POV NARRADOR
En una vieja casona se encontraban dos niñas jugando, Lilith y Edalyn Clawthorne, hermanas inseparables. Las dos pequeñas corrían alegres por la sala, hasta que la más pequeña, Edalyn, tropezó y comenzó a llorar al rasparse la rodilla.
—Hey, hey, tranquila, no llores —dijo Lilith, la mayor de las hermanas, mientras corría a consolarla.
Buscando aliviar el dolor de su hermana, Lilith ideó una solución "poco" ortodoxa. Se arrodilló junto a ella y recitó con determinación:
—Por el dolor que a mi aliado atormenta, quiero que mi corazón lo entienda, por tanto, lo sienta: ¡dolor compartido!
La herida de Edalyn se redujo notablemente, dejando solo una pequeña raspadura. En cambio, una nueva lesión, de menor tamaño, apareció en la rodilla de Lilith. Aunque sentía dolor, no le importó; su hermana estaba bien.
—¿Te sientes mejor? —preguntó con una sonrisa.
—¡Sí! Ya me siento mejor, Lilith —respondió la pequeña, abrazando a su hermana con fuerza.
Lilith correspondió el abrazo y, con ternura, le preguntó:
—¿Siempre juntas?
—Siempre —respondió Eda con convicción.
Ambas permanecieron abrazadas unos momentos, compartiendo ese instante especial, antes de volver a jugar como si nada hubiera pasado.
Edalyn y Lilith eran parte de los Clawthorne, una familia de renombrados brujos conocidos por su maestría en la creación de taliamigos. Para ellas, la magia no era extraña; la manejaban con la misma naturalidad con la que respiraban. Con el paso del tiempo, ambas se convirtieron en brujas excepcionales, soñando con ingresar juntas al Aquelarre del Emperador. Sin embargo, la vida a menudo sigue un curso distinto al que se desea.
—Lo siento, jovencitas —dijo un reclutador del Aquelarre, dirigiéndose a las hermanas con seriedad—. Lamento informarles que solo queda un cupo para inscribirse en el Aquelarre.
—Mañana se decidirá quién obtendrá el lugar a través de un combate —continuó el reclutador antes de marcharse.
—¿Por qué hiciste eso, Lilith? —reclamó Eda, molesta, mientras se cruzaba de brazos.
—Edalyn, él no tiene la culpa de que solo quede un cupo —respondió Lilith, ajustándose las gafas con calma—. ¿O acaso tienes miedo de combatir y por eso querías armar un escándalo?
Una sonrisa felina apareció en su rostro, lo que molestó aún más a la menor.—En tus sueños te tendría miedo, nerda —exclamó Edalyn con su característico descaro—. Así que será mejor que te prepares bien, o barreré el piso contigo, hermana.
La sonrisa confiada ahora adornaba el rostro de Eda, dejando claro que no iba a contenerse.
El día pasó y ambas hermanas se dedicaron a prepararse para el combate que decidiría su futuro.
—¡Damas y caballeros! Hoy nos encontramos en la capital de las Islas Hirvientes para decidir quién será merecedora de un puesto en el Aquelarre de nuestro gran emperador, Belos —anunció el presentador con entusiasmo, mientras el público estallaba en vítores—. ¡Por un lado, tenemos a Lilith Clawthorne!
La multitud aplaudió efusivamente mientras Lilith, la mayor, hacía una entrada triunfal, irradiando elegancia y determinación.
—¡Y en la otra esquina, la bruja joven más fuerte del momento: Edalyn Clawthorne!
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Luz de Medianoche
RomanceLuca un joven latino con gran carisma y gran corazón y que le encantan la música, los videojuegos, la ficción y fantasía de todo tipo, tiene que despedirse de las cosas que ama por culpa de sus decisiones a causa de una ira escondida en lo más profu...