Saliendo de la reunión con la policía australiana fueron a comer algo y antes de irse al día siguiente se les metió la necedad de conocer un poco los alrededores (quien haya visto videos de Australia sabe que es un lugar infestado de fauna casi prehistórica: enorme, letal, pero las señoritas insistieron en tomar aire fresco, tal vez pretexto para estar a solas). Tomaron sus mochilas y salieron, regresando tres horas después, evidentemente despeinadas y con la ropa desarreglada, algo de tierra en su atuendo y visiblemente acaloradas.
-Por lo visto se divirtieron con la caminata.- Nam alzando una ceja con los brazos cruzados.
-Fue liberador- dijeron comenzando a quitarse la ropa y Becky quitando de la espalda de Freen muy delicadamente su mochila y dejándola en el piso.
-Ok, parte de la fauna australiana quedó traumada con sus exhibiciones, yo no. Vayan a darse una buena ducha y ahí terminen de dar su espectáculo. Nos vamos mañana temprano.- Se dio la vuelta y se retiró al estudio.
Freen volvió a acomodar la camiseta que ya iba a la altura de sus costillas e hizo una mueca de "no aguanta nada", tomó la ropa del suelo y la llevó al cuarto de lavado, saliendo en ropa interior y subiendo la escalera que Becky acababa de subir, llevando con ella las mochilas hasta la habitación.
La ducha duró un par de horas, tiempo que Nam aprovechó para poner música a todo volumen mientras cocinaba la cena. Pudo pedir comida a domicilio, pero ahora cuidaba a las chicas de cualquier atentado contra sus vidas y eso incluía cualquier alimento. Cenaron tranquilas, se fueron a dormir y a las 4 de la mañana ya estaban saliendo hacia Japón. Pasaron por algunos "juguetes tecnológicos y de comunicación", fueron a Inglaterra a establecer protocolos y planificación y después a Tailandia. Tal vez no era un lugar fortificado y lleno de seguridad, pero las tres contaban con más resguardo y mucho más indetectable: buenos amigos y muchos conocidos. Ahí las esperaba Irin, quien fue enviada como refuerzo por parte de la policía canadiense.
El plan era lanzar el anzuelo en Inglaterra, mientras ellas miraban el interrogatorio al que fue citado Dan sin que él supiese que ellas estaban ahí, los agentes cometieron la "indiscreción" de comentar que las chicas habían solicitado permisos. Becky fue a México a vacacionar y Freen a Tailandia. Como el objetivo principal era Freen, su exnovio solo tuvo que infiltrarse un poco con "dificultad" (ya que los agentes lo hicieron parecer que les llevaba un paso de ventaja y pusieron algo de "resistencia" ante sus intentos de obtener información. La triangulación entre Friend, Charlotte (una hacker excepcional que formaba parte de Interpol) y Tee desde Tailandia, prácticamente tenían a las chicas blindadas, rastreadas y monitoreadas cada momento del día. (Desactivaban los micrófonos cuando escuchaban ciertos sonidos y ya les tenían hasta las horas medidas antes de volver a encenderlos, por razones obvias).
Seng, el exnovio de Freen no se tragó el cuento de que estaban separadas para protección de Becky, y cierta información (migas de pan "olvidadas" por el camino) como unos segundos de ciertas cámaras mostrándolas juntas avanzar por pasillos de algún aeropuerto le hicieron creer que la situación estaba a su favor y que iba un paso adelante.
Ambas chicas se estaban quedando en el departamento de Heng, un amigo de Freen y Nam que ya llevaba un par de años viviendo con Non, el chico que conoció dos años y medio atrás en una gira local. Ambos eran cantantes y actores y el clic fue instantáneo.
-Si dejaran de gritar como perros recién atropellados les puedo dejar un rato a las chicas para que convivan y conozcan mejor a Rebecca- dijo Nam ya aturdida por los dos chicos que brincoteaban tomando de las manos a ambas, festejando por que su pequeño "Karma" por fin había encontrado a su "Dharma" y les parecía perfecta.
-Mira tus ojos, pequeño Karma, ¡brillan como un par de estrellas!-
-Y creo que Becky te presentó algo llamado "sonrisa", por que antes de ella, en tu cara nunca se vio una de esas. Me encanta "Dharma".-
-Basta chicos, se llama Rebecca y van a asustarla si siguen comportándose como si hubiesen perdido la razón.-
-Estamos felices, por ambas.- los chicos las soltaron y Heng sin dudar corrió hasta la habitación para regresar con una pequeña caja de madera de unos 30 centímetros por la parte más larga. Se la extendió a ambas y les hizo señas con la cabeza para que la abrieran.
-Consideren esto nuestro regalo de bodas.- dijo Heng y Non asintió.
-¿Una caja?- Becky volteó a ver a Freen quien la abría despacio.
-Antes que la abran, bajen sus mochilas, siéntense y pónganse cómodas.- Heng cerró suavemente la caja poniendo los dedos sobre la tapa y cuando Non intentó quitarles la mochilas que ahora no soltaban en ningún momento, ambas gritaron.
-¡Nooooo!- todos las miraron y ellas comenzaron a tartamudear.
-Noooo...sotras las quitaremos, gra... Gracias chicos.- Un pequeño led rojo se encendió en la cabeza de Nam y entrecerró los ojos por un segundo pero fingió no sospechar: las mochilas no se las quitaron desde Australia y las movían con cuidado.
-Bueno, me retiro y recuerden, no se quiten los rastreadores.-
-¿Cómo diablos vamos a quitarlos si nos los han inyectado como si fuésemos mascotas?.- Freen alzó un poco las manos e hizo gestos exagerados. Becky sonrió alzando las cejas y asintiendo.
-Bromeaba. Pasaré por ustedes en la noche, si Heng nos presta el departamento, iremos allá a que descansen.-
-Antes que te vayas, Nam: chicas, abran la caja.- ambas colgaron suavemente las mochilas y el segundo led se encendió en la cabeza de Nam quien ahora solo alzó la ceja. Asintió y fue con ellos hasta la sala. Ambas abrieron la caja despacio y cuatro juegos de llaves estaban ahí dentro, dos con muchas llaves y dos con solo un par.
-Nam, uno de los juegos pequeños es tuyo, el otro nos lo quedaremos nosotros.- Non tomó ambos juegos y uno se lo entregó a Nam y el otro lo colocó en la gaveta de llaveros con puertas de vidrio empotrada en la pared. Nam los miró como preguntando el resto de la explicación.
-Los otros dos juegos de llaves son para ellas: ya se encargarán de organizarlas en llaveros o separarlas según su comodidad. El departamento ahora es de ustedes, el derecho al estacionamiento para los dos autos está pagado por un año: el Porsche amarillo 911 Targa 4S y el ZEEKR gris estacionados ahí son de ustedes, ya decidirán quién conduce cuál. Las motocicletas necesitan el espacio extra reservado, pero ya pueden usarlo. Las llaves del departamento, y las llaves de nuestro corazón, chicas.-
-Ridículos- Rodri los ojos Nam.
-Chicos, esto es demasiado y no podemos aceptarlo- Becky se resistió pero ellos insistieron, cerrando la mano que ella extendió con las llaves.
-Heng, yo... ¿dijiste boda?.- Freen regresó dos pasos la conversación.
-Si nos dejan ser padrinos, por supuesto, por que no dejaremos que nadie aparte de Rebecca y tú lo tengan.-Becky reaccionó y sus ojos se perdieron en la nada, abrió la boca y casi babea cuando empezó a asimilar.
-Usted me debe una boda, señorita Sarocha- Desarmaron a Freen con la respuesta de Becky, quien fue corriendo hasta las mochilas colgadas y sacó una cajita de terciopelo de la suya.
-No tan rápido, señorita Armstrong- Freen hizo lo mismo sacando una cajita igual, pero en color antagónico: la de Becky era de un azul rey perfecto, la de Freen de un rojo vino espléndido.
No hizo falta hablar, las miradas con sonrisa en ellas hicieron que sus manos se encontraran y delicadamente Becky deslizó un anillo delgado con una piedra pequeña y discreta. El que Freen puso en el dedo de Becky era tipo alianza delgada con la piedra incrustada en medio del mismo símbolo de la puerta del departamento de Becky. Ella abrió grande la boca y los ojos, Freen asintió como diciendo que conocía el secreto. Se abrazaron y se dieron un beso muy decente debido a que tenían público.
-¿Ya me puedo ir?, me dará un coma diabético y tendré que arrancarme los ojos si sigo presenciando esto.-
-Lárgate, te esperamos por la noche.-
-No seas ruda con Nam, Fini.-
-Amo a Rebecca y si no la cuidas voy a confiscártela- dijo en broma Nam.
-No me hagas llegar a la corte marcial por hacer albóndigas con un superior, Orntara.-
La capitana se dio la media vuelta y enseñó el dedo medio a Freen. Cerró la puerta por fuera y los dejó, mientras el resto de sus amigos llegaban para la reunión.
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Tras sus huellas.
Hayran KurguEl caos y el orden son los momentos opuestos por los que todo tiene que atravesar alguna vez, pero coexisten en un breve momento... Y ese momento puede ser la razón de la existencia de ambos. Un momento inesperado, pero necesario.
