23

49 7 0
                                        

Los días pasaron más lentos de lo habitual. Sunoo esperaba... aunque no sabía exactamente qué. Chaewon seguía intentando mediar con sus padres, dándoles el tiempo que ellos mismos pidieron. Pero la casa seguía siendo la misma prisión silenciosa. Ningún cambio. Ninguna palabra.

Hasta que una noche, mientras Sunoo cenaba solo en la cocina, su madre entró con una carpeta en la mano.

—Es la solicitud para tu nuevo colegio —dijo sin siquiera mirarlo.

Sunoo dejó los cubiertos con cuidado. El silencio se llenó de tensión.

—¿No ibamos a hablar? —preguntó con la voz rota, sin levantar la vista.

—Ya lo hicimos —respondió ella secamente—. Dijimos que lo pensaríamos. Y lo hicimos.

—¿Y esta es su decisión? ¿Alejarme de todo lo que me hace feliz?

—No lo entiendes, Sunoo —intervino su padre desde la puerta—. No se trata de castigo. Es protección. No queremos que tomes decisiones impulsivas de las que te arrepientas más adelante. Este chico, Sunghoon... todo eso es una fase.

—¡No es una fase! —Sunoo se levantó de golpe, casi al borde del llanto —. Ustedes no quieren protegerme

Su madre frunció el ceño, con el rostro tenso pero la voz tranquila.

—Estás confundido, Sunoo. Solo eres un niño. Y como tus padres, tenemos la obligación de corregir ese rumbo antes de que sea tarde.

—¿Tarde? Si tanto quieren evitar que me gusten los chicos van tarde, muchos años tarde.

El silencio fue la única respuesta.

Sunoo respiró hondo. Estaba temblando. La carpeta seguía allí, sobre la mesa, como un recordatorio de que todo lo que él era estaba siendo rechazado.

—Ya no tienen que fingir —dijo al fin, con la voz firme, aunque dolido—. Ustedes no quieren hablar. Solo quieren que desaparezca la parte de mí que no encaja. Pero no lo haré. No más.

Su padre bajó la mirada. Su madre, por un instante, pareció querer decir algo. Pero no lo hizo.

Cuando Sunoo salió de la cocina, Chaewon estaba en las escaleras. No había escuchado todo, pero con ver su cara le bastó para saberlo todo.

—Entonces es hora de que piensen lo que van a hacer... sin nosotros aqui.

...

Esa noche, Sunoo no pudo dormir. La carpeta seguía en su mente. No el papel. No la escuela nueva. Sino el hecho de que sus padres se sentaran, leyeran todo, y tomaran esa decisión sin incluirlo siquiera en la conversación. Como si él fuera un problema administrativo más que resolver.

Sobre las tres de la madrugada bajó a la cocina, solo para sentarse en la oscuridad con un vaso de agua entre las manos. Estaba temblando, pero no de frío. Era otra cosa. Unos minutos despues Chaewon apareció. Llevaba puesta una camiseta vieja que alguna vez fue de el, y el cabello atado con un coletero flojo. No dijo nada. Se sentó a su lado, robó un sorbo de su agua y apoyó la cabeza en su hombro.

—Estaba pensando en cuando eramos pequeños —murmuró ella—. ¿Te acuerdas cuando papa nos llevaba en el auto con la música alta y mamá nos compraba helado si sacábamos buenas notas?

Sunoo asintió. Sonrió un poco. No por los recuerdos, sino por el intento de Chaewon de encontrar algo bueno entre tanto silencio.

—¿Y te acuerdas cuando tú lloraste porque rompí tu dibujo favorito y dijiste que ya no querías tener hermana?

—Tenía siete años —respondió Sunoo apenas audible.

—Sí. Y tú lo decías en serio —respondió ella, riendo suave—. Pero después me diste la mitad de tu pastel de cumpleaños. Siempre has sido así. Dices que odias algo, pero igual compartes lo que tienes.

Sunoo cerró los ojos un momento. El vaso le pesaba en las manos.

—No sé si estoy listo —susurró—. Irnos, quiero decir.

Chaewon levantó la cabeza y lo miró con cuidado. No había juicio en sus ojos.

—Yo tampoco lo estuve cuando me fui la primera vez —dijo. Luego hizo una pausa, como si estuviera masticando palabras difíciles—. Pero llega un punto en el que uno no se va por enojo... se va porque ya no puede quedarse.

—¿Y si no tengo a dónde ir?

Chaewon le tomó la mano suavemente. La cocina seguía a oscuras, iluminada solo por la luz de la calle que entraba por la ventana. Afuera todo estaba tranquilo. Y por primera vez en días, Sunoo se permitió respirar con calma. Chaewon no lo estaba empujando. Solo le estaba diciendo "si decides irte, yo te espero afuera."

—¿Y si extraño todo esto? —

—Lo harás. Pero vas a construir algo nuevo. Algo más tuyo. Algo que si te quiera como eres.

El reloj marcaba las 3:47 cuando ambos se quedaron en silencio. No estaban haciendo un plan todavía. No estaban empacando. Solo estaban aceptando que había un final cerca, y que dolía.
















💌
REVIVIII
La verdad que tengo este capitulo y el siguiente escritos desde hace meses, no me terminan de convencer pero bueno. Se centra bastante en Sunoo y Chaewon.

En un ratito termino de subir los ultimos capitulitos je

your lips my lips - sungsunHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora