CAPÍTULO 16: ASCENSO

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Con renovado ánimo, el grupo se reunió en la cabina del capitán para discutir el próximo movimiento en su enfrentamiento contra Amalgam. Arcano examinaba el plano junto a Warren y Andrew, quien aportaba una perspectiva técnica gracias a su experiencia en la organización. Mientras tanto, Morgan limpiaba su cuchillo, esperando el momento adecuado para usarlo. La calma fue interrumpida cuando Mark y Zack entraron cargando algo de comida y bebidas que habían encontrado en la cocina del Nexus.

—Este barco es una maravilla, te da cualquier tipo de bocadillo —comentó Zack, entregándole una bolsa de frituras a Morgan, quien la abrió sin esfuerzo con su cuchillo.

—Pensamos que necesitarían algo para recargar energías —añadió Mark, pasando latas de soda a Arcano y Andrew, quienes sonrieron en silencio. Sin embargo, el gesto fue interrumpido cuando todos observaron a Warren destapar una lata y beberla como si fuera algo completamente normal.

—¿Pasa algo? —preguntó Warren, confundido por las miradas fijas de sus compañeros.

—¿Tú puedes beber? ¿También puedes comer? —inquiró Mark, visiblemente impactado al ver a un fantasma consumiendo una bebida sin que ocurriera nada extraño.

—No lo necesito, pero soy capaz de hacerlo al tomar una forma física. Es algo que disfruto, un placer del que no quiero privarme —respondió Warren con naturalidad. La explicación dejó a todos asombrados. Aunque una pregunta se agitó en sus mentes, ninguno tuvo el valor de preguntar si también era capaz de defecar. La idea de recibir una bala espectral sofocó esa curiosidad.

Arcano interrumpió el silencio.

—Bien, cambiando de tema, encontré algo —señaló, mostrando un esquema de la máquina de Amalgam—. Gracias a la información que obtuvimos, descubrí el defecto de la máquina: su fuente de energía. Si mi hermano quiere ejecutar un reseteo multiversal de tal magnitud, necesita una fuente de poder inmensa.

—¿Dónde se consigue algo así? —preguntó Morgan, llevándose un puñado de frituras a la boca.

—Solo puede obtenerse de una galaxia muerta —respondió Arcano.

La respuesta dejó al grupo confundido. Mark fue el primero en romper el silencio.

—Creo que necesitaremos una mejor explicación.

Arcano generó una proyección de un sistema solar. Las luces parpadeantes llenaron la cabina mientras él continuaba.

—Cuando una estrella explota, genera una onda de energía que destruye todo: planetas, lunas, sistemas enteros. Esa destrucción libera energía que eventualmente se condensa en un pequeño núcleo con el poder suficiente para alimentar un sistema solar completo. Mi hermano busca uno de esos núcleos.

—¿Y crees que podría encontrarlo? —preguntó Andrew, frunciendo el ceño.

—Ya lo ha localizado. La galaxia que necesita proviene de la Tierra 779 —respondíó Arcano con gravedad—. Debemos detenerlo antes de que se haga con ella.

Warren cruzó los brazos.

—¿Estamos seguros de que no hay otra opción para él?

Arcano negó con la cabeza.

—Cada galaxia muerta es única, y su energía no puede ser replicada. Ésta es la única que puede servirle.

Una nueva proyección mostró un mundo al borde de la destrucción. Los rostros en la cabina se endurecieron. Mark fue el primero en hablar.

—Bien, ¿cuándo comenzamos?

Arcano apagó la proyección y salió a la cubierta, dejando al resto en silencio. La responsabilidad que enfrentaban era inmensa. Si tenían éxito, podrían frustrar el plan de Amalgam y evitar la aniquilación de incontables universos. Quizás después de esto, finalmente podrían regresar con sus familias y retomar vidas que apenas podrían llamar normales.

DIMENSIONALES: PROTECTORES DEL MULTIVERSO*Donde viven las historias. Descúbrelo ahora