Ustedes lo pidieron y aquí está espero les guste
Una vez más, estaba frente a él. Boruto Uzumaki, el joven que un año atrás había secuestrado a la niña que Tsunade consideraba como su nieta. Ahora, lo atendía igual que a cualquier otro paciente, pero la diferencia era abismal: Boruto no decía una sola palabra. Vestía una camisa de fuerza y un bozal que parecían más propios de una escena sacada de una pesadilla. Para algunos, aquello podía parecer una medida exagerada, pero Tsunade sabía que no lo era. Cuando lo trajeron al hospital, Boruto había mordido a varios enfermeros, desesperado por soltarse, como un animal acorralado.
Tsunade observaba al joven con una mezcla de incredulidad y lástima. Había intentado convencer a su familia de que lo visitaran, pensando que, tal vez, su presencia pudiera romper aquel silencio inquietante, pero Boruto nunca reaccionaba como esperaban. Ahora, incluso Naruto le había pedido verla, aunque Tsunade no estaba segura de que fuera buena idea. Ella no comprendía del todo la mente de Boruto. Para ella, estaba atrapado entre la delgada línea de la inestabilidad y la incompetencia mental.
Tenía la sospecha de que, si Sarada le pedía sacarse un ojo o arrancarse la lengua, Boruto lo haría sin dudarlo, solo para demostrar su devoción enfermiza. Pero también era capaz de cualquier cosa, incluso de matar, si eso significaba permanecer cerca de ella. Su mente era un caos indescifrable. Según los testimonios de Sarada, cuando ella le gritaba, Boruto a veces se reía de manera inquietante, como si el dolor no lo tocara. Luego, en otras ocasiones, actuaba como si hubiera olvidado por completo la discusión, como si su mente pudiera borrar recuerdos a voluntad.
Quizás ese era su mecanismo de defensa, pensaba Tsunade. Tal vez su mente era más frágil de lo que nadie imaginaba. Pero una cosa era clara para ella: Boruto no podía llevar una vida normal. Su trastorno antisocial, una forma de psicopatía, lo hacía impredecible y peligroso. Lo mejor para él era mantenerse en un lugar donde no pudiera lastimar a nadie ni ser lastimado. Después de todo, no había dudado en asesinar a su mejor amigo y mentor, alguien que había sido como un hermano mayor para él.
Tsunade se acercó un poco más. Observó el bozal y la camisa de fuerza. No confiaba en él, ni siquiera ahora, sedado y atado. Su agresividad había obligado al equipo médico a recetarle calmantes lo suficientemente fuertes como para ralentizarlo, pero no tanto como para dejarlo inconsciente.
—Buenos días, Boruto. ¿Dormiste bien? —preguntó con un tono calmado, casi maternal. Pero, como siempre, él no respondió. Tsunade suspiró, mirando los informes.
—Una de las enfermeras me dijo que te has comportado bien últimamente. Incluso te dieron una planta como premio. Buen trabajo.
...
Sin embargo, en el fondo, no confiaba en esas muestras de "buen comportamiento". Había días en los que Boruto era un vendaval de violencia y otros en los que parecía un lago en calma. Esa inconsistencia era tan desconcertante como molesta para ella.
—¿Puedo pasar? —preguntó una voz masculina detrás de la puerta. Tsunade ya sabía quién era.
—Pasa, Naruto —respondió con tono neutral.
La puerta se abrió lentamente, revelando al Séptimo Hokage, Naruto Uzumaki. Llevaba una caja en las manos, y su rostro, aunque intentaba mantener la compostura, reflejaba una tristeza profunda.
—Buenas tardes, vieja Tsunade. Hinata quiso traerle unas cosas a Boruto —dijo, mostrándole la caja.
Tsunade la tomó y comenzó a revisarla con cuidado. Había papel higiénico, ropa interior, varios suéteres y una fotografía familiar. Todo parecía normal.
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Borusara
FanfictionOne-Shots aleatorios de este ship todo lindo todo hermoso donde experimentare con ideas como AU o Heats canon , también usaré historias que fueron canceladas y tenían potencial claro está dándole el crédito a los autores de dichas obras ya que me en...
