Laura:
—¿La sesión no debería empezar ya?
La psicóloga parpadea y carraspea, cruza las piernas y pone la punta del boli sobre su libreta lista para anotar.
—Lo siento, aun me sorprende que fueras tu quien pidió una cita conmigo.
—Pff, que poco profesional.
Se ríe.
—Algunas cosas no cambias.
—Son parte de mi.—Suspiro.—¿Empezamos? Para que me pueda ir rapido.
Ella sonríe.—Claro que si.
(***)
Empujo la puerta trasparente del edificio donde se encuentra el consultorio de mi psicóloga y me encuentro a Brendan esperándome fuera.
—Listo.—Menciono bajando las escaleras hasta llegar a el.
Brendan me toma de la mano y caminamos juntos.
—¿Cómo estuvo?—Tira deteniéndome.
—Revelador supongo. Vamos, tengo hambre.—Cambio rapido del tema y soy yo la que tira de el, mientras lo escucho reir.
(***)
—Recuérdame la primera fecha de tu presentación de navidad.
—Sabes muy bien que es el primer viernes de diciembre.—Comento, el se acomoda a mi lado mientras estamos en la cama.—Pero... habrá un preestreno antes.
—¿En serio?
—Se bien que quieres y las entradas son reducidas, iran personas importantes y si quieres ir debo consultarlo con la dirección.
—¿Si quiero? Claro que quiero.
—Personas importantes.—Aclaro.
—¿No soy importante para ti?
—Para la sinfónica.—Aclaro.—Y hablo de políticos y el alcalde, quien costea esto. Llevara a su familia seguramente.
Me pone una expresión fastidiosa.
Suspiro.—Vere que puedo hacer.
Sonríe y toma mi rostro, llevando mi boca a la suya y luego me abraza. Me muevo inquieta.
—Déjate querer.—Me regaña.
La cara me arde y mis manos solas le rodean la cintura.
—Mucho mejor.
(***)
Los aplausos rodean el teatro, primero a los bailarines en el escenario a quienes les entregan flores, luego ellos mismos extienden sus agradecimientos hacia el coro y finalmente hacia nosotros, que nos encontramos en la zona baja del escenario, nuestro director se pone de pie y se gira hacia el publico invitado en nuestro preestreno, nos señala y ellos vuelven a aplaudir.
Todos nos ponemos de pie y mis ojos buscan a Brendan, no debo buscar demasiado porque es el más emocionado y cuando hacemos contacto visual se vuelve un loco aplaudiendo, mi compañera me empuja con el codo fastidiándome y la cara se me enrojece
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En los ojos de Laura
RomanceLa violonchelista Laura Mirren ha perdido el rumbo de su vida tras un accidente y con ello su amor, sus ganas y su deseo de volver a tocar frente a miles de personas. Para Laura su vida no volverá a ser la misma. Y será su enfermero a su disposición...
