Secuestro I

65 5 78
                                        

—No puedo creerlo...—soltó Corazón de la Tierra con la mirada entristecida—. Anise...

—Desgraciados— masculló Justine con rabia—. Aprovecharon que estábamos distraídos para asesinarla.

—Y ahora están intentando asustarnos con lo del secuestro— concluyó Cornelio—. Es evidente que van detrás de los cristales.

La puerta del salón de reuniones de Arcadia se abrió para recibir a los Elegidos. Todos estaban allí, incluso Jane que se encontraba con muletas debido a la lesión que tenía en su pierna. Petter fue el primero en abrirse paso entre sus compañeros y encarar a los magos.

—¿Qué pasó? — preguntó, ansioso—. ¿Cómo es que se llevaron a Karla?

—La chica estaba en el momento y el lugar equivocado, el verdadero objetivo era Anise— explicó Justine, restándole importancia a lo sucedido.

—Sí, pero aun así se la llevaron y podrían hacerle cualquier cosa— insistió Petter, molesto—. Debemos hacer algo.

—¿Por qué se la llevarían? — preguntó Camila, preocupada por su amiga—. No lo entiendo.

—Probablemente la usarán para chantajearnos— volvió a intervenir Justine—. Ahora solo nos queda esperar.

—¿Esperar? — se ofendió Petter, enojado—. ¿Pretende que me quede de brazos cruzados mientras Karla corre peligro de muerte?

—No creo que vayan a asesinarla. Lo más probable es que la usen cómo intercambio para que entreguemos los cristales— contradijo Justine, fastidiada—. Puede que la torturen a modo de venganza. — Hizo una pausa, mientras pensaba en otros posibles escenarios—. Es evidente que Rosman y Anemith desean vengarse de nosotros, así que...

—Puede que la torturen...— repitió Petter, horrorizado y se pasó la mano por los cabellos con ansiedad—. ¿Y tú sugieres que no hagamos nada? — gritó, tenía el rostro colorado y una expresión de cólera—. No pienso permitir que la toquen— le advirtió, mientras señalaba a la anciana con su dedo índice.

—No depende de ti— sentenció Justine con seriedad y le dio la espalda.

Petter intentó acercarse a ella para seguir discutiendo, pero Noah se interpuso y lo obligó a retroceder.

—Cálmate— le exigió—. Vamos a recuperarla, pero tienes que calmarte un poco.

Petter dejó escapar el aire que tenía contenido en sus pulmones y se pasó la mano por los cabellos, peinándolos hacia atrás. Luego comenzó a caminar por la habitación, cada vez más estresado, mientras meditaba qué hacer para rescatar a Karla y traerla de vuelta.

—No podemos quedarnos de brazos cruzados— opinó Camila y le dirigió una mirada a Corazón de la Tierra en busca de su apoyo.

—Tenemos que esperar, no hay otra opción— respondió el anciano, bajando el ánimo de los Elegidos.

Petter soltó un gruñido de frustración y se dejó caer sobre un asiento vacío. Quiso evaluar las opciones que tenía para poder encontrar a Karla, pero su cabeza no podía pensar con claridad. Tenía demasiado miedo de que pudieran lastimarla o peor aún, matarla como hicieron con Anise.

—¿Crees que la hayan podido llevar a Nelvreska? — le preguntó Camila, sacándolo de sus pensamientos.

Petter negó con la cabeza. No estaba seguro, pero si era necesario, iría hasta allí para comprobarlo por sí mismo.

—No lo creo— intervino Corazón de la Tierra—. Si su verdadero objetivo es obtener los cristales, probablemente la tengan en algún escondite cercano para poder intercambiarla con más facilidad.

Los elegidos y las siete partes del cristal [2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora