mi jefa del trabajo y ahora tú saben quien soy y que existo.-
-Y todo Vancouver, desde tu maravillosa idea.-
-¿Es reproche?-
-Si fuera reproche créeme que me vengaría de formas diferentes a lo que ocurrió anoche.-
-Vamos por partes, no me arrepiento, Rebecca, pero indudablemente tu forma de actuar me está dejando más dudas que certezas.-
-El vestido rojo...-
-¿Qué tiene el vestido rojo?-
-Desde que evitaste mi boda... Han asesinado a dos mujeres...-
-¿Y esas mujeres que tienen que ver conmigo?, no me vas a decir que soy sospechosa o algo así.-
-Las mujeres tenían mucho parecido a tu descripción física, fueron ultimadas con extrema violencia, con odio evidente y... Ambas llevaban puesto un vestido rojo.-
A Freen se le secó la garganta al instante con la nueva información y dejó de mirar la taza de café para ver directamente a los ojos a Becky, con clara preocupación. Abrió la boca sorprendida y se levantó del banquillo, comenzando a dar vueltas en círculos frotando su frente con la palma de la mano y los dedos.
-Ayer, después de salir de tu casa me llamaron precisamente para notificarme del segundo hallazgo, por eso fui a buscarte de inmediato. Tal vez fue instinto, y espero estarme equivocando pero, no puedo dejarte correr riesgo después de las "casualidades" de las circunstancias.-
-¡Excelente!, ¿estás tratando de decirme que arruinar tu boda le puso precio a mi cabeza?-
-Es una posibilidad, aunque hay muchas cosas que aún no encajan en el rompecabezas. Por lo pronto no puedo dejarte sin vigilancia. ¿Por qué no llamas a tu trabajo y pides unos días de licencia?.-
-No puedo faltar, estoy a días de terminar mi proyecto, dos proyectos más y me iré del país.-
-Wo, wo, wo, un momento: ¿Cómo que te irás del país?-
-Rebecca, mi estancia en Vancouver es temporal.-
-Entinces, con mayor razón debo protegerte y mantenerte a salvo, no eres ciudadana canadiense y podemos enfrentar problemas diplomáticos si alguien te toca un cabello.-
-Creo que lo que menos me tocaste anoche fue el cabello.-
-Sabes a qué me refiero.-Dijo Becky sonrojándose de inmediato.
-Prefiero que no vayas a trabajar, o llevarte y recogerte yo misma.-
-No hay manera de escapar de ti, ¿verdad?.-
-No la hay.-
-Desayunemos entonces y vámonos, se nos hará tarde y usted no puede dañar más su reputación, ese es mi trabajo.- Ambas sonrieron de buena gana y terminaron su desayuno. Freen levantó los platos llevándolos al fregadero y antes de comenzar a lavarlos, unas manos tomaron sus muñecas por detrás. Becky se pegó a su espalda y nuevamente esa descarga eléctrica recorrió de los dedos de los pies a la nuca de Freen, quien cerró los ojos y contorsionó un poco el cuello.
-Déjalos, al regresar los lavaré.- Dijo suavemente en su oído, lo que le erizó los cabellos de la nuca. Se separaron para evitar más contacto, caminaron hacia la sala por sus respectivos maletines y salieron del departamento para entrar al ascensor.
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Tras sus huellas.
Fiksi PenggemarEl caos y el orden son los momentos opuestos por los que todo tiene que atravesar alguna vez, pero coexisten en un breve momento... Y ese momento puede ser la razón de la existencia de ambos. Un momento inesperado, pero necesario.
