La tranquilidad que Sunoo había disfrutado durante los últimos días se desvaneció de golpe esa tarde en cuanto regresó a casa después de pasar el día con Sunghoon. Al abrir la puerta, se encontró con una atmósfera tensa que lo hizo detenerse en seco. Su madre estaba sentada en el sofá, con los brazos cruzados y una expresión seria en el rostro. Su padre, por su parte, estaba de pie junto a la ventana, mirando hacia afuera con una postura rígida.
—Sunoo —dijo su madre, con un tono que hacía que el nombre sonara como una acusación. —Necesitamos hablar.
Sunoo sintió que el corazón le latía con fuerza. Sabía que este momento llegaría eventualmente, pero no estaba preparado para enfrentarlo. Respiró hondo y cerró la puerta detrás de él, acercándose lentamente al salón.
—¿De qué se trata? —preguntó, tratando de mantener la calma.
—Hemos notado que últimamente pasas mucho tiempo fuera de casa —dijo su madre, mirándolo fijamente. —Y hemos escuchado... cosas.
Sunoo frunció el ceño, sintiendo que el nudo en su estómago se hacía más grande. —¿Qué cosas?
—Cosas sobre ti y ese chico, Sunghoon —intervino su padre, girándose para mirarlo. —¿Es cierto lo que dicen? ¿Estás saliendo con él?
Sunoo sintió que el aire se le escapaba de los pulmones. No sabía cómo responder. Por un lado, quería ser honesto con sus padres, pero por otro, el miedo a su reacción lo paralizaba.
—Sunoo —dijo su madre, con un tono más suave pero igual de firme. —Sabemos que eres joven y que estás explorando tu vida, pero esto... esto no es lo que esperábamos de ti.
—¿Qué esperaban de mí? —preguntó Sunoo, con una voz que temblaba ligeramente. —¿Que me casara con una chica que ustedes eligieran y viviera una vida que no es mía?
—Sunoo —dijo su padre, con una voz grave. —No es solo eso. Es... es lo que la gente dirá. Lo que pensarán de nuestra familia.
Sunoo sintió que las lágrimas le nublaban la vista, pero se negó a llorar. —¿Y qué importa lo que piensen los demás? ¿No debería importarles más mi felicidad?
—Tu felicidad es importante —dijo su madre, con un tono que sonaba más a resignación que a comprensión. —Pero también lo es nuestra reputación. No podemos permitir que esto afecte a nuestra familia.
Sunoo se quedó callado, sintiendo que las palabras de sus padres lo golpeaban como puñaladas. Sabía que no sería fácil, pero no había imaginado que sería tan doloroso.
—Sunoo —dijo su padre, acercándose un poco más. —Entendemos que esto es difícil para ti, pero tienes que pensar en las consecuencias. No puedes seguir viendo a ese chico.
—No —dijo Sunoo, con una voz más firme de lo que esperaba. —No voy a dejar a Sunghoon. Lo amo, y no voy a renunciar a él solo porque ustedes no lo aprueban.
—Sunoo —dijo su madre, con una voz que sonaba casi desesperada. —Por favor, piénsalo bien. Esto no es solo sobre ti. Es sobre nuestra familia, sobre nuestro futuro.
—Ya lo he pensado —respondió Sunoo, mirándolos a los ojos. —Y sé lo que quiero. Si no pueden aceptarlo, entonces... entonces tendré que seguir mi camino sin ustedes.
El silencio que siguió fue ensordecedor. Sunoo sintió que el peso de sus palabras caía sobre él como una losa, pero también sintió una extraña sensación de liberación. Por primera vez, había dicho lo que realmente sentía, sin importar las consecuencias.
—Sunoo —dijo su padre, con una voz que sonaba más triste que enojada. —No queremos perderte. Pero si insistes en esto, no tendremos más remedio que...
—¿Qué? —preguntó Sunoo, sintiendo que el corazón le latía con fuerza. —¿Echarme de casa? ¿Desheredarme? ¿Qué más pueden hacer?
Su madre lloró en silencio, y su padre bajó la mirada, como si no pudiera soportar verlo. Sunoo sintió que las lágrimas finalmente escapaban de sus ojos, pero no hizo nada para detenerlas.
—Lo siento —dijo, con una voz quebrada. —Pero no puedo vivir una mentira. No puedo negar lo que siento por Sunghoon.
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your lips my lips - sungsun
Fanfiction"your lips, my lips, apocalypse" Sunoo y Sunghoon se conocen por un pequeño accidente, el mayor no desaprovecha la oportunidad y consigue su número. Lo que empezó como una simple disculpa podría cambiar la vida de ambos
