El amanecer se filtraba débilmente a través de las cortinas de su apartamento. Elisa no había dormido. Sus ojos, enrojecidos y cansados, reflejaban el peso de una decisión que llevaba demasiado tiempo evitando.
Frente a ella, la pantalla de su laptop brillaba con un documento ya revisado una y otra vez. Elisa bebió el último sorbo de café frío y tomó una respiración profunda antes de abrir sus redes sociales.
Su mano temblaba ligeramente mientras escribía.
*"Durante años, fui alguien que no era. Me escondí detrás de una pantalla, detrás de un nombre que no me pertenecía por completo. Lo hice porque temía lo que significaba ser Elisa Galina, porque temía que el peso de mi apellido borrara todo lo que yo era. Pero la verdad siempre encuentra su camino."*
*"Hoy, les hablo no como la chica que transmitía sus noches jugando videojuegos, ni como la amiga con la que se reían en streams, sino como Elisa Galina, hija de Victoria Galina, la presidenta del Grupo Galina."*
*"Me retiro de las redes. No habrá más streams, ni más publicaciones. No puedo seguir dividiendo mi vida entre lo que el mundo espera de mí y lo que realmente soy. Gracias a todos los que me acompañaron en esta parte del camino. No lo olvidaré."*
*"Adiós."*
Elisa leyó cada línea una última vez antes de dar clic en "Publicar". Cerró la laptop con un movimiento decidido y dejó escapar el aire contenido en sus pulmones.
Minutos después, su teléfono comenzó a vibrar sin descanso: notificaciones, mensajes, llamadas perdidas. Su nombre ya era tendencia.
**#ElisaGalina**
**#AdiósElisa**
**#LaVerdaderaElisa**
Las teorías, los comentarios y las opiniones inundaban cada rincón de internet. Algunos la admiraban por su valentía, otros la acusaban de haber mentido durante años. Pero Elisa ya no prestaba atención.
Se desplomó sobre el sofá y cerró los ojos. El ruido del mundo exterior quedaba amortiguado por el silencio de su apartamento.
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Días después...
Elisa ignoró cada llamada, cada mensaje. Marcela, Diana, Nelly… todas intentaron comunicarse con ella, pero Elisa simplemente no podía enfrentarlas.
Pasaba sus días entre reuniones con su madre, revisiones de contratos y largas horas en silencio frente a las ventanas de su oficina. Se había convertido exactamente en lo que su madre quería: fría, distante, eficiente.
Pero por las noches, cuando todo quedaba en silencio, volvía a Brenda, volvía a sus amigas, volvía a la versión de sí misma que había abandonado en el camino.
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El día de la gala...
El cielo nocturno estaba despejado y la ciudad brillaba con luces doradas. En el gran salón del hotel más exclusivo de la ciudad, todo era opulencia: candelabros de cristal, arreglos florales perfectamente calculados y mesas decoradas con manteles de seda.
Políticos, empresarios, inversionistas… todos los nombres más importantes estaban allí, expectantes.
En uno de los extremos del salón, Victoria Galina conversaba con un grupo de hombres trajeados cuando uno de los guardias se acercó.
—Señora Galina, su hija ha llegado.
El salón se silenció poco a poco cuando las grandes puertas de madera se abrieron.
Elisa entró.
Llevaba un vestido negro largo, de corte impecable, que se ceñía perfectamente a su figura. El cabello recogido en un moño bajo, elegante y pulcro, y un maquillaje sutil que resaltaba la dureza de su mirada.
Cada paso que daba resonaba sobre el mármol pulido, y aunque su corazón latía con fuerza, su expresión era una máscara perfecta de control.
Elisa avanzó con la mirada fija al frente, sin desviar la atención hacia los murmullos ni las miradas que la devoraban con curiosidad.
Al llegar junto a su madre, Victoria le ofreció una leve sonrisa aprobatoria.
—Hiciste que valiera la pena esperar —dijo Victoria en voz baja.
Elisa no respondió. Se limitó a alzar ligeramente la barbilla y mirar al frente.
El maestro de ceremonias tomó el micrófono y anunció:
—Damas y caballeros, es un honor presentarles oficialmente a la heredera del Grupo Galina… ¡Elisa Galina!
El salón estalló en aplausos.
Elisa sonrió levemente, una sonrisa medida, controlada, perfecta. Pero en su interior, algo seguía latiendo con fuerza, algo que ninguna cantidad de aplausos ni miradas admirativas podía silenciar.
Y mientras las luces se centraban en ella, mientras el mundo celebraba su llegada, Elisa sintió una punzada en el pecho.
*"¿Esto era lo que realmente quería?"*
Pensaba la castaña la cual su respuesta fue...
Que no...
Ella nunca quiso esto...
Ella solo quería ser Elisa...
Alguien normal....
No Elisa Galina hija de la Presidenta del Grupo Galina...
Heredera del grupo Galina....
Se sentía tan abrumada, estresada y sobre todo infeliz de fingir ser alguien que ella nunca quiso ser.
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"A pesar de las tormentas en mi mente y el peso de mis recuerdos,
Tu amor sigue siendo la luz que nunca se apaga;
aunque los años pasen y el odio que tienes por mi pasado crezca,
en mi corazón siempre habrá un rincón reservado solo para ti."
Para: Brenda
~Elisa
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Bueno este es el fin del pequeño m
maratón de 3 capitulos por fin de año espero les guste y feliz fin de año espero todes se la pasen bien con sus familias y amigos.
Y también gracias por esperar siempre los capítulos apesar que me tardo en publicar pero gracias por el apoyo.
Y sobre todo gracias al grupo La rebelión Brenlisa por el apoyo.
He tardado en publicar por qué he estado teniendo bloqueos y por eso no he podido escribir.
Pero bueno espero les guste se vienen cositas nos vemos hasta el próximo año jajaja
Byeee.
👋💜🖤
