Encanto

34 15 5
                                        


Creo que estoy loca,
o peor aún, desesperada.
¿Cómo me atrevo a verlo con esos ojos?
A encontrar un encanto en sus tupidas pestañas,
En sus hoyuelos al sonreír,
en sus grandes manos al abrazarme y sujetarme contra su cálido y confortante pecho.

En volverme loca
cuando al estar así de unidos
lo escucho respirar
el aroma de mi cabello
y sentir la vibración de nuestros cuerpos cuando alegre se ríe,
Pero trata de ahogarlo enterrando su cara en mi cuello.

No puedo ni debo sentir el encanto,
Pero es que sus ojos se han vuelto tan profundos,
tengo miedo y tentación
de sumergirme en ese vacío castaño.
¿Siempre tuvo ese lindo rostro?

Dios, ampárame.
Porque quiero pecar.

Que ya no diga más mi nombre
con esa boca,
con esa voz,
con esos labios,
con esa sonrisa
Porque morderé la manzana.

Que deje de acercarse cada que me mira,
que ignore éste imán que nos une y nos guía.
Que no me dé una posibilidad
Cada que estira sus manos hacia mí.
Por favor, que tenga piedad.

Que ya no me mire así,
así cómo que siempre supo quién soy
Y eso lo ha deslumbrado.
Así cómo si ya lo supiera todo,
que no necesito fingir
y no hay necesidad de esconderme, sino de entregarme.

Que no actúe de esa forma
Tan coqueta y cordial
dónde me demuestra que me acepta y que está dispuesto a esperar.
Que soy la única condena
por la que piensa pagar.

Por favor, Dios.
Es realmente difícil
cuando él es el primero que me mira
Siempre, sin importar la multitud.
Parece un juego de cacería,
pero cuando estamos solos
me ofrece su cuello.
Se vuelve tan tierno, frágil,
pero aún más: dispuesto.

No resistiré,
lo sé porque cuando removió
su mojado cabello azabache
me quedé sin aliento.

Sus labios abiertos,
su respiración entrecortada,
su piel brillante y repleta de perlas de sudor
mientras la ropa se pegaba a su cuerpo...

La vergüenza se apoderó de mí
cuando tomó mi rostro con su mano
para hacerme voltear hacia arriba
y conectar su mirada con la mía
- No necesito palabras cuando tu cara habla por ti.- Anunció con picardía.

Creo en Dios,
pero hoy me entrego a su hechicería.
He caído en el encanto.

Axis MundiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora