Sinfonía de Dudas

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Para todos, ella era la mujer seria, estricta y refinada que lideraba una de las compañías millonarias más exitosas del país. Nadie la veía sonreír demasiado, su mirada firme y calculadora era el terror de quienes se atrevían a desafiarla en las juntas de negocios. Pero si alguien la conocía realmente, sabría que detrás de esa fachada perfecta se escondía otra realidad: Sarada Uchiha era la fan número uno de Boruto Uzumaki.

Un famoso cantante de k-pop, uno de los más exitosos del mundo. Su personalidad extrovertida, animada y a veces algo boba, había conquistado millones de corazones. Pero, para Sarada, su verdadero encanto era su capacidad para transmitir emociones tan puras a través de sus canciones, lejos de la superficialidad que solía criticar en la industria. Porque Boruto no solo era su esposo; era su mayor inspiración.

—Esa ropa se le ve increíble —susurró Sarada mientras observaba el concierto en la pantalla de su oficina. Su mirada brillaba con un afecto imposible de ocultar. Al otro lado del escritorio, Chouchou la veía divertida.

—¿Quién diría que el idiota del salón y la chica más aplicada de la clase se casarían? —comentó burlona, arqueando una ceja al ver la expresión embobada de su amiga.

—¿Quieres quedarte a dormir en la oficina? —preguntó Sarada con seriedad fingida, aunque la ligera curvatura en la comisura de sus labios la delataba.

—Ni una broma se te puede hacer... —se quejó Chouchou, cruzándose de brazos—. Además, ¿no se supone que odias el k-pop? Siempre dices que es música de pubertas.

—Pero la de Boruto es diferente. Es profunda, expresa sus sentimientos sin necesidad de sexualizar a la mujer o vender fantasías vacías. —Sarada desvió la mirada hacia la pantalla, donde Boruto cantaba con intensidad, sus gestos transmitiendo cada palabra como si fueran pensamientos nacidos de su propio corazón.

—Claro, claro. Eso dices porque todas sus canciones están inspiradas en ti. —Chouchou rodó los ojos, aunque sonreía al ver lo enamorada que estaba su amiga—. Pero en serio, ¿por qué nunca vas a uno de sus conciertos?

Sarada se quedó en silencio por un momento. Ya habían pasado cinco años desde que comenzaron a salir, sumando también el tiempo que llevaban casados. Boruto había sido cantante desde la preparatoria, y aunque siempre estaba de gira o grabando, nunca dejaba de esforzarse por estar con ella. Pero ella... ella nunca había ido a verlo.

—Me desmayaría de la emoción y arruinaría el espectáculo... o podría poner nervioso a Boruto —murmuró en voz baja, como si admitiéndolo se convirtiera en un defecto que debía corregir.

—¿Ponerlo nervioso? Si en un concierto se cayó de la plataforma y aun así siguió con el show. —Chouchou soltó una carcajada al recordar el incidente—. De hecho, creo que le agregó más carisma al espectáculo.

—Eso no fue gracioso. —El rostro de Sarada se tensó al recordar la preocupación que había sentido ese día. Boruto había llegado a casa con un moretón horrible en la espalda. Pero aun así había seguido cantando hasta el final, sonriendo como si el dolor no existiera—. Estaba dispuesto a seguir cantando aunque se estuviera muriendo de dolor...

El silencio que siguió fue incómodo. Chouchou notó cómo Sarada parecía perderse en sus pensamientos, con los ojos fijos en la pantalla pero claramente ausente. Finalmente, decidió empujar un poco más.

—Mira, yo entiendo que te preocupe ser la esposa de un cantante famoso y todo eso. Pero... ¿de verdad te importa tanto lo que dirán los demás? —preguntó con sinceridad—. ¿O es que te aterra darte cuenta de que eres tan vulnerable como esas fans pubertas que tanto criticas?

Sarada apretó los labios. No era solo eso. Sabía que Boruto la amaba y que jamás haría algo que la lastimara. Pero aún así... ser parte de su mundo parecía una tarea demasiado grande para alguien tan rígido como ella.

BorusaraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora