Final

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El olor a muerte inunda el aire por completo.

Jiang Cheng suelta un suspiro lleno de cansancio y desesperación.

Wen Qing se ha convertido finalmente.

Aquella mujer que lucho una y otra vez contra la infección ha perdido la vida y en su lugar ha quedado un cadáver feroz sin sentido alguno por la vida y el tiempo.

Adelante de él finalmente Xichen, los Wen y Xue Yang han llegado al helicóptero y este último le grita en un intento desesperado por hacerlo reaccionar, a sus espaldas una gigante horda de infectados lo persigue, un estruendo le sigue y poco a poco cada vez son más y más.

Xichen le regala una mirada llena de terror antes de concentrarse por elevar el helicóptero y poder irse de ese lugar que intenta enterrarlos vivos.

"Existe una muestra, es una gran esperanza para lo que queda de nuestro mundo, no es perfecta y posiblemente el retraso sea escaso pero... Es lo único que le queda de aliento a una persona infectada como yo...

Wen Qing le sonríe mientras guarda ese pequeño frasco entre el almacén de su laboratorio"

Wanyin siente la desesperación recorrer cada fibra de su ser hasta convertirlo en un desastre de miedo e incertidumbre.

Observa su mano, en ella una pequeña mordida que poco a poco se vuelve grisácea y viscosa.

El comienzo de una infección.

Ir con los demás es un peligro que no puede correr.

Ellos, Wen Ning, Xue Yang y Xichen, incluso el pequeño A-Yuan son la última esperanza del mundo por encontrar una cura, ¿Cómo podría ser tan egoísta de arriesgarlo todo e ir con ellos?

Él está infectado.

Aunque no quiere morir.

A su mente acuden los rostros de sus hermanos; Wei Ying y Yanli lo esperan, incluso el frío Wangi y el pequeño A-Ling, ese mocoso que apenas comienza a vivir, cómo podría dejarlo en un mundo lleno de miseria y peligro como está ahora.

Y la gente del refugio.

Si él se llega a transformar arriba de ese helicóptero o después de aterrizar todo estará perdido.

No puede hacerlo.

—Deben irse— grita con dolor señalando la marca de la mordedura en su mano —. Váyanse ahora.

El rostro de Xue Yang palidece al ver aquella mordedura.

Impotente lo observa.

—Deberias venir, no te podemos dejar. Podemos encontrar una solución y...

—Es tarde. Yo mismo buscaré una esperanza pero ahora deben irse.

—No te dejaré solo— Xichen, quien antes trataba de elevar el helicóptero ha dejado el mando a un nervioso Wen Ning para intentar acercarse a él —. No puedo dejarte tu eres...

—Nunca lo dije pero me enamoré de ti Xichen— interrumpe al Lan quien lo observa con las lágrimas brotando de sus ojos marrones —. Has estado conmigo desde el inicio y fui tan iluso al soñar un futuro a tu lado. Sé que soy correspondido y eso es más de lo que puedo anhelar.

—No me pidas que te deje, no puedo hacerlo...

—Debes hacerlo, existen sacrificios que son difíciles de lograr pero necesarios.

—No puedo imaginar un mundo sin ti.

—Te prometo volver a encontrarnos cuando él caos termine y la esperanza llegué a cada rincón del mundo. Ahora deben irse.

Le regala una sonrisa al Lan.

Su primera y última sonrisa.

Gira sobre sus talones y se interna entre la multitud de infectados andantes.

Finalmente lo entiende.

El amor existe de muchas maneras.

Existe el amor a la familia, ese que impulso a personas como él y como Xichen a hacer lo imposible por llegar hasta sus familias aunque las posibilidades de reencontrarse fueran escasas.

El amor de amigos como el que vivió Xichen junto a Minghue y A-Yao quien lo protegió incluso del monstruo en el que se había convertido su pareja, sacrificandose el mismo para proteger al Lan. O el que Xue Yang le demostró a Jiang Cheng al intentar mantenerlo a su lado a pesar de su difícil inicio.

El amor entre amantes, como el de Huaisang y Zonghui quienes incluso al ser infectados buscaron estar juntos, sabiendo que sin el otro nada más tenía importancia.

El amor de unos padres hacia un hijo, como aquella mujer que no pudo soltar a su hija infectada, incluso sabiendo que no existía esperanza alguna por salvarla o la madre de Jingyi quien a pesar del peligro busco una forma por salvar a su hijo al salir del lugar donde se encontraban seguros e internarse entre los infectados.

El amor entre hermanos, como Huaisang y Minghue, Wen Ning y Wen Qing quienes se terminaron perdiendo o alejándose pero sus corazones siempre estuvieron juntos llenos de afecto por el otro.

Incluso existen extrañas formas de amar como el de Xiao Xicheng y Song Lan, que a pesar de tener ideales opuestos siempre han buscado el bienestar del resto y la seguridad del otro.

Y personas como Xichen y él, opuestos y que posiblemente sin está apocalipsis jamás se habrían cruzado en el camino del otro pero que lograron acompañarse, cuidarse y quererse sin que estigmas como la razón o la sociedad fueran participes de su unión. Solo dos personas amándose libremente.

Pero existe un amor más grande que esos y ese es el amor a aquellos que no conocemos pero que sabemos existen. Cómo cada sobreviviente que luchaba minuto a minuto por seguir con vida, labrando un camino, buscando una oportunidad por arreglar el desastre.

La epidemia Zombie fue una infección causada por el mal manejo a lo desconocido pero aquellos que tenían el poder de detenerlo ( o al menos intentarlo) solo atinaron a asegurar su propio bienestar y dejar a un lado al resto, a quienes los consumió no solo la infección y cadáveres en las entradas de sus hogares, si no que también la desesperación y culpa por no poder hacer algo por detenerlo.

A ese tipo de personas deben de salvar, a los sobrevivientes que deben de vivir y comenzar un mundo nuevo, uno que deberán reparar y limpiar.

Y para eso se necesitan sacrificios y esfuerzos.

Incluso si él llegara a morir, si él fuera reducido a un infectado más, el sacrificio habrá valido la pena.

Al menos es lo que puede deducir al ver partir a los demás en el aire.

Aunque la sonrisa de Xichen le trae esperanza, sus ojos marrones de lágrimas son un triste recuerdo para su final.

Observa cada uno de los infectados correr hacía él.

El terror invade su cuerpo pero no hay otra opción.

Aquel último frasco es su última opción de vida.

—¡Vengan a mi!— un grito sacudió todo el lugar —. Vengan y tomen mi cuerpo si pueden lograrlo.

Su voz resonó entre las ruinas del centro de investigación, estaba lleno de coraje y valentía pero también de temor.

La infección recorría cada parte de su ser y su conciencia parecía desvanecerse poco a poco.

Iba a morir pero no podía rendirse.

—¡Vamos! Si tienen agallas de enfrentar a Sandú deberán de venir a buscarme. Aunque no será fácil, porque lucharé hasta dar mi último aliento.

La multitud de infectados comenzó a acercarse, sus ojos vacíos y bocas abiertas dispuestas a devorarlo fue su respuesta.

Sabía que perdería la vida pero la esperanza de que los suyos tendría un nuevo futuro lo llenaba de calidez.

—Intentar lo imposible, es el lema de mi familia, jamás imaginé que lo llevaría tan lejos...

Una última carcajada brotó de sus labios antes de arremeter con fuerza contra los infectados.

Esa era su última pelea, debía de dar la vida si era necesario.

Living Dead ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora