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Existen ciertos días en los que la rutina y comodidad de sus anteriores vidas parecen ser tan pequeñas y fáciles a comparación de la actualidad.

Antes de que el contagio se expandiera, Jiang Cheng llevaba una vida común al resto; levantarse, salir de su departamento, llegar a la universidad e impartir sus clases, para al final regresar de nuevo y terminar su día con una copa de vino y un buen libro, o los días de descanso que dedicaba al gimnasio o algún deporte extremo y las cenas incómodas en la casa de sus padres donde solía reunirse con ellos y sus hermanos.

No podía entender cuánto extrañaba aquellos días.

Ahora dentro de aquel viejo helicóptero, a punto de entrar de nuevo en aquellas ciudades infestadas por cadáveres andantes, no podía evitar que la melancolía e incertidumbre invadiera cada fibra de su ser.

Jiang Cheng ya había perdido a sus padres, ¿Y si sus hermanos también estuvieran contagiados? ¿Cómo podría seguir sin ellos? ¿Xichen? ¿Él y Jingyi también estarían a salvo?

Un futuro demasiado incierto.

—No lo pienses demasiado, todo saldrá bien— la voz de Xue Yang lo saco de sus pensamientos, él a su lado lo observaba con una sonrisa confiada—. Solo mataremos a unos cuantos infectados, él encontrará a su hermana y las muestras del virus, regresar será sencillo.

Jiang Cheng soltó una mueca.

Si bien, el plan parecía sencillo, él sabía cuánto podían perder en el camino.

Y miró al joven desconocido: Wen Ning.

Un joven científico, demasiado joven en realidad, un recién egresado que por fortuna o desgracia había sido parte del equipo de estudio del virus, su historia era incierta pero lo poco que sabían es que había logrado escapar del contagio, sin embargo, su hermana mayor, la científica Qing, no lo había hecho, su objetivo en realidad era encontrarla y traerla a salvo junto a las muestras del virus y ensayos que se encontraban en el laboratorio de Caiyi.

Aquel joven en sus veintes, lucía tímido y nervioso, de postura cohibida y figura delgada, tan distinto a todas las personas que decidían sumergirse en los equipos de rescate y búsqueda con la infección sin control en toda la región, le causó un poco de admiración y empatía, ¿Qué tan frustrado y desesperado debía de sentirse para salir de su lugar seguro, sin conocimiento alguno de pelea o defensa, solo para ir en busca de su hermana? Probablemente era igual que él, un pobre infeliz que se atormentaba diariamente por el paradero de su familia y la poca ayuda que podía brindarle.

—¿Crees que tu hermana está a salvo?— inquirió con duda, el contagio había sido rápido y feroz, según había entendido el contagio sucedió en el mismo edificio donde ella se encontraba ¿quién le aseguraba que estuviera viva?

El joven asintió.

—El señor Xiao dijo que mi hermana logró esconderse en una sala que solo ambos tenían acceso, sería imposible que un infectado o humano entrara sin que ella les diera acceso.

—¿Por qué tu no estabas con ella?

Wen Ning suspiró con un signo de derrota.

—Mi hermana y yo teníamos áreas y tareas muy distintas. Apenas había egresado de la universidad y mi hermana logró que entrara a ese estudio como uno de los biólogos del equipo; ese día yo estaba afuera haciendo unas investigaciones de campo, aunque formaba parte de toda la investigación del experimento Z mi participación era muy poca comparada con la de mi hermana o del señor Xiao que se dedicaban al proyecto casi en su totalidad— una mirada llena de impotencia lo invadió —. Logre escapar pero perdí a mi hermana y tampoco he sido de ayuda en la investigación del señor Xiao, acudir a esta expedición y regresar con ella al refugio es lo único que me queda hacer.

Jiang Cheng lo observó con cuidado.

Al final Wen Ning era otro hermano buscando redimirse, al igual que él.

—Regresaremos y ella vendrá con nosotros.

Wen Ning asintió un poco motivado.

—¿Crees que tu hermana pueda ayudarnos a encontrar alguna vacuna o antivirus, o lo que sea que hagan para detener el contagio?

Wen Ning sonrió ante la poca experiencia del Jiang pero aún así asintió en un gesto amable.

—El equipo de científicos a cargo del proyecto habían sido seleccionados muy cuidadosamente, cada uno con una larga trayectoria en su área. El señor Xiao es un excelente virologo y mi hermana una infectólogo y virologo a cargo de la elaboración de las vacunas que darían como resultado la exterminación de otras enfermedades. Sé que todo se salió de control pero si alguien puede encontrar una solución es ella, Qing gege nos ayudará, es por eso que debemos de regresar con ella y las patentes al Gran Refugio.

Jiang Cheng asintió.

No conocía mucho del tema pero reconocía que aquella científica era uno de sus principales objetivos para salvaguardar.

Xue Yang quien se mantenía en absoluto silencio, le hizo señas en dirección al piloto, un hombre que se mantenía ajeno a todo su entorno.

Jiang Cheng lo entendió.

El hombre no había cruzado palabras con ellos y su identidad se mantenía en anonimato gracias a la mascarilla que cubría su rostro.

No pudo evitar sentirse intrigado.

—¿Señor? ¿Podría decirnos donde aterrizará?

El hombre se mantuvo en silencio unos instantes antes de responder.

—Cerca del laboratorio hay un campo deportivo, si todo está bien ahí podremos bajar.

Jiang Cheng lo miró con dudas.

No podía ser cierto, ¿Verdad?

Se levantó de su asiento y se acercó a él.

Antes de lograr retirar la mascarilla fue detenido por el agarre firme contra su brazo por aquel hombre.

—¿Qué es lo que pretendes hacer?

Y su voz.

Llena de sarcasmo y confianza

Su mirada cobriza tan malditamente familiar.

—¿Qué haces tú aquí?

Las comisuras de sus ojos se cerraron y una leve risa invadió sus oídos.

—No te dejaría ir tan fácilmente, A-Cheng— la burla en su voz era notoria —. Estamos juntos en esto, los dos como un equipo para encontrar a nuestros hermanos ¿Recuerdas?

Jiang Cheng ¿Cómo podría dejarte ir así de fácil? Vivir o morir, será contigo a mi lado.

Living Dead ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora