El viento abrasador del desierto azotaba los rostros de los agotados sobrevivientes de Konoha mientras cruzaban las puertas de la aldea de la Arena. Sus cuerpos estaban cubiertos de polvo y sudor, sus miradas reflejaban el peso de la tragedia. La caída de su hogar aún era una herida abierta en sus corazones.
Shikamaru, sin perder tiempo, se dirigió a Gaara para informarle de lo ocurrido. La noticia de la destrucción de Konoha había sacudido a todas las naciones shinobi, y la desesperanza se extendía como un veneno silencioso en los corazones de quienes habían logrado escapar. Los Otsutsuki habían descendido como dioses castigadores, aniquilando a los que alguna vez fueron considerados los guerreros más fuertes.
Ada, con una expresión perdida y la voz temblorosa, relató lo que había sufrido. Había sido capturada por un Otsutsuki con Rinnegan, quien la sometió con facilidad. Le arrancó un ojo sin piedad y le arrebató la omnipotencia, destruyendo la ilusión que ella misma había creado. Ahora todos habían recuperado sus recuerdos, pero ¿de qué servía si estaban siendo invadidos por seres imposibles de derrotar?
Daemon, en su intento por proteger a su hermana, también había caído. Su poder, al igual que el de Ada, había sido despojado. De Code no había rastro. Los Shinju, por razones desconocidas, habían dejado de aparecer, como si los Otsutsuki hubieran decidido que esas criaturas no eran de su agrado.
Kawaki... desaparecido. Convenientemente ausente en el momento en que su mentira se desplomó. Cuando aquellos a quienes juró destruir llegaron, fue el primero en retroceder.
Boruto... capturado. Ahora estaba en manos del Clan Otsutsuki y nadie sabía cuál sería su destino.
Sin embargo, aún quedaba una última carta por jugar. Entre los refugiados, Kashin Koji se escabulló con sigilo hasta infiltrarse en la aldea de la Arena. Buscaba a una persona, la única que, según él, podría tener una oportunidad de salvar a Boruto.
Sakura frunció el ceño mientras revisaba los monitores que mostraban los signos vitales de su hija. El brillo de la pantalla resaltaba las ojeras bajo sus ojos, la fatiga acumulada después de horas de lucha por salvarle la vida.
—Su respiración y ritmo cardíaco ya son estables. Las heridas fueron desinfectadas... ya está fuera de peligro —explicó con alivio, aunque su voz apenas disimulaba la angustia que aún la embargaba.
—¿Cuándo despertará? —preguntó Mitsuki con la voz cargada de incertidumbre.
Sakura desvió la mirada, su rostro tenso por la impotencia. Observó a Sarada, frágil y pálida, conectada a los monitores médicos. La escena se le antojaba irreal.
—Es difícil saberlo —admitió con pesar—. Perdió mucha sangre... si no la hubieras llevado al tren a tiempo, Mitsuki, ella habría...
No pudo terminar la frase. El pensamiento de perder a su hija era una carga insoportable. Mitsuki apretó los puños, sintiendo el peso de la responsabilidad sobre sus hombros.
—Boruto... Boruto me confió la vida de Sarada —susurró con tristeza—. Me pidió que la salvara.
Sakura bajó la mirada, asimilando sus palabras.
—Ya veo...
Se giró y salió de la habitación, incapaz de soportar la atmósfera sofocante del dolor y la incertidumbre. Afuera, el ambiente era igual de sombrío. Los heridos llenaban las carpas médicas, susurros de desesperanza flotaban en el aire. Shikamaru discutía con Gaara sobre lo ocurrido. La comunicación con los otros Kages ya estaba en marcha. La verdad golpeaba como un mazo: Konoha había caído, los Otsutsuki estaban en la Tierra... y el verdadero hijo de Naruto Uzumaki era Boruto.
ESTÁS LEYENDO
Borusara
FanfictieOne-Shots aleatorios de este ship todo lindo todo hermoso donde experimentare con ideas como AU o Heats canon , también usaré historias que fueron canceladas y tenían potencial claro está dándole el crédito a los autores de dichas obras ya que me en...
