Boruto observaba su plato con una expresión ausente. Frente a él, los panqueques esponjosos y el cóctel de frutas que Sarada había preparado con esmero se veían tan perfectos que debería haber sentido hambre. Era su desayuno favorito, pero hoy la comida le parecía más un desafío que un placer.
Sarada, todavía vestida con su atuendo formal, se movía por la cocina con la eficiencia de quien tiene un horario que cumplir pero que aun así se toma un momento para cuidar de la persona que ama.
—¿Te le vas a quedar viendo o vas a comer? —preguntó ella con una ligera sonrisa en los labios, aunque en su mirada había un rastro de preocupación que intentaba ocultar.
—Eh... —respondió él de forma nerviosa, parpadeando al ser sacudido de sus pensamientos— Sí, ya voy.
Tomó un pedazo de sandía del coctel de frutas y se lo llevó a la boca, intentando que el acto de comer se sintiera natural. Pero en cuanto el dulce jugo se esparció por su lengua, la sensación fue repulsiva. Un sabor agrio e insoportablemente desagradable se apoderó de su paladar. Miró el plato de nuevo, sintiendo cómo un ardor se acumulaba en su garganta. Era como si su estómago rechazara cualquier intento de alimentarse.
Aun así, apretó la mandíbula y se obligó a tragar. No quería preocupar a Sarada, quien ya lo miraba con una expresión inquisitiva.
—Bueno, acaba tu desayuno. Yo debo ir a la oficina, pero volveré temprano —dijo ella con naturalidad antes de inclinarse y darle un beso rápido en la frente—. Acábate tu desayuno, Boruto.
—Sí... —logró decir apenas, esperando que su voz sonara normal. El ruido de la puerta al cerrarse detrás de Sarada fue como un disparo de partida. Apenas la escuchó salir, se levantó de inmediato con una mano sobre la boca y corrió al baño.
Los minutos siguientes fueron una lucha desesperada contra la náusea. Sus brazos temblaban mientras se sostenía del borde del lavabo, su respiración entrecortada y su piel cubierta por una fina capa de sudor. Cuando al fin el malestar cedió un poco, se dejó caer pesadamente sobre una silla, con la mirada perdida en algún punto del suelo.
—¿Qué comí...? —se quejó, masajeándose las sienes con frustración.
Ya llevaba días así, pero se negaba a creer que fuese algo grave. No quería ir al hospital; la idea de que le pusieran una inyección o le dijeran que debía quedarse en observación le producía más temor que cualquier otra cosa. Prefería convencerse de que era solo una gripe pasajera o algo sin importancia.
Bostezó largamente y se frotó un ojo con la palma de la mano. Sus párpados se sentían pesados, demasiado para alguien que se suponía debía ir a trabajar.
—Unos quince minutos más... —murmuró antes de cerrar los ojos y dejarse arrastrar por el agotamiento que parecía consumirlo sin piedad.
...
El sonido de la puerta abriéndose con fuerza hizo que Sarada levantara la mirada de los papeles que revisaba en su oficina. Apenas había pasado una hora desde que había llegado y ya se encontraba lidiando con reuniones y documentos interminables. Pero nada la preparó para la mirada furiosa de Shikadai al irrumpir en la habitación.
—Sarada, ¿podemos hablar? —preguntó él, aunque su tono dejaba claro que aquello no era una simple petición.
—¿Shikadai? ¿Qué haces aquí? —respondió ella, sorprendida por la evidente molestia de su amigo. Casi nunca lo veía así; Shikadai era el tipo de persona que mantenía la calma incluso en situaciones tensas. Algo debía estar realmente mal.
—Vine a hablar de Boruto. —La voz de Shikadai era cortante, pero también había preocupación mezclada con la irritación. Cerró la puerta tras de sí y cruzó los brazos, su ceño fruncido—. No hizo ninguna de sus misiones esta semana. ¿Tienes idea de cuánto trabajo acumulado dejó a su equipo? ¡Tuve que cubrirlo en dos misiones porque simplemente no apareció!
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Borusara
FanfictionOne-Shots aleatorios de este ship todo lindo todo hermoso donde experimentare con ideas como AU o Heats canon , también usaré historias que fueron canceladas y tenían potencial claro está dándole el crédito a los autores de dichas obras ya que me en...
