"Que comience el juego"... Fue la nota que recibió Freen cuando su entrega de almuerzo llegó; la nota y una rosa negra. La recibió y regresó a su espacio de trabajo como si nada hubiese pasado.
Ya estando adentro su primer impulso fue llamar a Rebecca, pero eso sería equivalente a hacerla reaccionar de una manera "visceral" y él no pensar en frío la ponía en peligro en automático. Sacó las llaves de su bolso; una llave plana con círculos en bajo relieve en lugar de dientes entró en un compartimiento oculto de uno de los cajones del escritorio antiguo. Retiró algunos objetos y mientras los guardaba en su maletín hacia una llamada.
-Mi trabajo aquí terminó, por favor, prepara el vuelo, espero los datos encriptados y te avisaré cuando esté en el nuevo destino.-
cortó la llamada y subió hasta la oficina de su jefa inmediata. Le entregó una carta sellada a la doctora Trudeau y después de leerla, su jefa asintió con la cabeza, solicitó por el intercomunicador un taxi, se despidió de Freen con un abrazo y le deseo buen viaje.
-La restauradora acaba de abandonar el museo, esperamos indicaciones. Repito, esperamos indicaciones.- Uno de los elementos de guardia notificó la salida de Freen y su ascenso a un vehículo del que registraron las placas. En cuanto Irin obtuvo la actualización fue en busca de Rebecca que se encontraba en el laboratorio intercambiando puntos de vista e información con el equipo forense.
-La señorita restauradora acaba de abandonar el edificio del museo, ¿que procede ahora Comandante Armstrong?-
-Espero que la estén siguiendo ahora mismo y no la hayan perdido. Hay mucho de por medio Irin.-
Becky se retiró las gafas plásticas y la bata y colocó los papeles que tenía en la mano en el escritorio pequeño junto a la puerta de entrada del área, colgó la bata en un gancho metálico atornillado en la pared y salió de prisa, dando las gafas a un interno que se encontró en el camino. Irin la seguía mientras preguntaba y notificaba a la vez que era prioridad la seguridad y ubicación de la chica.
-Te estaré informando, por lo pronto envía dos elementos a la dirección que te indiqué, es su casa.-
-De inmediato... Becky, piensa en frío y no cometas un error por favor, cuídate y mantente en contacto.- Rebecca asintió y subió a su auto para salir de inmediato rumbo al museo. Desplegó la computadora del auto, colocó la torreta y se abrió paso entre el tráfico. Activó la localización del anillo en la computadora y siguió la trayectoria. Freen no iba hacia su departamento, iba hacia el aeropuerto.
-¿Qué rayos hay en tu cabeza Freen?.- dijo para su misma y cambió el rumbo.
Al llegar al aeropuerto su identificación le abrió muchas puertas (y bocas) y corrió hasta el andén desde donde partiría el vuelo de Freen...
-No pudo tomar un vuelo tan rápido, necesito el destino de ese vuelo de inmediato.-
-Comandante Armstrong, los vuelos privados requieren una orden judicial para dar esa información.-
-Deme un minuto.-
-Fueron tres minutos y el teléfono del gerente de la aerolínea estaba contestando su teléfono fijo en el escritorio.
-De inmediato, señor- se limitó a decir, colgando el aparato y mirando a Becky.
-Una disculpa comandante, usted sabe, las políticas...-
-Destino, por favor.-
-Paris.-
-Gracias. Disculpe las molestias.-
-Estamos para servirle y es un honor contribuir con el departamento de justicia federal.-
Rebecca le tendió la mano de forma apresurada y salió de la oficina. Abrió una notificación de la aplicación que rastreaba el anillo para seguir el rastro... La ubicación señalaba el mismo aeropuerto. Siguió la señal hasta un establecimiento de resguardo de equipajes y solicitó permiso para pasar a buscar el objeto, que se encontraba en un locker, junto con una nota y una rosa negra.
-Lo siento, quedarme hubiese sido bueno y malo a la vez. Espero poder explicarlo algún día.-
-¡aaaaaaggggggrrr!- ladró rabiosa jalando su cabello con la mano libre. Pidió llevarse el objeto a lo que, por un poco de dinero y al ver que no era algo de mucho valor a simple vista, y ante la placa de oficial, quien atendía no se negó.
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Tras sus huellas.
FanfictionEl caos y el orden son los momentos opuestos por los que todo tiene que atravesar alguna vez, pero coexisten en un breve momento... Y ese momento puede ser la razón de la existencia de ambos. Un momento inesperado, pero necesario.
